null: nullpx

Trump y su futura relación con Cuba después de la muerte de Fidel

“Con la muerte de Fidel Castro, cada vez es más claro que Cuba jugará un papel mucho más importante en la definición de la política exterior de Trump en América Latina”.
Opinión
Director de comunicaciones y analista de política pública y relaciones internacionales en ProsperoLatino.
2016-12-06T11:01:12-05:00
¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte
Republican U.S. presidential nominee Donald Trump visits the Bay of Pigs Museum to receive the endorsement of their veterans association in Miami, Florida, U.S. October 25, 2016. REUTERS/Jonathan Ernst - RTX2QEMN Crédito: Reuters

Aunque la visión de Trump para América Latina es aún una incógnita, Cuba se ha convertido en un tema central de la nueva administración. La muerte de Fidel Castro tendrá repercusiones que, sin duda, trascenderán la política exterior estadounidense e influenciará el escenario doméstico, considerando el compromiso político de la comunidad cubanoamericana en el sur de la Florida.

La muerte de Castro significa poco para la política inmediata entre Cuba y Estados Unidos, pero marca el comienzo de lo que será un cambio drástico de la vieja guardia cubana a una nueva generación posrevolucionaria. La muerte de Castro se produce tres años después de que Raúl Castro anunciara su retiro en febrero de 2018, lo que iniciará una “transferencia gradual” a “nuevas generaciones”, inaugurando una diferente era para Cuba. A medio plazo, veo a Cuba tomándose su tiempo para ver cómo transcurre la transferencia de poderes de la administración Obama a una administración Trump y su actitud hacia la isla. Sin embargo, si los líderes cubanos sienten que no pueden trabajar con el presidente electo Trump, Raúl Castro y su eventual sucesor volverán al viejo libro de jugadas y retomarán la típica retórica “antiimperialista”.

Es muy probable que la nueva Cuba esté dirigida por Miguel Díaz-Canel, ingeniero eléctrico y exministro de Educación Superior. Actualmente es Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, un papel que ha tenido desde 2013. Se sabe poco de Díaz-Canel, sin embargo, algunos informes indican que es un tecnócrata y un buen administrador. Según Arturo López Levy, profesor de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley y exanalista del gobierno cubano, Díaz-Canel trabajó como intermediario entre el gobierno central cubano y el ejército, una relación crucial en Cuba.

La transición de Raúl Castro al próximo mandatario cubano representa una gran oportunidad para la administración Trump. Será un momento clave en la relación cubanoamericana. Trump tendrá la oportunidad de establecer lazos constructivos y estables para resolver los temas de innumerable interés para el pueblo cubano de la isla y del sur de Florida: prisioneros políticos, derechos humanos, compensación por bienes estadounidenses confiscados, entre otros asuntos. Cuba también tendrá una larga lista de peticiones, tal como reportaba The New York Times por medio de una fuente del Departamento de Estado. Por ejemplo, los 833,000 millones de dólares que reclaman en indemnizaciones por el “daño humano y económico” que dicen que el embargo ha causado a la isla.

El gobierno de Trump puede construir sobre el proceso de normalización que Obama ha encaminado en Cuba y así poder brindar un futuro con mucha esperanza para el pueblo cubano. Por tal razón, la selección para Secretario de Estado será una de las más importantes en la historia. Para Donald Trump, tener personas como Mitt Romney o el Senador Bob Corker de Tennessee en la lista de candidatos para Secretario de Estado compensa un poco sus primeros nombramientos para puestos importantes en la Casa Blanca, como Steve Bannon de consejero presidencial, y el General Michael Flynn como asesor de seguridad nacional. La selección de cualquiera de los dos candidatos reforzaría la seriedad y experiencia que se requiere para hacer frente a los complejos matices de las relaciones bilaterales y multilaterales –características que no poseen el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani ni el ex embajador de la ONU, John Bolton–. Y si ninguno de estos dos es una opción, hay otro nombre que se rumora tras bastidores: el General David Petraeus, aunque su escándalo de infidelidad y problemas con documentos clasificados serían un serio obstáculo.

En cuanto a la política hacia Cuba, Trump ha enviado mensajes contradictorios. Prometió retroceder las “concesiones del presidente Obama al régimen de Castro” pese a que un año atrás afirmó estar “bien” con el proceso de normalización con Cuba. Si la administración de Trump derriba o no los avances del presidente Obama será una decisión que dependerá de su equipo de asesores, ya que la trayectoria de Trump ha demostrado una posición camaleónica respecto a la isla caribeña. Pero una persona que sí pudiera intervenir con fuerza, sea con éxito o no, es el congresista republicano Mario Díaz-Balart (R-FL25), un legislador anticastrista que fácilmente ganó su reelección el 8 de noviembre con el 62% de los votos. Díaz-Balart ni corto ni perezoso quiso atar su victoria a la política de Obama hacia Cuba tuiteando: “Pres (sic) Obama dijo que su legado estaba en la boleta electoral. Él tenía razón. Mirando hacia una futura política EE.UU.-Cuba que el interés + la libertad de EE.UU. vaya por delante. #Cuba”.

Otra persona para tener en cuenta es Mauricio Claver-Carone. Claver-Carone ha sido uno de los críticos más duros de la política del Presidente Obama hacia Cuba y, sin duda, abogará por nombramientos de altos funcionarios extremistas en lo que respecta a la política de Cuba en el Departamento del Tesoro. Sin embargo, queda por ver si tendrá o no un papel oficial en la administración entrante.

La propuesta de revertir los avances en las relaciones con Cuba no sólo es una mala política en sí, sino que tendría repercusiones negativas en toda América Latina. La comunidad empresarial ya está extremadamente preocupada por un posible cambio y actualmente corteja a Trump para que continúe la línea de Obama con respecto a Cuba. Solo hace semanas, American Airlines comenzó un vuelo regular entre Miami y La Habana. Los instintos empresariales de Donald Trump se verán enfrentados a su conveniencia política, lo cual causará una guerra civil dentro de su cabeza, así como también con sus asesores en la Casa Blanca.

Mientras que la política cubana de Trump sigue en el aire, sus asesores más cercanos y su elegido para Secretario de Estado decidirán el nivel de prioridad de América Latina y la amplitud del enfoque. Mientras tanto, hasta que el polvo se asiente y su administración esté puesta en marcha, la visión de Trump para América Latina permanecerá tan impredecible como su temperamento.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

Reacciona
Comparte
RELACIONADOS:OpiniónDonald TrumpCubaFidel Castro

Más contenido de tu interés