null: nullpx

Yo opto por la libertad, no por un estatista

“Los Estados Unidos sigue siendo la mejor nación sobre la faz de la tierra. Es un error subestimar la habilidad y la creatividad del pueblo estadounidense. Nuestra comunidad nacional ha logrado grandes cosas, cuando el poder gubernamental es restringido, lo cual le ha dado la oportunidad a los individuos para prosperar”.
Opinión
Presidente del Instituto LIBRE
2016-07-28T14:28:48-04:00


La mayoría de nosotros nos hacemos una pregunta básica antes de votar: ¿quién tiene más probabilidades de mejorar mi vida y la de mi familia? Buscamos el candidato que tiene los mejores planes, que ofrece un historial de liderazgo, y que ha hecho las mejores decisiones en situaciones de crisis. Por lo general, votamos a favor de la persona que pasa esa prueba, y no hay nada malo en ello. Pero tengo malas noticias para usted: es muy probable que haya puesto su confianza en la persona equivocada al elegir un presidente, senador, o representante federal.

Para la gran mayoría de los estadounidenses, la persona por la que votamos no es en última instancia quien va a hacer más para mejorar nuestras vidas. Ni el más grande y talentoso líder, o el presidente más inteligente. No señor.

Al final de cuentas, el que tendrá la mayor capacidad y la energía para mejorar nuestras vidas como podemos hacerlo, somos nosotros mismos. En vez de mirar a un presidente como un salvador –alguien que puede arreglar todo lo que está mal con una nación que a veces parece quebrantada– debemos considerar cómo podemos volver a capacitar a las personas para hacerse cargo de sus vidas y construir comunidades más fuertes.

El genio de Estados Unidos siempre ha sido que las personas pueden tener éxito y prosperar a través de su propio esfuerzo e ingenio, sin conexiones con el gobierno o favores especiales. Mientras el gobierno –en todos los niveles– se abstiene de elegir ganadores y perdedores, y en general podemos confiar en que no favorece a ninguna industria o empresa sobre otra. Esta fórmula ha hecho a los Estados Unidos la economía más próspera y dinámica de la historia y ha atraído una oleada tras otra de inmigrantes, que reconocieron que esta fórmula hizo posible que sus familias tengan éxito y prosperen.

Por ende, el poder de los políticos está limitado a tomar dinero de un grupo de estadounidenses –o tomarlo prestado de generaciones futuras– y transferirlo a otro. Su cargo, de acuerdo con la Constitución, es aún más estrecho: promover el bienestar general. El gobierno de Washington, en particular, tiene un enfoque ene el ámbito nacional, por lo que es particularmente inepto para ayudar a los individuos o grupos, sin perjudicar a los demás.

Millones de estadounidenses hoy están profundamente frustrados con los políticos, a quienes ven incapaces de resolver los graves problemas que enfrenta nuestra nación. Parte de la razón de estos fracasos frustrantes es que Washington realmente nunca ha sido equipado para solucionar estos retos. Ahora que la tecnología ha hecho el mundo cada vez más sensible a los individuos, Washington está cada vez más lejos. En un mundo en el que podemos elegir el coche y el conductor que va a venir a nuestra puerta para llevarnos a cualquier lugar, ¿por qué habríamos de aceptar un sistema de seguros que nos dice qué comprar, cuánto pagar, dónde ir para cuidado médico, y cuales tratamientos están disponibles para nosotros?

En vez de buscar soluciones que aprovechan el espíritu emprendedor y la iniciativa de los individuos, muchos políticos continúan tratando de usar el gobierno para dictar cómo las personas deben vivir, y nosotros les estamos cediendo la autoridad, esperanzados en ellos para resolver todos nuestros problemas. Hoy por hoy, por ejemplo, los candidatos de ambos partidos tienen agendas que promueven el proteccionismo y que nos guían hacia una economía dominada por el Estado. Aun siendo que los acuerdos comerciales como la Alianza Trans-Pacífica dan a los consumidores más y mejores opciones, y expanden las oportunidades de exportación. Lo cual impulsa la creación de empleos, el crecimiento de los salarios, mayores ingresos al gobierno y a la economía en general.

Mientras tanto, las instituciones proteccionistas como el Export Import Bank disminuyen el libre comercio y obstaculizan la competitividad global de la economía estadounidense.

Antes de dirigirse a las urnas este año, vale la pena considerar si estamos esperando que Washington haga demasiado –el manejo de los seguros médicos y el sistema de salud, la fijación de salarios, y el control de precios– inevitablemente estos esfuerzos fracasarán. Este tipo de medidas solo van a empeorar la vida de millones de personas.

Debemos considerar las reformas del gobierno, como las propuestas del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. El programa "mejor manera" preserva la ayuda que el gobierno les ofrece a los necesitados mientras que al mismo tiempo impulsa a aquellos que puedan trabajar, a que trabajen. Programas contra la pobreza serían más personalizados a las necesidades individuales, en lugar de ser ofrecidos en una sola talla para todos. Los jóvenes y las familias serian incentivados a ahorrar para el futuro. Y quizás lo más importante, el gobierno podría exigir la rendición de cuentas para asegurarse de que estas iniciativas están trabajando para aquellos que están destinadas a ayudar.

Los Estados Unidos sigue siendo la mejor nación sobre la faz de la tierra. Es un error subestimar la habilidad y la creatividad del pueblo estadounidense. Nuestra comunidad nacional ha logrado grandes cosas, cuando el poder gubernamental es restringido, lo cual le ha dado la oportunidad a los individuos para prosperar. Nuestras comunidades son fuertes porque la gente al nivel local ha trabajado, junta, para ese fin. Con la frustración al ver los conectados a Washington obtener más poder y prosperar económicamente –mientras las personas comunes y corrientes sufrimos una disminución en las oportunidades de trabajo y una reducción de nuestras libertades individuales– es hora de considerar cómo podemos lograr estas cosas nuevamente.

Para contrarrestar los años de crecimiento anémico en el producto interno bruto de la nación y el hundimiento de la tasa de participación laboral, tenemos que volver a los principios de libertad económica. Los avances tecnológicos, la manufacturación y el comercio internacional deben ser ampliados y llegar a nuevos mercados. Debemos comenzar con terminar el malgasto del gobierno, los favores especiales y el amiguismo; y alejarnos de las medidas que inducen la inactividad y la dependencia gubernamental.

En última instancia, si hemos de dar a todos la oportunidad igual de vivir por completo la promesa de América, una transformación completa solo puede ocurrir cuando reina la libertad, el intercambio voluntario se expande y la igualdad de oportunidades está garantizada para todos. Así que, antes de votar, opte por la libertad – vote por el candidato que promete arrendar el gobierno federal, no hacerlo crecer.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

Publicidad