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El error científico del manatí de Puerto Rico

El error científico del manatí de Puerto Rico

La propuesta para reducir la categoría de amenaza de este animal obvia que en EEUU hay dos subespecies con una situación muy diferente.

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Por Clemente Álvarez: @clementealvarez

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EEUU (FWS, en sus siglas en inglés) propuso la semana pasada sacar al manatí caribeño de la categoría en peligro de extinción. En sí, se trata de una gran noticia, pues este peculiar mamífero, comparable a una vaca marina o a un cerdo gigante acuático, fue uno de los animales incluidos en la primera lista de especies en peligro de EEUU de 1967. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con la propuesta. Y esta discrepancia tiene justamente que ver con una imprecisión de hace casi 50 años no subsanada todavía.

La FWS considera que la mejora de la población y las condiciones del hábitat del manatí caribeño ( Trichechus manatus), localizado principalmente en este país en Florida y Puerto Rico, permiten cambiar su status de la categoría ‘en peligro’ a la de ‘amenazada’, un paso que supone sacar a este animal de cuidados intensivos. A partir de este anuncio realizado la semana pasada, se abre un plazo de 90 días para presentar alegaciones de carácter científico y técnico antes de adoptar la decisión definitiva.

Como asegura esta institución, cuando se empezaron a realizar mediciones aéreas en 1991 se estimó que la población de esta especie en Florida era de 1,267 ejemplares. Sin embargo, hoy en este estado la cifra ha aumentado a 6,300, lo que supone un incremento del 500%. Además, si se suman otras localizaciones dentro del mapa estadounidense, la población total alcanza los 13,000 manatíes.

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“La recuperación de los manatíes es un estímulo increíble y un genial testimonio de las acciones de conservación de muchos”, incidió tras el anuncio Cindy Dohner, directora del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de la Región Sureste. “La propuesta de hoy no solo reconoce este progreso, sino que también renueva nuestro compromiso para asegurar la recuperación de los manatíes a largo plazo”.

Todo fantástico..., aunque no tanto para los investigadores de Puerto Rico.

Como explica Antonio Mignucci, profesor de la Universidad Interamericana y director del Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico, cuando en 1967 se incluyó este mamífero en la lista de animales en peligro se hizo como una única especie, Trichechus manatus, terminología científica que en inglés corresponde a la denominación ‘west indian manatee’ y en español a ‘manatí de las indias occidentales’ o ‘manatí caribeño’. Sin embargo, lo que se consideraba un único animal resultaron ser dos distintos. Años después se comprobó que se trata en realidad de dos subespecies diferentes: el manatí de la Florida ( Trichechus manatus latirostris) y el antillano ( Trichechus manatus manatus).

“La población que se ha disparado es la subespecie de Florida, pero en Puerto Rico está la otra, la de los manatíes antillanos y hay solo entre 500 y 600 animales, un número muy pequeño”, comenta este oceanógrafo, que explica que ambas subespecies tienen incluso un comportamiento y un aspecto diferentes. El manatí de la Florida resulta mucho más regordete, con un tamaño de unos 13 pies y un peso de unas 3,000 libras, frente a los 11 pies y 1,500 libras del antillano de Puerto Rico.

Para este investigador, el problema es que el FWS sigue trabajando con la denominación sin corregir que aparece en la lista de especies en peligro. “Los científicos sugerimos que cambien el listado para que aparezcan las dos subespecies y dejen el antillano en la categoría en peligro de extinción”, comenta Mignucci. “Nosotros [el Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico] y otros grupos académicos vamos a escribirles para que no cometan un error tan garrafal”, subraya.

No se trata solo de una cuestión de denominación. Según este oceanógrafo puertorriqueño, sus trabajos genéticos realizados en colaboración con la US Geological Survey y el proyecto Sirenia muestran las diferencias entre las dos subespecies. “Los factores genéticos también coinciden en que el manatí de Puerto Rico no tiene inmigración ni emigración; es en Florida donde los manatíes emigran y colonizan otras áreas de Georgia, Alabama o Bahamas”, precisa Mignucci.

El entusiasmo con el manatí de la Florida no se corresponde con la situación de esta otra subespecie: “En Puerto Rico las amenazas continúan, el número de animales es pequeño, la genética enseña un cuello de botella y no hay emigración”. Sin embargo, según asegura el investigador, si se saca al Trichechus manatus de la categoría en peligro, esto repercute en las dos variedades.

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“El cambio de categoría no cambiaría las leyes de protección del manatí, pero sí la percepción ciudadana de que hay que preocuparse por esta especie en Puerto Rico, ese sería el efecto más dañino”, señala.

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