Los primeros centros de votación comenzaron a cerrar el martes mientras los votantes, hartos de los precios altos y enojados con el rumbo del país, emitían sus votos en unas elecciones de mitad de mandato que servirán como un referéndum sobre el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Los primeros centros de votación comienzan a cerrar en las elecciones intermedias
Los centros de votación se preparan para el conteo de los votos en unas elecciones que podrían cambiar drásticamente el equilibrio de poder en Washington.
Las elecciones intermedias podrían alterar drásticamente el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas se mostraban cautelosamente optimistas mientras veían a los republicanos gastar la recta final de la campaña inyectando decenas de millones de dólares en estados y distritos que Trump ganó con holgura hace dos años.
Apuestan a que el descontento por la incapacidad de Trump para frenar el aumento de los costos, la guerra en Irán y la percepción de que está más enfocado en embellecer la capital del país que en el sufrimiento de los ciudadanos en las gasolineras reducirá la participación republicana y atraerá a sus propios votantes a las urnas.
Los republicanos confiaban en que su ventaja financiera ayudaría a contener la marea, pero se preparaban para perder el control de la Cámara de Representantes de EEUU y luchaban por retener el Senado, un resultado que parecía improbable a principios de año, dado un mapa que se consideraba ampliamente favorable a su partido.
Los márgenes son ajustados en ambas cámaras; uno o dos escaños podrían inclinar la balanza. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado de 100 miembros para obtener la mayoría, y la mayoría de las contiendas competitivas se encuentran en estados históricamente republicanos. En la Cámara de Representantes, de 435 miembros, necesitan tres.
Más de 59 millones de personas ya habían votado antes del martes, según un análisis de The Associated Press. Esa cifra superó la participación de votantes anticipados de 2022, cuando se alcanzaron poco más de 58 millones.
Trump —cuyo partido ha tenido dificultades para movilizar a los votantes de baja propensión que han impulsado sus victorias cuando él no está en las boletas— ha pedido a los electores que actúen como si él fuera el candidato, a pesar de que muchos candidatos republicanos han tomado distancia.
Su agresiva agenda de campaña lo llevó a visitar los estados más republicanos, incluidos Kansas, Mississippi y Carolina del Sur, lo que puso de relieve los desafíos de su partido.
El martes, declaró en una entrevista con Fox News Channel que "la inflación está resuelta", a pesar de que los precios al consumidor subieron un 3.6% en septiembre respecto al año anterior, según informó el Departamento de Comercio la semana pasada.
"Creo que los resultados van a ser mejores de lo que piensan", predijo Trump.
El electorado está frustrado e infeliz
Los votantes llegaron descontentos al martes. De acuerdo con la encuesta de votantes de The AP, se sienten abrumadoramente frustrados con el rumbo actual del país, lo que refleja un electorado de mitad de mandato profundamente infeliz con la dirección de la nación y pesimista sobre el futuro.
Alrededor de tres cuartas partes afirman sentirse " enojados" o "insatisfechos" con la trayectoria actual del país. Asimismo, aproximadamente tres cuartas partes consideran que la economía es «no muy buena» o «pobre».
La corrupción gubernamental también fue un tema clave para los votantes. Cerca de la mitad la citó, junto con el costo de vida, como factores "cruciales" para su voto al Congreso, superando a quienes se preocupan por las políticas de control de la inmigración, la guerra en Irán y los centros de datos de inteligencia artificial.
"El pueblo estadounidense está enojado. Quiere un cambio", declaró la representante Suzan DelBene, presidenta del Comité de Campaña Congresional Demócrata, quien afirmó que el impulso está del lado de su partido.
Los votantes opinan sobre Trump
Los centros de votación abrieron temprano el martes a lo largo de la costa este, con pocas interrupciones. En el condado de Westchester, en los suburbios de Nueva York, las autoridades informaron que un problema con las máquinas que aceptan papeletas de votación obligó a depositarlas en bolsas de emergencia para su posterior conteo, aunque recalcaron que permanecerían seguras.
El martes, Mark Barker, residente de Palm Beach Gardens, Florida, señaló que Trump estuvo presente en su mente al emitir su voto.
"He estado siguiendo a Trump todo el tiempo. Realmente creo que está haciendo un trabajo increíble", afirmó Barker, destacando la promesa del presidente de otorgar 5,000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos retienen el control del Congreso, su política fronteriza y la guerra en el Medio Oriente. "Todo lo que ha hecho ha sido sobresaliente".
En Raleigh, Carolina del Norte, James Moore, un bibliotecario de 57 años, indicó que votó por los demócratas para rechazar el proyecto de ley de recortes de gastos y grandes recortes de impuestos de Trump. "Estoy pagando más impuestos. Estoy pagando más por mi atención médica. Estoy pagando más por todo", señaló. "Necesitamos más representantes en el Congreso que se planten frente a Trump".
Trump ha hecho afirmaciones falsas sobre fraude electoral, como insistir en que los no ciudadanos están votando en masa. Su administración ha presentado demandas en Alaska y California. Los demócratas temen interferencia e intimidación de votantes a medida que su Departamento de Justicia amenaza con procesar a los funcionarios electorales locales.
Cambios en el panorama político tras las elecciones
Los resultados definirán los últimos dos años del segundo mandato de Trump, después de que un Congreso controlado por los republicanos funcionara como un sello de goma para gran parte de su agenda. Si bien Trump ha demostrado ser hábil para aplastar los esfuerzos por ponerle freno, el hecho de que los demócratas tomen el control de siquiera una cámara del Congreso abriría las puertas a investigaciones y posibles juicios políticos ( impeachments). El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el magnate tecnológico Elon Musk, exasesor principal de Trump, figuran entre los posibles objetivos.
Una actuación especialmente fuerte de los demócratas también impulsaría a potenciales candidatos presidenciales, entre ellos el gobernador de California, Gavin Newsom; el gobernador de Illinois, JB Pritzker, y el exsecretario de Transporte, Pete Buttigieg. Asimismo, podría complicar las aspiraciones del vicepresidente JD Vance y de otros republicanos que buscan convertir su lealtad a Trump en impulso político.
Los republicanos intentaron contrarrestar el precedente histórico —el partido de un presidente casi siempre pierde escaños durante las elecciones de mitad de mandato— mediante un agresivo esfuerzo de redistribución de distritos destinado a crear un mapa legislativo más favorable. Sin embargo, el plan podría quedarse corto, ya que los distritos trazados en Florida y otros estados para ser sólidamente republicanos podrían no votar de esa manera.
Otras apuestas de Trump podrían resultar costosas. En Texas, Trump trabajó para desplazar al veterano senador titular John Cornyn en favor del fiscal general Ken Paxton, quien enfrenta múltiples escándalos, preparando el terreno para una costosa contienda contra el nominado demócrata James Talarico, con quien los demócratas esperan lograr finalmente arrebatarle el estado al partido rival.
En Carolina del Norte, el senador Thom Tillis se jubiló tras chocar con Trump. El reemplazo elegido por el presidente, el expresidente del Comité Nacional Republicano Michael Whatley, ha batallado para ganar tracción frente al candidato de los demócratas, el exgobernador Roy Cooper.
"Todo depende de la participación. Si logramos que nuestros votantes salgan a las urnas, ganamos", declaró el presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters.
La gran mayoría del gasto republicano en anuncios televisivos durante la elección general (el 88.1%) se destinó a estados y distritos que Trump ganó en 2024, según un análisis de datos de la firma de seguimiento de medios AdImpact realizado por The Associated Press. Eso incluyó más de 850 millones de dólares en reservas de publicidad en estados y distritos donde Trump se impuso por 10 puntos porcentuales o más.
El Senado y la Cámara de Representantes están en juego
En el Senado, los demócratas se han mostrado más seguros de ganar en Carolina del Norte y retener Georgia, donde el senador Jon Ossoff se enfrenta al representante republicano Mike Collins. Otros campos de batalla clave incluyen Ohio, donde el exsenador demócrata Sherrod Brown desafía al senador republicano Jon Husted, y Alaska, donde la administración de Trump presentó una demanda para bloquear la certificación de los resultados del Senado si el republicano titular Dan Sullivan pierde la elección, argumentando la presencia de un segundo candidato llamado Dan Sullivan en la boleta.
Los republicanos confían en poder conservar escaños en Iowa, Kansas y Maine, y arrebatar Michigan, donde Mike Rogers se enfrenta al progresista Abdul El-Sayed, uno de varios candidatos de izquierda que se impusieron en las primarias demócratas. La exoponente de El-Sayed en las primarias, Haley Stevens, sacudió la contienda al respaldar a Rogers, renovando la atención sobre las tensiones en torno a Israel y la dirección del partido.
En la Cámara de Representantes, los republicanos intentan aferrarse a su estrecha mayoría, mientras los demócratas buscan arrebatar escaños en estados que Trump ganó repetidamente, desde Florida hasta Texas e Iowa.
Docenas de estados eligen gobernadores
Más allá de Washington, 36 estados eligen gobernadores. Los demócratas esperan hacerse con la mayoría de las gobernaciones estatales por primera vez en dos décadas. Las contiendas competitivas incluyen las de estados densamente poblados como Texas y Florida, además de bastiones tradicionalmente republicanos como Iowa.
En Ohio, la campaña del republicano Vivek Ramaswamy enfrentó duras críticas debido a un anuncio publicitario que presentaba a la madre distanciada de la demócrata Amy Acton, quien perdió la custodia de Acton hace décadas después de que su esposo, el padrastro de Acton, fuera imputado por violar a Acton cuando era niña.
Lo que está en juego en WashingtonLos últimos dos años de Trump en el cargo probablemente estarán definidos, en parte, por quién controle el Congreso.
El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries (Nueva York), quien se perfila para hacer historia como el primer presidente afroamericano de la cámara baja si su partido llega al poder, ha esbozado una agenda de 100 días centrada en reducir el costo de vida y fiscalizar agresivamente a la administración de Trump.
El Senado podría surgir como un freno clave para las prioridades de Trump si los republicanos retienen el control, o bien como un nuevo centro de poder para los demócratas, quienes podrían utilizarlo para bloquear los nombramientos presidenciales y desafiar la agenda de la Casa Blanca.









