La mascarilla en EEUU se ha transformado en muchos casos en un símbolo partidista.
El presidente Donald Trump se ha burlado de su oponente Joe Biden por usarla y hasta hace pocos días atrás, el republicano no se había mostrado en público con una mascarilla.
El tapabocas y las mascarillas, dijo días atrás el director de los CDC, el doctor Robert Redfield "son una de las armas más poderosas que tenemos para frenar y detener la propagación del virus, particularmente cuando se usa universalmente en un entorno comunitario".
"Todos los estadounidenses tienen la responsabilidad de protegerse a sí mismos, a sus familias y a sus comunidades... No estamos indefensos contra covid-19", añadió.
Pero aun así, el gobierno de Florida, por ejemplo, no ha emitido orden estatal de uso obligatorio de tapabocas. Ron DeSantis, gobernador republicano del 'estado del Sol' dijo días atrás que no emitiría tal orden. Son las autoridades locales y las empresas las que están imponiendo esta norma.
La Casa Blanca tampoco ha presionado para un mandato nacional de mascarillas. Aun así, los gobernadores de dos estados conservadores, como Alabama y Montana, dijeron el miércoles que las personas están obligadas a usar tapabocas en público.
La gigante cadena de supermercados Walmart emitió ese requisito para los clientes en sus tiendas.
EEUU tiene casi 3.5 millones de casos. Mientras, el país se acerca a los 140,000 muertos, aunque a un ritmo un poco más desacelerado que en los anteriores picos de contagios.
Los expertos en salud dicen que si las máscaras no se usan de manera más rutinaria, los gobernadores tendrán pocas opciones, entre ellas, dar marcha atrás en las reaperturas económicas.