Relojes Rolex, acusaciones de riqueza y un altercado marcaron el choque diplomático entre EEUU y Cuba en la ONU

Durante la Asamblea General de la ONU, una denuncia estadounidense sobre la riqueza de las élites cubanas desencadenó un tenso enfrentamiento diplomático con gritos, golpes de escritorio y un altercado físico.

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Los relojes Rolex aparecieron en las imágenes antes de que el intercambio de acusaciones alcanzara su punto más tenso. Durante la 27.ª sesión plenaria del 81.º periodo de sesiones, celebrada este martes 27 de octubre de 2026, el embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, señaló desde la tribuna lo que presentó como muestras de riqueza de la familia Castro —encabezada históricamente por el fallecido líder Fidel Castro— así como del actual presidente cubano Miguel Díaz-Canel, mientras la delegación diplomática cubana protestaba contra sus declaraciones.

EEUU usó los Rolex para abrir una denuncia contra las élites cubanas

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Waltz utilizó imágenes de los relojes de Fidel Castro para ilustrar su acusación de que los dirigentes cubanos acumulan bienes costosos mientras la población enfrenta dificultades económicas. Según el embajador estadounidense, el antiguo líder llevaba dos Rolex cuyo valor conjunto equivaldría a 40 mil dólares actuales. "Empecemos con los dos relojes Rolex que Castro llevaba con orgullo", dijo ante los representantes de los Estados miembros.

Posteriormente, mostró una imagen del actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a quien también señaló por llevar un reloj de esa misma marca. La exposición continuó con fotografías de corbatas Hermès, plumas Montblanc y otros artículos que, según el representante estadounidense, forman parte del estilo de vida de los integrantes de la élite gobernante y de la familia Castro.

"El régimen le dice al mundo que Cuba no tiene nada, que todo ha desaparecido. Sin embargo, quienes gobiernan Cuba nunca parecen carecer de nada", afirmó Waltz.

El embajador estadounidense también atribuyó a la familia Castro varias propiedades de lujo, entre las que describió una residencia en Varadero con piscinas, suelos de mármol, muelle privado, gimnasio, sauna y jacuzzis; un complejo familiar con seis habitaciones y una piscina de 20 metros; y Cayo Piedra, una isla que contaría con marina privada, yate, restaurante flotante, alojamientos para invitados y una laguna para delfines.

Con estas fotografías impresas de residencias, yates y una isla privada, Waltz buscó contrastar los bienes atribuidos a la familia Castro con la escasez de alimentos, los cortes eléctricos y las dificultades económicas descritas para la población cubana.

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Para respaldar su argumento sobre el supuesto enriquecimiento de las élites, el embajador citó cifras de investigaciones sobre GAESA, el conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas, asegurando que los registros financieros revelarían miles de millones de dólares en activos y efectivo en el extranjero, además de acusar al Gobierno cubano de quedarse con ingresos de las misiones médicas profesionales en otros países.

La disputa de Cuba y EEUU por el uso de la palabra

Las protestas de la delegación cubana derivaron en una confrontación sobre las reglas del debate. Mientras los representantes cubanos rechazaban las acusaciones, golpeaban los escritorios y solicitaban intervenir para cuestionar las declaraciones de Mike Waltz, el presidente de la sesión de la Asamblea General de la ONU, Khalilur Rahman, pidió que se le permitiera concluir al embajador estadounidense antes de conceder la palabra a quienes habían solicitado una cuestión de orden.

Waltz respondió a las protestas dirigiéndose directamente a la delegación cubana: "Esto es Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme".

Rahman, insistió en respetar el procedimiento y recordó la Regla 71, según la cual una intervención por cuestión de orden no debe abordar el fondo del asunto. Cuando recibió la palabra, el representante diplomático cubano, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla junto al representante permanente Ernesto Soberón Guzmán, acusó a Waltz de mentir y de ofender la dignidad de su país, solicitando que se le llamara al orden formalmente.

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Por su parte, la delegación cubana defendió su posición sobre el embargo, mientras Waltz rechazó que las restricciones comerciales pudieran describirse en esos términos, citando exportaciones estadounidenses a Cuba y envíos de combustible a empresas privadas cubanas.

Rahman señaló que las observaciones quedarían registradas en el acta y devolvió la palabra al embajador estadounidense, quien afirmó: "Imaginen qué sucede cuando alguien se atreve a alzar la voz bajo el puño de hierro de este régimen. Imaginen qué sucede cuando nadie está mirando".

El altercado entre EEUU y Cuba fuera de la tribuna

La tensión se extendió fuera de las intervenciones formales. Mientras Waltz pronunciaba su discurso, un diplomático integrante de la delegación cubana golpeó el teléfono celular con el que un funcionario del equipo diplomático estadounidense grababa el incidente.

Posteriormente, Waltz difundió videos del episodio en sus redes sociales, acusando al representante cubano de intentar intimidar al personal de la ONU para que cortara los micrófonos estadounidenses y de intentar intimidar también al funcionario de Estados Unidos que notó lo sucedido.

"Uno de los 'diplomáticos' del régimen cubano intentó intimidar al personal de la ONU para que cortaran nuestros micrófonos mientras yo exponía al régimen ante el mundo entero. Cuando uno de mis diplomáticos estadounidenses se dio cuenta de lo que estaba pasando, ese mismo 'diplomático' del régimen intentó intimidarlo también", escribió el embajador estadounidense, añadiendo en otra publicación que advirtió a los representantes cubanos que no intentaran intimidar a su equipo en Estados Unidos.

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Presos políticos y una pregunta directa a La Habana

El discurso de Mike Waltz incluyó acusaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, sosteniendo que más de 800 personas (artistas, sacerdotes, estudiantes y ciudadanos) permanecían encarceladas por motivos políticos por exigir libertad.

Acusó además a integrantes de la familia gobernante de exhibir dinero en redes sociales y burlarse, mediante videos generados con inteligencia artificial, de presos políticos recién liberados. "Las cosas no desaparecen sin más. La riqueza de todo un país no se esfuma ni se evapora de repente", dijo.

Antes de concluir, Waltz dirigió una pregunta a sus interlocutores cubanos: "¿A qué le tienen tanto miedo? ¿A qué le tienen tanto miedo?", e instó a los representantes de los Estados miembros a votar en contra de la resolución debatida.

Rahman agradeció la intervención, pidió orden en la galería e invitó al representante de Sudáfrica a tomar la palabra. La reunión continuó, dejando la escena de Waltz mostrando las imágenes, la delegación cubana protestando y el teléfono celular golpeado que luego se convirtió en parte de la controversia en redes sociales.

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