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Trump y la gira internacional de la hipocresía y de la vergüenza

“Me sorprendió escuchar a algunos analistas decir que Trump lució “presidencial”, como si pronunciar un discurso sin apartarse del libreto o no decir las locuras que realmente piensa y esboza anule lo que es Trump en realidad”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-05-22T12:26:52-04:00

Allí estaba el apabullado presidente Donald J. Trump con espada en mano danzando con los saudíes en la primera escala de su primera gira internacional; su esposa Melania y su hija Ivanka no lucieron el velo que en su momento tampoco lució la exprimera dama, Michelle Obama, lo que le valió duras críticas de Trump. Y luego Trump ofreció un discurso totalmente apartado del lenguaje incendiario contra los musulmanes, que fue una de las principales marcas de su campaña.

El mismo Trump, que una y otra vez dijo que el Islam “nos odia” y que constantemente se refería al “terrorismo radical islámico”, no empleó el término y declaró que “esto no es una batalla de diversas fes, sectas o civilizaciones”. “Esta es una batalla entre criminales bárbaros que buscan destruir la vida humana y la gente decente, todo en nombre de la religión... Esta es una batalla entre el bien y el mal”, dijo el presidente que como candidato propuso y cuando asumió el cargo impuso un veto musulmán que está frenado en los tribunales. Un veto a ciudadanos de seis países de mayoría musulmana entre los que no figura Arabia Saudí, de donde provino el grueso de los terroristas que perpetraron los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

No se estila criticar al presidente de turno cuando está en medio de una gira internacional. Pero me sorprendió escuchar a algunos analistas decir que Trump lució “presidencial”, como si pronunciar un discurso sin apartarse del libreto o no decir las locuras que realmente piensa y esboza anule lo que es Trump en realidad.

Como si tratar de aparecer “normal” altere el desmadre de su propia creación que ha generado caos en Washington y que tiene el potencial de complicarse todavía más.

La semana pasada el subsecretario de Justicia, Rod Rosenstein, nombró al exdirector de la Oficina Federal de Investigaciones(FBI) Robert Mueller como fiscal especial para investigar si integrantes de la campaña de Trump coordinaron con Rusia en los esfuerzos de inclinar la balanza a favor del ahora presidente.

Cada día hay una nueva revelación más comprometedora que la anterior como, por ejemplo, que Trump les dijo a los altos funcionarios rusos que recibió en la Oficina Oval un día después de haber despedido a James Comey, exdirector del FBI, que Comey estaba “loco”, “completamente demente” y que haberlo echado le quitaba presión “por lo de Rusia”. Para algunos observadores esto constituye casi una confesión de que Trump despidió a Comey para tratar de interferir en la pesquisa en torno a Rusia. A eso se suma que Comey escribió memorandos documentando sus conversaciones con Trump, incluyendo uno en el cual Trump le habría pedido a Comey que desistiera de continuar con la pesquisa en torno a su exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, quien está al centro de la pesquisa en torno a Rusia.

Comey testificará en una audiencia pública ante el Senado.

Lo que está ocurriendo con Trump no es “normal” y ni mil discursos leídos sin apartarse del libreto ni la “buena” recepción que pueda tener en su gira internacional eliminan su conducta vergonzosa, primero durante su campaña, y luego por los menos de 200 días que lleva en la presidencia que más semejan años.

Y lo que falta.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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