En 2022, el demócrata Wiley Nickel se presentó como moderado y ganó por un estrecho margen el 13.º distrito congresional de Carolina del Norte, con una diferencia de unos 9,000 votos. Dos años después, el actual congresista, el republicano Brad Knott, se postuló como conservador y obtuvo su escaño en la Cámara de Representantes de EEUU con una ventaja de más de 70,000 votos.
El rediseño de los distritos electorales deja cada vez menos escaños competitivos en el Congreso de EEUU
Los políticos están eligiendo a sus votantes. El rediseño de los distritos electorales reduce la competencia y deja cada vez más escaños del Congreso de EEUU prácticamente definidos antes de las elecciones.
Los votantes no cambiaron de opinión; fueron los políticos quienes cambiaron a sus votantes.
La legislatura de Carolina del Norte, controlada por los republicanos, rediseñó el mapa congresional para transformar lo que era uno de los últimos distritos indecisos del Sur en un escaño seguro para el Partido Republicano. Los legisladores modificaron el distrito —que tenía una forma rectangular— dándole una configuración de reloj de arena: excluyeron a los votantes demócratas de Raleigh y los sustituyeron por una franja de condados rurales que se extiende hasta la frontera con Virginia.
Los distritos indecisos —aquellos en los que un candidato presidencial ganó por una diferencia de 5 puntos porcentuales o menos en la elección anterior— están desapareciendo del mapa nacional. Durante décadas tras la Segunda Guerra Mundial, el número de escaños competitivos en la Cámara de Representantes disminuyó gradualmente a medida que la nación se polarizaba más, los votantes se volvían menos propensos a votar por candidatos de distintos partidos en una misma boleta y la gente optaba por vivir cerca de personas con ideas afines, lo que dio lugar a bastiones demócratas en las zonas urbanas y republicanos en la América rural.
Este declive se aceleró el año pasado, después de que el presidente Donald Trump desencadenara una batalla partidista en torno a la redistribución de los distritos electorales. El número de distritos indecisos cayó de 45 a 37. En 1964, existían 96 escaños en la Cámara que encajaban en la definición moderna de «distrito indeciso», según un recuento realizado en la década de 1970, momento en el que se empezó a notar la reducción de este tipo de circunscripciones.
Esto significa que la inmensa mayoría de los escaños de la Cámara de Representantes se deciden, en la práctica, durante las elecciones primarias, con el respaldo de apenas una fracción de votantes con una fuerte carga ideológica. Nickel pudo observar este fenómeno durante su mandato.
"La mayor división que encontré en el Congreso no fue entre demócratas y republicanos, sino entre escaños seguros y escaños competitivos", señaló Nickel. "Cuando te centras en una campaña en la que hablas con cada uno de los votantes, ves las cosas de otra manera y tu prioridad pasa a ser la resolución de problemas". Unite America, una organización que promueve alternativas a las elecciones primarias partidistas, calculó que el 87 % de los representantes elegidos para la Cámara en 2024 fueron seleccionados por apenas el 7 % de los votantes del país.
«Los votantes no tienen forma de exigir responsabilidades al Congreso, salvo en un margen muy reducido de distritos indecisos», señaló en una entrevista Nick Troiano, director ejecutivo de la organización. «Las elecciones menos competitivas que hemos visto en nuestras vidas darán lugar al Congreso menos responsable y menos representativo que hayamos conocido».
Unas elecciones marcadas por la incertidumbre
Los republicanos confían en que el escaso número de escaños competitivos limite los posibles avances de los demócratas el 3 de noviembre.
"Ambos bandos se disputan un campo de batalla muy estrecho en la Cámara", afirmó Mike Marinella, portavoz del Comité Nacional Republicano para la Campaña al Congreso. «Es como una pelea a cuchilladas en un callejón oscuro".
Puede que el callejón se esté ensanchando este año, pero no deja de ser un callejón. Los demócratas han ampliado sus objetivos políticos, aprovechando el descontento por la impopular guerra en Irán y el malestar de los votantes ante los altos precios.
Existe un debate de larga data entre los académicos sobre cuánto de este deterioro puede atribuirse a la redistribución de distritos con fines partidistas —práctica conocida como gerrymandering— y cuánto a la creciente tendencia de los estadounidenses a vivir rodeados de personas que piensan y votan igual que ellos.
Diversos estudios han concluido que, sin la manipulación partidista de los distritos, la Cámara contaría con aproximadamente el doble de escaños competitivos de los que tiene actualmente.
Analizar las cifras y tomar una decisión
Nickel decidió no presentarse a la reelección tras analizar los resultados electorales desde 2016 y descubrir que ningún legislador demócrata en ejercicio había logrado conservar su escaño en distritos donde Trump obtuvo el 55% o más de los votos. En el nuevo distrito, Trump alcanzó el 58% de los sufragios. Finalmente, Nickel se postuló para fiscal del condado de Wake —un condado de marcada tendencia demócrata que quedó, en gran medida, excluido del 13.º distrito—.
Ganó las elecciones primarias y asumirá el cargo en enero. Ningún republicano se presentó a la contienda.
Esto pone de relieve cómo Carolina del Norte —y el país en su conjunto— han terminado, en la práctica, segregados según la afiliación política. Solo el 15 % de los distritos electorales de Carolina del Norte podrían clasificarse como políticamente competitivos, según Michael Bitzer, politólogo del Catawba College.
"Para el habitante promedio de Carolina del Norte, dependiendo de dónde viva, basta con conducir una hora en cualquier dirección para encontrarse en una Carolina del Norte muy distinta", señaló.
Eso es, sin duda, lo que ocurre al pasar del antiguo 13.º distrito al nuevo, una zona caracterizada por urbanizaciones y cultivos de soja y tabaco que se extienden más allá de Raleigh.
Aquí, pocos hablan de la contienda al Congreso. No ven ninguna razón para votar por alguien que no sea republicano.
"Es simplemente lo que siempre he sido", afirma Linda Long, de 62 años, una republicana de la localidad de Roxboro que trabaja en el Walmart local.
Los demócratas intentan ganar terreno en un distrito con pocas probabilidades
A esto es a lo que se enfrenta Paul Barringer.
El candidato demócrata, que se mide contra Knott, espera dar la sorpresa en un año en el que incluso los miembros del Partido Republicano —en escaños considerados seguros, como el del 13.º distrito— temen por su posición.
Ni la oficina de Knott ni su equipo de campaña respondieron a una solicitud de entrevista.
Barringer, un exabogado especializado en el sector sanitario que regresó a la plantación de árboles en el distrito donde creció, comentó que anteriormente era republicano, pero que cambió de partido para postularse, con la esperanza de atraer a votantes de todas las tendencias.
"Creo que la gente está descontenta con lo que está ocurriendo», señaló Barringer. «Buscan personas que encuentren la manera de trabajar juntas".
Los demócratas a nivel nacional incluyeron este escaño en una lista de puestos que podrían cambiar de manos en un entorno tan favorable. Sin embargo, muchos lo ponen en duda.
"Están vendiendo humo", afirmó Linwood Parker, alcalde de Four Oaks de 78 años, refiriéndose a las esperanzas de los demócratas de ganar el distrito.
Parker es republicano de toda la vida y sabe que la manipulación de los distritos electorales —conocida como *gerrymandering*— es una tradición de hace décadas en Carolina del Norte. Los demócratas solían practicarla hasta que perdieron el poder en la oleada electoral de 2010; ahora, son los republicanos quienes la llevan a cabo.
"La redistribución de distritos es simplemente una de las herramientas que los republicanos, cuando están en el poder, tienen que utilizar", explicó Parker. "De lo contrario, sería como decir: "En este partido de béisbol, aunque lo normal son tres *outs*, a ustedes les concederemos dos".









