La hispana que le hace prueba de paternidad a peces pequeños

La costarricense investiga larvas para entender cómo se dispersan por el océano y cómo mejorar la conservación de las especies marinas en el mundo.
8 Ago 2016 – 6:24 PM EDT

Su nombre es Eva Salas De la Fuente, tiene 35 años y su laboratorio es el mar. En los arrecifes deambula feliz entre especies de todos tamaños y colores, pero desde hace unos años, cinco para ser exactos, ella fija su atención y conocimiento en descifrar a unos peces muy comunes pero bastante ignorados, porque no son exuberantes.

Se llaman los Dascyllus trimaculatus y como sólo se encuentran desde el mar Rojo hasta la polinesia francesa no tienen un nombre común en español.

¿Por qué eligió a ese pez? Primero, porque así es ella: una curiosa inconforme que le gusta ‘llevar la contraria’. Y no es que sea irreverente, lo que es más bien es optimista y sabe que tiene un gran talento para contagiar a otros con sus temas y pasiones.

En segundo lugar, Salas cree que así como no hay personas más o menos importantes que otras, tampoco debe haber especies menos importantes para la ciencia. Todas hacen su aporte en la salud del ecosistema, asegura.

Como inmigrante costarricense en Estados Unidos y casada con un estadounidense cuyos padres son originarios de la India (de la región de Punjab), ella cree que todos merecemos una oportunidad… también sus peces negros con puntos blancos. Entonces, los eligió precisamente “por ser menos carismáticos que otras especies de arrecife como los peces payaso”.

Su misión es entender cómo y su importancia para los arrecifes y para eso, analiza cómo evolucionan y se desplazan en el mar.

“Me dedico a estudiar la evolución de peces de arrecifes pequeños y para ello, trato de entender su dispersión, es decir, que tan lejos se van las larvas de su arrecife natal, si es que se van lejos del arrecife”, señala.

Sí, ella sabe que la pregunta obvia es porqué nos interesa el linaje de una especie de peces casi desconocida. ¿Para qué nos sirve?

Su respuesta es simple y se relaciona con la definición de parques nacionales. "Conocer mejor esta información podría ayudarnos a garantizar la supervivencia de las diferentes especies marinas. Entender la conexión entre poblaciones y los patrones de variación genética nos puede guiar en cómo manejar los recursos marinos o diseñar áreas marinas protegidas para mantener poblaciones viables y proteger el acervo genético (o diversidad genética) de las especies. Esta información nos ayuda a identificar zonas particulares que deberían ser protegidas o manejadas de manera especial”, declara Salas, quien es parte del equipo de la Academia Nacional de Ciencias de California y hace su doctorado en convenio con la Universidad de Santa Cruz de California.


Así las cosas, lo que hacen es bucear y recolectar algunos especímenes de diferentes partes del océano y luego las comparan genéticamente en el laboratorio. “Es como hacerles una especie de prueba de paternidad para ver cuán emparentadas están y eso qué nos sugiere de su movimiento en el mar”, reconoce la costarricense.

El estudio se realiza en el mar Rojo, en el lado que colinda con Arabia Saudita. “Uno como científico tiene preguntas y debe procurarse las mejores condiciones para realizar sus investigaciones y encontrar respuestas. Este análisis se hace allí en el mar Rojo por logística, porque nos ofrece las mejores condiciones para hacerlo”, explica.

Y detalla, “ese mar es muy interesante porque es pequeño, pero en sus 1000 kilómetros de largo y casi 300 kilómetros de ancho tiene diferentes ecosistemas asociados que nos ofrecen mucha información de valor para todos. Esta información también puede usarse para entender también las condiciones de otras especies en otras latitudes como Estados Unidos y Latinoamérica”.

Por ejemplo, Salas revela que en el Norte del mar Rojo las aguas son más frías, más salinas y el mar es más azul y menos productivo. Más al sur es menos profundo, con un clima más cliente y agua con más nutrientes y más productiva, es decir, con mucho alimento o plancton. “Si en lugar de mar habláramos de bosque, sería como tener un montón de tipos de bosque. De modo que aunque sea una investigación físicamente lejana, es útil para todos”.

¿Cuáles son las expectativas de la investigación? Investigaciones previas han detectado que especies como esponjas o peces payaso se ven afectadas por los gradientes ambientales y que esto se refleja en la conectividad o distancia entre poblaciones, es decir, que los que viven en el Norte se ven aislados de los del Sur.


Sin embargo, Salas explica que los resultados preliminares sugieren que en esta especie sí se mantiene la conectividad entre las poblaciones del norte y del sur. “Aún tenemos que examinar la información genética con más detalle. Sin embargo, hemos encontrado que las larvas del sur invierten menos días en el plancton en comparación con las del norte, es decir su biología se ve afectada por las condiciones ambientales. Lo que sé hasta ahora es que, al igual que los peces payaso, los Dascyllus trimaculatus se asientan en las anémonas de los corales, pero cuando empiezan a crecer, empiezan a alejarse. Entonces, vemos como los peces adultos están en el arrecife, pero ya no tan cerca de las anémonas. Allí se alimentan del plancton. La mayoría del alimento está en la columna del agua".

Los adultos para reproducirse realizan cortejos, que culminan con las hembras depositando minúsculos huevos en el arrecife para que sean fertilizados por los machos. Después de algunos días nacen diminutas larvas y de ahí no sabemos para dónde se van, detalla.

Las larvas de los diferentes animales marinos duran diferentes tiempos en medio del agua. Por ejemplo, las larvas del pez payaso duran alrededor de unos diez días. Cuando se asientan en el arrecife hacen metamorfosis de transparentes a su coloración. Las larvas de otras especies se entierran en la arena para hacer la transición. "En el caso del pez que yo estudio este dura hasta 25 días en forma de larva. Entonces, por supuesto que hay más tiempo de que la corriente lo lleve lejos", explica Salas.


Sabemos ya que estas larvas tienen habilidades para navegar y subir y bajar en la columna de agua, de modo que si quisieran se podrían quedar en el arrecife natal pero eso no siempre ocurre: quizás encuentran mejores condiciones en otras partes o están en su búsqueda”.

Todas las especies buscamos mejores condiciones para vivir y a veces la búsqueda nos lleva lejos de nuestro arrecife natal. Si no que lo diga Salas, que teniendo dos océanos en la pequeña Costa Rica, agarró maletas ya hace una década tras el sueño de crecer como bióloga marina, y hoy es discípula de dos sus de científicos favoritos.


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