El gobierno de Italia tomó medidas duras para intentar detener los contagios.
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Por lo menos hasta el 3 de abril, Italia suspendió eventos, bodas, cerró museos, sitios históricos, sitios arqueológicos, pistas de esquís, de la zona del norte involucrada en el decreto, que abarca a unos 16 millones de habitantes: un cuarto de la población, según informa AP.
En el Vaticano se vio afectada la Capilla Sixtina y las actividades religiosas encabezadas por el Papa Francisco.
Al bloquear sectores enteros del norte del país, el gobierno de Italia busca de forma radical combatir el contagio por coronavirus.
"Estamos ante una emergencia, una emergencia nacional", dijo el primer ministro Giuseppe Conte al anunciar el decreto del gobierno en una conferencia de prensa después de las 2 am de la madrugada del domingo, hora de Roma.
Las áreas que estarán aisladas incluyen a Milán, centro financiero y ciudad principal de Lombardía, así como Venecia, la urbe más importante de la vecina región del Véneto y con emblemáticos sitios turísticos. Todas se convirtieron en zonas rijas de cuarentena.
Los turistas en la región, incluidos los extranjeros, tienen libertad para dirigirse a sus hogares, informó el ministerio de transporte italiano. Dijo que aeropuertos y estaciones de trenes siguen operando.
La medida equivale a sacrificar la economía italiana a corto plazo para salvarla de los estragos del virus a largo plazo, aseguran las autoridades de esa república europea, la más afectada por el brote global del virus que se originó en China.
Se prevé que los restaurantes de distintas partes de Italia mantengan a los comensales a un metro de distancia entre sí.