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El ajolote, el fascinante anfibio mexicano que se ha convertido en la mascota de la capital

Ciudad de México ha convertido a un viejo conocido de su fauna autóctona en su nueva mascota. Se trata del ajolote, un animal prehispánico que solo existe en Xochimilco y que se encuentra al borde de la extinción.
2 Ago 2017 – 2:50 PM EDT

Su peculiar fisionomía le ha valido el apelativo de 'monstruo' y ha inspirado el diseño de un Pokemon; los científicos lo estudian por su capacidad de regeneración; el hombre lo ha puesto en peligro de extinción; los aztecas lo consideraban la reencarnación de un Dios y hasta el escritor Julio Cortázar escribió un cuento sobre él. Estamos hablando del ajolote o el axolotl (llamado así en náhuatl), un anfibio endémico de los lagos de la Ciudad de México (Chalco y Xochimilco) que, desde esta semana, es además una nueva mascota de la ciudad.


El Laboratorio para la Ciudad del gobierno capitalino ha elegido al ajolote como protagonista de un nuevo paquete de emoticonos que se emplearán en las comunicaciones diarias de las instituciones de la ciudad. En los emojis, el ajolote aparece en varias poses y situaciones típicamente chilangas: de mariachi, comiendo tacos, vestido como Frida Kahlo y de luchador. Su creadora, la diseñadora de Itzel Oropeza Castillo, dijo que eligió al azolote por ser "un animal muy bonito, sonriente y endémico de México”, según explicó a Verne.

Este animal ha generado fascinación y cariño a partes iguales desde la época de los aztecas, que lo utilizaban como alimento y remedio medicinal. De los lagos de Ciudad de México el ajolote ya solo puede encontrarse en Xochimilco, al sur de Ciudad de México: la contaminación y el desarrollo humano en su ecosistema natural lo han condenado a un proceso de decandencia que se acerca a la extinción en su hábitat natural: según el gobierno de la Ciudad de México, hay entre 700 y 1,200 ejemplares en este lago, aunque podrían ser todavía menos.

Eterno adolescente

El ajolote mexicano es capaz de mantener sus características de larva (por ejemplo, las aletas o las branquias) incluso cuando ha alcanzado la madurez sexual, fenómeno que en biología se denomina neotenia. Con sus branquias externas que salen como antenas de su robusta cabeza y sus patitas, tiene el aspecto de un renacuajo grande. Al contrario que otros anfibios, como las salamandras o las ranas, nunca se vio obligado a salir del agua, pero también cuenta con unos pulmones parcialmente desarrollados que le permiten acceder a la superficie a tomar bocanadas de aire. Puede tener varios colores (gris, albino dorado, albino blanco, negro, anaranjado, verde pardusco...) y llega a medir unos 30 centímetros de largo. El ajolote es una criatura solitaria y tímida. No interactúa con otros individuos de su especie excepto para el apareamiento. Se alimenta de insectos acuáticos, peces pequeños, renacuajos...

Vinculado a la mitología azteca

La mitología prehispánica sostiene que para evitar la muerte en un sacrificio, Xólotl, hermano de Quetzalcóatl, adoptó la forma de planta de maíz y después de magüey. Al ser encontrado en ambas ocasiones, decidió huir al interior del agua, donde se convirtió en ajolote. Así lo explica Andrés Galera Gómez en su libro ' Las corbetas del rey: el viaje alrededor del mundo de Alejandro Malaspina': "Es un animalillo sorprendente. Un pequeño anfibio translúcido, cabezón, con ojos pequeños, boca grande, dientes diminutos y lengua retráctil cual gigantesca rana, complementos de un tronco compacto movido por cuatro patas y una cola. Cuenta la leyenda azteca del Quinto Sol que el ajolote fue la última metamorfosis del dios Xólotl antes de perecer a manos del verdugo". Quizás por su vinculación con los dioses aztecas, se atribuyó a estos animales propiedades curativas para dolencias como el asma y la bronquitis.

Capacidad de regeneración asombrosa

El ajolote ha despertado un particular interés en la comunidad científica por su notable capacidad de regeneración. Por ejemplo, son capaces de hacer crecer algunas extremidades de su cuerpo como la cola o las patas, pero también órganos enteros, incluidos el cerebro y el corazón. Incluso el Departamento de Defensa estadounidense ha financiado estudios para analizar cómo reconstruyen sus células estos anfibios.

Inspiración para artistas

El ajolote también ha sido la musa de escritores y artistas. Aparece en uno de los murales del pintor Diego Rivera, que lo retrató nadando cerca de los genitales de una figura masculina, como un símbolo de la creación. El antropólogo y sociólogo Roger Bartra le dedicó una especie de tratado titulado ' La jaula de la melancolía' en el que empleaba al anfibio como una metáfora de la identidad nacional mexicana. El poeta mexicano Octavio Paz se inspiró en él para componer su poema 'Salamandra'. El escritor Francisco Goldman lo describió como un animal "con cara de feliz extraterrestre y brazos y manos de mono albino" y Julio Cortázar le dedicó un cuento (titulado 'Axolotl'). En él decía:

Mascota de moda

En las últimas décadas, esta criatura tan típicamente chilanga ha traspasado fronteras. Hoy en día existen granjas donde se reproducen en cautividad en varios países del mundo, incluidos Canadá, Holanda, Japón, Corea del Sur, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, donde se han convertido en una mascota exótica. En México su estatus protegido prohíbe comercializarlos.


El ajolote: así es el anfibio prehispánico que se ha convertido en la mascota de Ciudad de México

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