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Esta foto de una indígena en el suelo al lado de dos novios posando desata un debate sobre racismo en México

¿Por qué es tan natural que la mujer indígena esté en el suelo vendiendo artesanías? ¿Por qué además se pone en la foto como parte del paisaje? Estas son algunas de las preguntas que ha desatado esta imagen publicada en la revista mexicana Club que suele documentar los matrimonios de la alta sociedad de ese país.
6 Jul 2018 – 1:55 PM EDT

La foto fue publicada a doble página en la revista Club, del grupo Reforma. Parece una foto más de esas de cientos que registran matrimonios de la clase alta mexicana cada semana. Cada detalle está cuidado en la foto. La forma como el velo blanco de la mujer se eleva con el viento, la fachada de una vieja casona que recrea la riqueza arquitectónica de San Miguel de Allende en donde se toma la foto y hasta la mujer indígena que a la izquierda aparece sentada en el suelo rodeada de sus artesanías con su cabeza gacha.

Esta, no terminó siendo después de todo una foto común de matrimonio, sino el detonador de un intenso debate en redes sociales sobre si el gesto deliberado de poner a la mujer artesana y evidentemente indígena en la foto como parte del paisaje es un acto de clasismo, de racismo.

Todo empezó cundo la periodista Zorayda Gallegos escribió en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “Las revistas de sociales tienden a ser frívolas y clasistas, pero esta foto es una barbaridad”. La publicación que pronto alcanzó más de 8,000 likes y que ha recolectado hasta el momento más de 5,912 comentarios parecía poner de manifiesto algo que para muchos, incluidos los editores de la revista, había sido invisible, imperceptible.

¿Acaso la foto no parecía marcar una diferencia preocupante entre la pareja de personas blancas del matrimonio y la mujer que con la cabeza gacha y sentada en el suelo vende sus artesanías? ¿Por qué decidir incluir a esta mujer como parte de un paisaje, como una cosa que complementa el panorama, cuando efectivamente estamos hablando de un individuo? ¿Por qué a todos les parece tan natural que ella esté en el suelo vendiendo sus artesanías?

“Hay una intensión real de tenerla como un objeto de adorno, no es un personaje vivo dentro de la foto, ella no voltea a ver a los novios, incluso la pose inclinada de la mujer indígena parece recordar un mural de Diego Rivera. Es tan internalizado que las personas de pueblos originarios deben estar vestidos y como parte del folclor y al mismo tiempo permanecer invisibilizados, que quien toma la foto lo ve normal”, explica a Univision Noticias Evelia Reyes Díaz doctora en historia del Colegio de México.

Las redes sociales han puesto de manifiesto la complejidad del tema. Algunos condenan tajantemente el racismo revelado en esta foto con comentarios como “Cosa, no persona, así. De mal gusto, triste, atroz. Una maldita burla”. “No tienen madre... Para ellos la pobreza es parte del paisaje. Son personas totalmente desconectadas de la realidad”. “hermosa la foto, yo solo le quitaría lo que está de negro”.


Otros, sin embargo, no ven nada anormal en ella. “Mmm donde está lo clasista!? Ya están en un extremo cabrón, como seguramente ustedes cuando salen a la calle o de vacaciones seguro dejan todo por ayudar a nuestros indígenas, de los cuales no deberíamos sentir pena, son parte de nuestra sociedad, admirable su trabajo”, replicaba otro internauta. “La intención era que la señora saliera en la foto, no veo por qué habría que editarla” replicaba otro al que le contestaban: “Es como no verse la nariz. Está tan cerca e incrustada, que es imposible verla. Así el clasismo en los clasistas.


“Es paradójico que se siga manteniendo la normalización frente a estos temas. Hay gente que dice que no hay racismo es esta foto y otros que dicen claro que es, no deja de ser paradójico que mucha gente no lo vea, esta posición de clase alta que asume que una indígena debe estar vendiendo artesanías en una situación de pobreza, es el Latinoamerican curios, son los indígenas como parte de un pasado exótico que, sin embargo, tienen negados sus derechos”, añade Evelia Reyes.

La imagen solo recuerda otro tipo de escenas que también han generado mucha polémica por mostrar como naturales ciertos lugares en la sociedad que ocupan las personas de piel blanca y clase alta y los que pueden ocupar las de pieles oscuras.

Así ocurrió en Colombia en el 2012, en una criticada foto publicada en la Revista Hola en la que señoras de la alta clase caleña se retrataron mientras dos mujeres del servicio, de origen afro, aparecían en la foto sosteniendo bandejas y pocillos, como si estuviéramos en la época de la esclavitud. Lo que para ellas resultaba natural, para un país entero resultaba vergonzante y evidencia del racismo silencioso que habita en el país.

Una polémica parecida desató otra foto publicada en la cuenta de Instagram de la modelo argentina Stephanie Demner, quien se fotografió en las playas de Cancún con un pequeño que vendía manillas en la playa. La imagen desató una avalancha de mensajes de ataqur: “ Hablemos de esa costumbre que tienen las personas de viajar al Caribe y siempre sacarse una foto con un nene de por ahí de clase baja, quieren no parecer racistas pero creo que esto lo hace más racista aún”.


@DiegoKermit se sumó al debate, “Que hermoso eres, pequeño niño café, todos somos hermanos. Ahora anda y ve a seguir vendiendo pulseras bajo el sol, pequeño hermano".

"La sociedad además de racista tiene una ceguera al respecto", le dijo el antropólogo mexicano César Carrillo a la publicación Verne.com. "Para muchos es normal que una mujer indígena tiene que ser una sirvienta o una vendedora de muñequitas o tlacoyos en la calle. Es su lugar. No lo es, sin embargo, que sea candidata a la Presidencia o que esté en una mesa de negociaciones contra una represa".

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