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La idea de la Casa Blanca de privatizar la Estación Espacial (y por qué podría no ocurrir)

Se trata de un complejo científico ubicado a 300 millas sobre la superficie de Tierra. Es un modelo de cooperación en materia espacial entre Estados Unidos y Rusia, pero otros 14 países también han participado en su construcción, entre ellos Japón, Canadá, Brasil y once naciones europeas.
11 Feb 2018 – 09:08 PM EST
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La Casa Blanca evalúa la posibilidad de dejar de financiar la Estación Espacial Internacional (ISS, por su sigla en inglés) a partir del 2025 y privatizarla, una idea que ha despertado curiosidad y resistencia al mismo tiempo.

La ISS es un complejo científico ubicado a 300 millas sobre la superficie de Tierra que completa una vuelta alrededor del planeta aproximadamente cada 90 minutos (a 28,000 kilómetros por hora). Existe desde hace 17 años y allí se han registrado más de 2,000 investigaciones con aplicaciones médicas y en telecomunicaciones, entre otras. Más de 200 astronautas han vivido en alguno de sus 15 módulos.

"La decisión de terminar con el apoyo federal directo para el ISS en 2025 no significa que la plataforma sea retirada de órbita en ese momento, es posible que la industria pueda seguir operando elementos o capacidades de la ISS en el marco de una plataforma comercial futura", revela un documento interno de la NASA al que tuvo acceso el diario The Washington y sobre el cual reportó este domingo.


"La NASA desarrollará sus asociaciones comerciales e internacionales en los próximos siete años para asegurar la presencia y el acceso continuo de los seres humanos a la órbita terrestre baja", detalla el The Washington Post, refiriéndose a este documento de gobierno.

Para garantizar la transición, la Casa Blanca prevé solicitar un "análisis del mercado y planes de desarrollo" al sector privado. Además, este mismo lunes, el gobierno estadounidense incluirá en su presupuesto de 2019, 150 millones de dólares "para hacer posible el desarrollo y la maduración de entidades y de capacidades comerciales que garanticen que los que tomen el relevo de la ISS sean operacionales" en tiempo y hora.

Desde la presidencia de George W. Bush (2001-2009), la NASA comenzó a subcontratar ciertas operaciones, como los vuelos de abastecimiento, ahora en manos de empresas privadas como SpaceX y Orbital ATK. Esta tendencia se acentuó con el gobierno de Barack Obama (2009-2017).

Ninguna de las agencias relacionadas con la ISS se ha manifestado sobre esta idea.

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No es negocio

Si queremos ir al espacio profundo, como ha afirmado el mismo Trump, los seres humanos debemos entender muchos fenómenos como qué le ocurre al cuerpo humano y cómo superarlo o prepararnos para ello. En Tierra, sin condiciones de ingravidez, ese tipo de ciencia es imposible de realizar. Esta es una de las principales razones que causan resistencia científica ante la privatización de la ISS. Así, si bien algunas de las 2,000 temas de investigación podrían mantenerse debido a que tienen interés comercial, otro tanto quedaría abandonada.

En segundo lugar pesa también el criterio económico y de oportunidad. Considerando que el mantenimiento de la estación completa cuesta hasta 4,000 millones por año, es comprensible que quien financia considere liberarse de de esta fuerte carga. Recordemos que el presupuesto anual de NASA es de unos 20,000 millones de dólares.

Pero precisamente por los costos de operaciones es difícil imaginar quién podría ser un cliente interesado. Además, no olvidemos que no está del todo claro hasta qué año aguantará en órbita la ISS, pero los cálculos más optimistas dicen que en la década de 2030.

El otro punto de reflexión es el alto costo de cada viaje para llegar hasta allá. Para este año está previsto que Rusia cobrará a los EEUU unos 81 millones de dólares por cada astronauta suyo que lleve a bordo de las cápsulas Soyuz. El cohete de SpaceX estadounidense tampoco resulta tan económico. Cada espacio cuesta unos 62 millones de dólares por lanzamiento.

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Rayos, ciudades iluminadas y barcos: la vista desde la Estación Espacial Internacional

“Para los arrendatarios del sector privado que quieran operar la estación como un laboratorio de trabajo, sería mucho para gastar solo para que sus empleados trabajen”, explica Jeffrey Kluger en su artículo 3 razones por las cuales el plan de Trump para privatizar la Estación Espacial Internacional no sucederá (y no debería) de la revista Time.

Tampoco pareciera que el precio para el turismo espacial sea aún muy apetecible para convertir la ISS en un hotel. Además de que tampoco hay demasiado campo disponible. Actualmente hay espacio para 6 tripulantes.

Kluger asegura que el tema electoral también podría hacer a la actual Casa Blanca reconsiderar el plan de privatizarla. Florida y Houston, dos de los estados con las mayores operaciones con esta agencia, también son claves en los votos electorales. Y allí existe una economía de fabricantes y proveedores que ha surgido y dependen precisamente de la ISS.

"Una de las cosas más estúpidas que se puede hacer es cancelar programas después de miles de millones en inversiones y cuando todavía tienen una vida útil seria por delante", dijo al Post el senador republicano por Texas, Ted Cruz.

A pesar de que es un modelo de cooperación en materia espacial entre Estados Unidos y Rusia, otros 14 países también han participado en su construcción, entre ellos Japón, Canadá, Brasil y once países europeos. EEUU es quien más dinero ha aportado de los más de 100 millones de dólares de su costo total. EEUU convenció a todos estos países, no sería muy bien visto que el socio mayoritario aborte el plan, critica Kluger.

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