Esta modelo abrazando a un niño que vendía pulseras en Cancún ha encendido en Internet un debate sobre racismo

Los usuarios de Instagram y Twitter han criticado duramente esta fotografía que alcanza 65,000 likes. Con la explosión del turismo y el voluntariado a países exóticos, ONGS le piden a los turistas que no muestren en sus fotos a los residentes locales como pasivos, indefensos y desdichados, alimentando las imágenes estereotipadas sobre esos lugares.

Stephanie Demner, una rubia modelo argentina, viajó a las playas de Cancún y después de hacerse las fotos de bikini de rigor en la playa y el hotel de elegantes pisos de madera en donde se estaba hospedando, se tomó una foto con un pequeño que pasó por su lado en la playa vendiendo manillas artesanales.

Mientras abrazaba el pequeño de cachetes colorados y notable sudor en la frente entre sus brazos, la modelo escribió: “Acá ando enamorada de Alex que es un bombón y decidimos ponernos un emprendimiento de pulseritas”. En cuestión de minutos la fotografía ganó más de 65,000 likes, pero al mismo tiempo desató un interesante debate.


Uno de sus seguidores @leocherni hizo un comentario que logró casi más likes que la foto de la rubia, 75,000 al momento de escribir esta historia. “ Hablemos de esa costumbre que tienen las personas de viajar al Caribe y siempre sacarse una foto con un nene de por ahí de clase baja, quieren no parecer racistas pero creo que esto lo hace más racista aún”.


@DiegoKermit se sumó al debate, “Que hermoso eres, pequeño niño café, todos somos hermanos. Ahora anda y ve a seguir vendiendo pulseras bajo el sol, pequeño hermano".


Mientras efectivamente unos leían un gesto racista en el interés de la modelo de resaltar la diferencia y exotismo del pequeño, otros condenaban que hubiera usado a un menor para conseguir likes en Instagram. Algunos iban incluso más lejos… ¿qué hacía un pequeño niño vendiendo pulseras en la playa? Aparecían otras preguntas que cuando menos resultaban pertinentes: “¿Qué pasaría si una familia de lugareños se toma una foto con la hija de un turista sin la autorización de su padre?”, preguntaba el usuario @oykos

Ante la polémica que desató inesperadamente su fotografía, Stephanie decidió bloquear los comentarios y simplemente poner una aclaración sobre la imagen: “Para los que están comentando que es trabajo infantil, esto está lejos de eso. El papá vendía las pulseras y Alex lo acompañaba porque no tenía con quien quedarse. Y se quedó cnmigo un rato jugando. Nada más”.

La intención de la modelo pudo no ser más que retratar ese momento que compartió con el pequeño, pero con la explosión de turismo y de voluntarios contando sus historias en lugares exóticos del mundo varias organizaciones han levantado sus alarmas sobre la mercantilización mediática de la imagen de los desvalidos. “Esto es literalmente turismo de pobreza”, ha sentenciado la Radi-Aid Awards una campaña que se encarga de poner un ojo crítico en la manera cómo famosos, instituciones y ongs usan la imagen de los pobres para recaudar fondos con fines benéficos.

El caso recuerda toda la polémica que se desató en Cartagena, Colombia, cuando las mujeres palenqueras, esas mujeres afrodescendientes que llevan sobre sus cabezas enormes y coloridas poncheras de frutas, se cansaron de que los turistas las pararan para fotografiarlas como si se tratara de animal de circo. En vista de que su exotismo no iba a dejar de ser admirado decidieron que si alguien iba a retratarlas, lo mejor sería que les pagara la foto.

“Sabemos que puede ser difícil presentar a otras personas y el entorno con precisión en una breve publicación en las redes sociales. Aunque no se pretende dañar, muchos voluntarios y viajeros terminan compartiendo imágenes y textos que muestran a los residentes locales como pasivos, indefensos y lamentables, alimentando las imágenes estereotipadas en lugar de desglosarlas”, añade Radi-Aid que ha añadido algunos instructivos para evitar que fotos de vacaciones como la de la modelos Stepanie Dremer termine lanzando señalamientos de racismo o de indignación.

Sus principales recomendaciones: Promover la dignidad y, sobre todo, obtener consentimiento del que es retratado y si es el caso de un menor, del mayor a cargo.

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