El 'acoso sexual' de un delfín a los bañistas obliga a un alcalde francés a cerrar sus playas

Un delfín solitario bautizado por los locales como Zafar ha intentado crear intimidad con los bañistas de Bretaña para saciar su irresuelto apetito sexual. Su acercamiento ha resultado peligroso, pero esta no es la primera vez que ocurre algo así.
28 Ago 2018 – 12:48 PM EDT

Una playa en Bretaña, Francia ha sido cerrada por el alcalde debido al constante acoso sexual de un delfín a los bañistas. La historia puede parecer un disparate, pero los buzos profesionales pueden dar fe del peligro que representa encontrarse con un delfín con un apetito sexual no saciado.

Desde hace algunos meses, un delfín, que los locales han bautizado como Zafar, ha estado merodeando las playas del noroeste francés y jugueteando con uno que otro bañista. Sin embargo, recientemente su comportamiento ha resultado diferente y se ha mostrado especialmente interesado en pequeños botes y kayaks a los que parece, por momentos, empujar.

Lo que desató las alarmas, sin embargo, fue la historia de una bañista que estaba nadando y vio al animal que empezó a interactuar con ella, sin sospechar que el delfín, más valdría decir, esas 500 libras de puro músculos entrenados para surcar con habilidad las aguas, la empujaría y empezaría a tratar de montarse sobre su espalda y empujarla al fondo con su órgano sexual expuesto.

No es la primera vez que una playa se ve amenazada por el apetito sexual no resuelto de un delfín. En 2012, varios buzos que se divertían en las profundidades de las Islas Caimán reportaron varios incidentes con un delfín macho. En un video que se hizo viral en su momento, quedó registrado como los primeros intentos de cortejo del delfín que parecía juguetear no más terminaron convirtiéndose en una verdadera amenaza para el hombre que no lograba que el animal lo dejara nadar libremente para volver a la superficie.

Los expertos en comportamiento animal han explicado que estos casos se dan cuando los delfines posiblemente han sido separados de su grupo por mal comportamiento y al no encontrarse con delfines cerca ven en los humanos y sus cuerpos un refugio posible para conseguir intimidad, desconociendo, claro, que el cuerpo de los humanos no está entrenado para sobrellevar semejantes juegos debajo del agua.

“Las piruetas con intenciones sexuales no son inusuales para un delfín en la situación de Zafar”, explica la investigadora Elizabeth Hawkins del Centro de Investigación de Delfines en Australia. “Zafar ante los ojos de los investigadores es un “delfín solitario social”, lo que se traduce en que, por alguna razón, ha sido aislado de otros delfines y es ahora una especie de paria social”.

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