Una nueva propuesta de la administración Trump podría perjudicar a los lobos grises mexicanos

Se presentó un supuesto plan de recuperación de los lobos que eliminaría la protección del lobo cuando alcance a 370 individuos, aunque en el pasado se evaluó que una población sana debe tener al menos 750. Esto despertó duda y preocupación entre sus defensores.
6 Jul 2017 – 10:18 AM EDT

La administración del Presidente Donald Trump continúa alarmando a la comunidad ambiental. Recientemente, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos anunció un plan de recuperación para el lobo gris mexicano que deja dudas sobre cómo va a favorecer a la especie pues proponer delimitar su área de protección a Arizona, Nuevo México y el norte de México, cuando en el pasado se había determinado que era necesario más bien expandirlas a hacia el Gran Cañon y Utah.

Además, el nuevo plan sugiere eliminar la protección del lobo cuando alcance a 370 individuos cuando se requieren 750 para poder mantenerla, han dicho expertos en lobos.

Según los ambientalistas, la nueva propuesta carece de detalles o acciones concretas de protección para la especie, lo que la diferencia del plan establecido por el expresidente Obama en el año 2012 donde se incluye aspectos de la recuperación y exclusión del lobo de la lista de especies amenazadas y en peligro de extinción, al igual que su reintroducción en los bosques Apache y Gila en Arizona y Nuevo México.

Actualmente, sólo hay 113 lobos grises mexicanos ( Canis lupus baileyi), por lo que se considera una especie en riesgo. El inventario actual incluye unas 10 parejas reproductoras que viven en el estado de Arizona y Nuevo México. También cerca de 30 a 35 lobos en México, según el Centro para la Diversidad Biológica en Tucson, Arizona.

El lobo gris mexicano es una subespecie del lobo gris. Se conoce comúnmente como “El lobo”. Se caracteriza por su color gris con pelo de color marrón en su espalda. Tiene patas largas que le permiten correr a gran velocidad. Estos animales prefieren vivir en bosques de montaña, pradera y matorrales. Son animales muy sociables que viven en grupos con estructuras sociales muy complejas. Esto incluye el macho alfa y la hembra, al igual que su descendencia. Una jerarquía de animales dominantes y subordinados dentro del grupo lo ayudan a trabajar como una unidad. Los cachorros nacen ciegos e indefensos. El grupo se ocupa de los cachorros hasta que maduran a los 10 meses de edad.

Esta especie, que fue numerosa hace varias décadas, ha decaído significativamente en sus poblaciones. La construcción de un muro migratorio entre México y EEUU podría empeorar la situación. Por ello, lo que más preocupa de este nuevo plan de Trump es que no indica cómo pretende reintroducir al lobo a las regiones del Gran Cañón de Colorado y Utah para mejorar sus poblaciones. Esta era una disposición establecida y acordada en el plan de 2012 para garantizar la supervivencia de la especie en estos sectores.

“El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos desistió de su responsabilidad de escribir un plan basado en la ciencia, y como resultado lo que tienen es un escaso plan de recuperación. Carece de referencias a la ciencia relevante y pone un umbral muy bajo para cuando los lobos podrían perder las protecciones federales”, denunció Michael Robinson, conservacionista del Centro para la Diversidad Biológica de Arizona a Phoenix New Times.

¿Conservación o defensa para las empresas?

No es la primera vez que una propuesta de gobierno pone en riesgo a esta especie. Entre los años 2015 y 2017, en el Congreso de EEUU se presentaron 20 proyectos de ley dirigidos a eliminar las protecciones del lobo gris. Debido a ello, entre otras cosas, el Centro para la Diversidad Biológica (CDB) lo llamó "el Congreso más anti-vida silvestre que hemos tenido".

Sin embargo, las últimas declaraciones públicas de la administración Trump dejan claro que quizás las acciones van enfocadas por otro lado. En el plan de recuperación de la especie, el gobierno dice que “entiende que los lobos matan y comen cosas que afectan a la gente, principalmente ciervos y alces, aunque a veces ovejas y ganado”. Y justifica que, por eso, se buscan darle opciones a quienes se ven afectados por este comportamiento.

Entre 1995 y 2005, los lobos mataron 213 cabezas de ganado y 173 ovejas en Wyoming. La población de alces también ha caído en la región desde la reintroducción de los lobos aunque la sequía, la enfermedad y la caza también juegan un papel importante.

Ciertamente, las protecciones de gobierno que los lobos requieren para que aumenten sus poblaciones, pueden atentar contra los intereses de las empresas de agricultura industrial y la industria del petróleo y el gas, las cuales quieren operar en tierras que actualmente están sujetas a la protección del lobo.

Allí es donde radica el meollo del debate actual: mientras el gobierno propone generar oportunidades económicas, los ambientalistas temen que eso signifique el fin de protecciones valiosas para esta especie.

Aunque son depredadores temidos, los científicos recuerdan que la extinción del lobo crearía un desbalance irreversible en el ecosistema de la región, lo que se llama una cascada trófica. Pues, como depredadores, los lobos mantienen el equilibrio a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Por ejemplo, en Yellowstone la reintroducción de lobos corrigió un desequilibrio no controlado de ungulados. Ellos lograron mantener la población de alces en equilibrio ya que se hizo numerosa y las praderas estaban pastoreadas en exceso. También sirvieron de controlador biológico de la población de coyotes, que a su vez depredaban a los animales más pequeños.

Gracias a los lobos, los arbustos revitalizados produjeron más bayas, lo que favoreció un crecimiento en la población de osos. Todo el ecosistema se benefició y volvió a equilibrarse con la mera reintroducción de un puñado de lobos.

¿Qué hacer?

Si está en desacuerdo con esta medida, los ambientalistas le piden que tome cartas en el asunto. Lo primero que se sugiere es no votar por políticos con agendas que desfavorezcan a la protección del medio ambiente. Además, mientras tanto ocurren nuevas elecciones, se pide alzar nuestra voz llamando y escribiendo a los representantes en el Congreso para manifestar la oposición a cualquier legislación destinada a eliminar la protección de los lobos.

Finalmente, los ambientalistas sugieren ofrecer apoyo económico o voluntariado a organizaciones que protegen a estos animales ya que ellos son los que lucharán contra las legislaciones.

La propuesta del Servicio de Pesca y Vida Silvestre tendrá vista pública durante las próximas semanas donde recibirán comentarios escritos.


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