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¡un momento! Antes de poner la carne en el asador es importante saber algo.
Voy a ser directo: comer carne de res es literalmente una de las peores cosas que podemos hacer en contra del medio ambiente. Libra tras libra, la cadena de producción de la ganadería es la que más dióxido de carbono emite hacia la atmósfera.
Revisemos esta cadena brevemente. Todo empieza por la deforestación de los bosques y las selvas para que las vacas tengan donde pastar.
Estas son solo algunas de sus consecuencias. Al talar los árboles se emite dióxido de carbono mientras que la materia orgánica se descompone.
También estamos reduciendo la capacidad de las selvas y los bosques de capturar el dióxido de carbono emitido por la actividad humana. Adicionalmente, al cortar los bosques y las selvas estamos eliminando el habitat natural de muchas especies, cada vez contribuyendo más a su extinción.
A todo esto tenemos que sumarle las emisiones generadas por los vehículos que se utilizan para llevar la carne a su destino final. Y otro factor que aunque parece menor es muy importante: las emisiones de gas metano, un gas que es 30 veces más poderoso que el dióxido de carbono y que viene directamente del estómago de las vacas.
Solo en eeuu se sacrifican más de 30 millones de vacas al año. Pero hay más.
Se necesitan 2,500 galones de agua para producir una libra de carne. Algunos cálculos estiman que el agua necesaria para producir una libra de carne es equivalente a tomar una ducha de cuatro minutos diariamente ¡durante dos meses!
Entonces, esto nos da una idea del beneficio que tendría retirar la carne de nuestras dietas o al menos reducirla. Un estudio reciente demostró que si los estadounidenses remplazaran la carne por los granos el país podría alcanzar hasta el 74% de la metas de reducción de gases de efecto invernadero para el 2020.
Pero no solo la ganaderia contribuye a la contaminación del planeta. La agricultura animal en su totalidad es responsable del 18% de la emision de gases que causan el calentamiento global.
Esto es más que la suma combinada de todos los sistemas de transportes del mundo. Y este impacto no solo viene de los animales directamente, también viene de los productos derivados de estos animales, como la leche, la mantequilla, el yogurt y el queso.
Así que si queremos hacer una sola cosa por el medio ambiente ser más conscientes a la hora de consumir productos animales es la mejor manera de empezar. Entonces, pensemos en todo lo que hay detras de ese pedazo de carne antes de ponerlo en el asador.