Trump pasea su racismo

“Los votantes norteamericanos tenemos el derecho y el deber de exigir que nuestros aspirantes a la presidencia no sean racistas, sino sensibles a las necesidades y retos de los grupos étnicos que integran a la nación”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias
2016-06-07T11:54:15-04:00


Por si alguien albergaba alguna duda, Donald Trump está ostentando su racismo con sus ataques personales al juez de origen mexicano Gonzalo Curiel. Y de qué manera. Curiel nació en Chicago de padres que inmigraron de México y adoptaron la ciudadanía norteamericana. Creció y se educó en Indiana, un estado nada sospechoso de hispanofilia. El exgobernador republicano de California, Arnold Schwarzenegger, lo puso en el camino de la judicatura. Previamente, en ese estado, había encabezado como fiscal un proceso contra narcotraficantes mexicanos que lo llevó a la lista negra del peligroso cartel de los hermanos Félix Arellano. En 2011 el Presidente Obama lo nombró juez federal por sus méritos profesionales, no por ideología partidista. Trump, sin embargo, se ha saltado estos datos a la torera para acusar a Curiel de estar prejuiciado en su contra porque él quiere “construir un muro” en la frontera sur y Curiel es mexicano. Le había sacado de quicio que el juez autorizara demandas por fraude contra la Universidad de Trump que fundara el magnate de bienes raíces.

Se entiende que a Trump le disguste que se prolongue ese proceso judicial en medio de la campaña presidencial en la que se ha convertido en el virtual nominado del Partido Republicano. Lo que es totalmente inaceptable y bochornoso es que manifieste su disgusto con el argumento de que Curiel se ha parcializado en su contra porque “es mexicano”. Se trata de una vieja falacia que tradicionalmente han esgrimido racistas de todo pelaje para descalificar a jueces. Pero los votantes norteamericanos tenemos el derecho y el deber de exigir que nuestros aspirantes a la presidencia no sean racistas, sino sensibles a las necesidades y retos de los grupos étnicos que integran a la nación.

En el sur de la Florida, el magistrado Federico A. Moreno, de origen venezolano, padeció descalificaciones similares por parte de políticos, periodistas y otras figuras públicas racistas por fallar a favor del derecho de asilo de balseros cubanos en los años noventa. Llegaron incluso a demandar su destitución del caso. “Moreno es cubano”, proclamó a la sazón un conocido editorialista blanco no hispano de Miami. Se le aclaró que en realidad Moreno es venezolano. “Es la misma cosa”, apostilló.

Los ataques de Trump al juez Curiel no solo ponen de relieve su racismo sino también su ignorancia. Ni un solo inciso de las leyes federales o los códigos de conducta judicial exige que un juez se retire de un caso por su raza, etnia, género o cualquier otro criterio de identidad personal. La ley solo ordena que un juez se abstenga de presidir un caso en el que “pueda cuestionarse su imparcialidad en forma razonable”. Pero la apelación de Trump al origen mexicano de Curiel no constituye un argumento razonable. Constituye un prejuicio absurdo. Si ese prejuicio se incorporase a la ley o a los códigos de conducta judicial, un sinnúmero de jueces tendrían que excusarse de procesos contra personas de otras razas, grupos étnicos o género. Por regla general los propios magistrados deciden si tienen o no un potencial conflicto de intereses.

Con su campaña contra Curiel, Trump acabó con las últimas dudas razonables que pudieran existir sobre su racismo. Es un racismo que parece particularmente enconado hacia los mexicanos, como evidencian su promesa de construir un “muro enorme y bello” en la frontera sur, su acusación de “violadores, narcotraficantes y criminales” contra los indocumentados mexicanos y sus ataques intempestivos a la gobernadora republicana de Nuevo México, Susana Martínez. Los republicanos que le apoyan ya no pueden llamarse a engaño ni engañarnos. Ahora saben sin la más mínima posibilidad de duda de que están respaldando a un racista para ocupar el cargo más influyente del país. Con ese apoyo están alentando también la misma actitud intolerante entre otros miembros de su partido.

Influyentes líderes republicanos como Paul Ryan, Mitch McConnell y John Kasich, entre otros, encomiablemente se han distanciado de los ataques de Trump al juez Curiel. Algunos le han pedido que rectifique. Trump respondió ordenándoles a sus representantes que se le unan en los ataques al magistrado. Es un claro indicio de que le dominan bajas pasiones como el racismo, la soberbia y el matonismo. Esos serían exactamente los rasgos de carácter que llevaría a la Casa Blanca si su partido continuase apoyándole y si una mayoría de votantes norteamericanos cometiese el desatino de elegirle presidente.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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