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Un algoritmo se confiesa

El fragmento filtrado de un informe imaginario.
Opinión
Especialista en tecnologías digitales y cibersociedad.
2018-04-13T19:07:03-04:00
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Como algoritmo, PAPA calcula la vía más rápida para un cliente: convencer a uno u otro miembro de una pareja poderosa. Crédito: Fernando Nunez-Noda

Hola. Les escribe “PAPA”. No, ni de lejos soy el líder de la Iglesia Católica. Tampoco su verdadero progenitor, mi querido lector. Soy el “Psychointuitive Attitudinal Predictive Algorithm”, un algoritmo que predice las actitudes de la gente basado en información histórica y psico-intuitiva alojada en sus dispositivos y en la nube de internet.

Como recientemente las noticias de filtraciones de datos, recolección de perfiles de social media violando términos de uso y similares han estado en las primeras planas, he querido ilustrar un poco este asunto, no desde la perspectiva humana que siempre lo copa todo, sino la de este humilde robot que vive y trabaja incansablemente en servidores distribuidos a lo largo del país y del mundo.

Así que escuchen a PAPA que les contará cómo trabaja con un ejemplo al azar, uno de los 450 millones de perfiles que hemos “cosechado” en largos años de camaradería con Facebook, Twitter, Google+ y otras plataformas (bueno, ellos no lo saben todavía, pero sin duda los queremos como amigos).

Un caso-control

Un matrimonio de este mundo, a quien por el respeto que queda llamaremos G a la esposa y T al esposo, tienen apenas 3 años de casado; y 6 años y 7 años en Facebook respectivamente. La hora promedio en la que se levanta T de lunes a viernes, nos dice que cumple un horario. Google Maps lo confirma: una ruta preferente 67% de las veces. Una alternativa, el resto. G trabaja en casa y es la encargada de pasear al perro. A Butch se le venció la vacuna y no se ha dado cuenta (hora de hacérselo saber indirectamente).

En los tres últimos años la pareja ha recibido inmisericordemente banners, notificaciones, spam, SMS, cadenas de Whatsapp para que desayunen con productos A, B y C y se ha logrado B y C en ambos. En almuerzos y cenas estamos en veremos. Desde entonces T bloquea 45% de la publicidad push que sugerimos enviarle, pero se engancha con 13% de la que no. G no bloquea y responde a 27% de lo recibido. Y han gastado $6.345 el último año en productos de intersticiales (esas pequeñas ventanas que surgen sin invitación al abrir una página web o de app).

Ambos son millennials. T tiene 33 años. Desde que se casó con G (de 29 años) sus atributos y porcentajes se han combinado en el concepto de “pareja poderosa”. Son más activos e influyentes juntos. Cuando pelean hay cómo hacer para que se reconcilien (amigos comunes y cenas gratuitas promocionales funcionan 65% de las veces).

Aman el cine pero lo ven por televisión o web. G casi siempre propone lo que se va a ver. Consultan en IMDB.com y comentan en Reddit dejando claras sus coincidencias y disidencias. Las películas de T tienen contenido social y tratan “issues”: Inside Out, Selma. Incluso la de Star Wars que prefiere es El Retorno del Jedi, acaso la más activista de todas. Las luchas contra la plutocracia lo ubican en “un progresismo” (izquierda fashion), como un seguidor de causas conexas: cualquier cosa si es “igualitaria”, defensor del cambio climático y el freno a la explotación depredadora de recursos, como el “e”. Obvio que adversa a los conservadores y aboga por mayor intervención estatal. “The good ones are the fool ones?”, suele repetir. Hay un podtcast alusivo si lo quieren oír ¿no? Ok, sigo.

G es más conservadora: llega hasta apoyar la NRA aunque le aterra tener un arma en las manos. Cree en el libre mercado sin objeciones y piensa que más de 50% de los programas sociales existentes no son necesarios y solo sirven “para mantener vagos”.

Si nuestro cliente para esta pareja poderosa fuera una máquina de ejercicios o un nuevo edulcorante sin aspartame, no habría problema. Evidentemente el de G iría vía banners en los sitios de viajes que frecuenta y un pequeño “splash” de recordatorios a tres de sus mejores amigas, que comparten 45% de la publicidad que reciben con sus compañeras. A T la mente se le invade subliminalmente: cuando (secretamente) ve uno que otro capítulo de las Kardashian (jeje, sí, las Kardashians y no para criticarlas), basta que Kim o Kylie aparezcan sobre algún bicicleta fija o un “ whateverMaster” para que el inconsciente de T conecte la frivolidad con la necesidad y tenga un punto más para validar la vida burguesa que envuelve su corazoncito de la izquierda.

La cosa es el caso

Pero en esta ocasión se presentó una situación muy peculiar: Tenemos dos clientes rivales interesados en el mismo perfil de la pareja T+G. Uno de los clientes es un grupo conservador que quiere contrarrestar la tendencia milenial a las causas liberales, no importa de qué, siempre que la anuncie Meryl Streep. El otro es un grupo que quiere promover el “socialismo amigable” alejado de esas aberraciones como la de Venezuela y, sin mencionar a Bernie Sanders, preparar el terreno para un apoyo a su candidatura en 2020.


Debo decir que para PAPA esto es un problema de psicología social, de conversión de descriptores actitudinales humanos a coordenadas matemáticas. (El módulo de ética social no está conectado a PAPA y la verdad es que nos ahorra tiempo y electricidad en largas disquisiciones que nos saltamos.)

La estrategia

Primero unas preguntas básicas: ¿Qué es mejor: ganarse a T y a G por separado o lograr algún tipo de consenso? Lo primero podría arriesgar la estabilidad emocional de la pareja y perderlos en una pelea que quizá sea provechosa para nuestros clientes farmacéuticos (ansiolíticos) o legales (abogados de divorcio) pero no políticos, que quieren minimizar los impactos emocionales. Lo segundo es lo mejor, pero también tiene su riesgo: forzarlos a una mutua capitulación de aspiraciones y nos quedamos, como decimos en la comunidad robótica: “without the goat and the rope.”

Como algoritmo, PAPA calcula la vía más rápida para un cliente: convencer a uno u otro miembro de una pareja poderosa. (Por supuesto que intervienen también analistas humanos que siguen el proceso con sus smartphones en la mano, pero en general las 45 millones de líneas de código de PAPA no están allí por gusto.) De modo que como hay dos ofertas enfrentadas, y resuenan mucho en cada uno, los posibles resultados apuntan a un empate técnico que ponga la campaña en el congelador. Como ven, T+G son un caso importante para extrapolarlo a unas 22 millones de parejas en circunstancias similares.

Lo que hicimos fue lo siguiente: Un enfrentamiento de ideas que apelara al ego, pero de formas distintas. T es dócil, producto de una madre muy fuerte y de episodios edípicos que él trata con su psicólogo pero comenta con G por privado (sí, conozco sus mensajes privados como si fueran sus pensamientos), tiene una endeble autoestima que G sostiene con una mano y con la otra la suya propia. G es fuerte pero capaz de compromisos con la gente que quiere. Y algo es indiscutible: T y G se aman. Ése pues será el ancla de la estrategia, amor que mueve al compromiso con la pareja sin traicionar el ideal político.

A T lo inducimos más fácilmente. Basta que la vocera de los liberales sea una mujer fuerte, tipo Streep pero de pelo negro y pecas como su mamá. Vestida con pantalones y de fondo un parque infantil (ah, los recuerdos…). Luego muchos boletines de causas muy populares (el movimiento anti armas, documentales de Michael Moore y estímulos subliminales para reavivar el grupo de Whatsapp “Los Subversivos del Burgo”). T se registró con nuestro cliente, inscripción Premium, y ya ha donado $135,35 por PayPal de su cuenta de Chase con saldo de cifras medias. Ya manifestó su intención de ir a un encuentro del líder del grupo en su ciudad (Atlanta, Georgia) y ha recorrido Amazon buscando ebooks referenciales. T es un F+, un código que las amigas máquinas usamos para decir: “Pez en la red”.

El problema era G, la chica conservadora rebelde. Fue fácil que aceptara la oferta del grupo derechista, afiliación, dos libros y una donación por GoFundMe. Incluso compró un “badge” conmemorativo. Pero hubo un detalle crucial: como hembra alfa (padres divorciados, libertad sexual desde muy joven…) quiso ejercer su hegemonía política, de modo que trató no muy sutilmente de alienar a T de su iniciativa.

Puso en el tapete temas en los que la izquierda salía mal parada, le traspapeló algunos “brochures” e incluso le registró su mensajería privada. Hmmm, mal hecho G. Cuando ya casi tenía alienado al pobre T tuvimos que intervenir y, les diré, somos máquinas y data pero no estamos exentos de algunos trucos considerados de “dudosa calaña”.

Desenlace

Busqué en su historial, la mensajería, tuve que escanear sus cuentas de Gmail y Outlook y encontré lo que necesitaba. El último recurso, todo por nuestros clientes: revivir las dudas de fidelidad en la pareja con un episodio de hace 7 meses. Resulta que G tuvo un novio con el que casi se compromete, 2 años antes de conocer a T. Ya casada su ex novio empezó a enviarle mensajes tipo “Qué error cometí al no proponerte matrimonio”, “Aún te amo” y así por el estilo. Ella lo cortó de plano.

Pero PAPA actuó y dejo colar uno de estos mensajes al buzón de T. Ella jamás sabrá cómo ocurrió, supone un accidente informático inexplicable. Él quedó lleno de dudas, no porque creyera que había algo con el ex novio, sino porque se había quebrado su confianza. Yo actué de inmediato, le ofrecí una primera consulta gratis con una consultora de parejas en línea (yo mismo actuando con un avatar).

Allí la Doctora Alice Tellitall (yo ¿recuerdan?) lo convenció de considerar el asunto como un acto de amor de ella al ocultarlo y que nada había ocurrido. Es mejor olvidar y bla bla bla. T aceptó y perdonó. G se lo contó con detalle a su mejor amiga y a mí, como siempre, sin saberlo.

El caso es que G tuvo que bajar la guardia y aceptar todo el activismo de su esposa sin abandonar el suyo. Cada uno por su lado. Hasta ahora han gastado $3.198 en actividades relativas a cada grupo, con planes de comprar agendas, memorabilia, webinares y otros. Un triunfo para nuestro dueño, que logró satisfacer a dos clientes políticamente opuestos con ganancias de 36% en lo que va de semestre. ¡PAPA no defrauda!

Y usted querido lector ¿le gustó esta historia? ¿Podrá dormir tranquilo esta noche?
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Fernando Nunez-Noda es Director de VerifiKado.com

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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