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Opinión

Sanciones al petróleo venezolano podrían reducir la producción de las refinerías en EEUU

“Las refinerías ubicadas a lo largo de la costa del Golfo de Estados Unidos en Luisiana y Texas fueron prácticamente la última fuente de divisas de Venezuela, hasta que la administración Trump impuso sanciones a PDVSA a finales de enero de 2019”.
22 Feb 2019 – 11:50 AM EST

Las sanciones estadounidenses contra la compañía estatal de petróleo y gas de Venezuela, y contra algunos funcionarios y ejecutivos del gobierno, tienen la intención de presionar al gobierno encabezado por Nicolás Maduro.

Como director interino del Tulane Energy Institute, que rastrea los mercados de energía y brinda pronósticos, y con 35 años de experiencia en la industria petrolera, estoy seguro de que también resonarán en Estados Unidos, especialmente en Louisiana, donde el petróleo y la industria del gas se encuentran entre los mayores empleadores del estado.

Disfuncion económica

A pesar de tener las reservas de petróleo más grandes del mundo, Venezuela está funcionalmente en bancarrota y destrozada por la hiperinflación. Incluso antes de las sanciones contra Petróleos de Venezuela, la empresa estatal conocida como PDVSA, su producción de crudo estaba disminuyendo rápidamente.

Desde la elección del fallecido presidente Hugo Chávez en 1998, seguida por el ascenso de Maduro al poder en 2013, el gobierno venezolano ha destruido las instituciones políticas del país, así como su economía basada en el petróleo. La producción de petróleo ha disminuido en dos tercios, pasando de unos tres millones de barriles por día en 2000 a alrededor de 1.2 millones de barriles por día en enero de 2019.



Durante este largo declive, Venezuela cobró por adelantado a algunos de sus clientes más importantes y, por lo tanto, no puede obtener ahora los ingresos que de otra manera obtendría de la producción de petróleo. Debido a esta práctica, no obtiene en realidad ninguna divisa fuerte por la mayor parte del crudo que exporta.

En realidad, estos ingresos de exportación pagan los anticipos en efectivo de China, Rusia y Repsol, la compañía energética española.

Las refinerías ubicadas a lo largo de la costa del Golfo de Estados Unidos en Luisiana y Texas fueron prácticamente la última fuente de divisas de Venezuela, hasta que la administración Trump impuso sanciones a PDVSA a finales de enero de 2019.

Calidad cruda

Venezuela podría encontrar nuevos mercados para su petróleo, pero eso es más difícil de lo que parece.


More than half of U.S. refinery capacity is ‘complex,’ meaning it requires at least some heavy crude oil to operate properly. Nearly all Gulf Coast refineries are complex. U.S. Energy Information Administration


El crudo venezolano es pesado y agrio, lo que significa que es extremadamente denso y contiene un alto porcentaje de azufre. Globalmente, la mayoría de las refinerías convierten crudo ligero y dulce en gasolina, combustible para aviones, diesel y otros combustibles y productos. Solo algunas "complejas" refinerías especializadas pueden manejar el denso petróleo producido en Venezuela y eliminar el azufre no deseado.

Las refinerías de Estados Unidos que pueden hacer esto están ubicadas principalmente a lo largo de la Costa del Golfo, en el medio oeste y en California. El resto se encuentran en su mayoría en China e India.

Construir las refinerías complejas cuesta alrededor del 50% más que las corrientes. También son más caras de operar. Sin embargo, pueden competir porque usan crudo de fuentes como Venezuela que cuesta menos que la mayoría del petróleo crudo.

Refinerías complejas

Aunque la producción de petróleo en Estados Unidos está aumentando, la industria nacional todavía necesita importar crudo pesado para que las refinerías complejas funcionen de manera eficiente. A principios de 2019, el 90% de las importaciones de Estados Unidos eran de crudo pesado. Entre los pos países que exportan este petróleo pesado están México, Canadá, Colombia, Ecuador, Rusia, Arabia Saudita, Nigeria e Irán.

Por su proximidad, Canadá y México deberían ser buenas fuentes para las refinerías de Estados Unidos. Sin embargo, debido a los retrasos en la construcción del oleoducto Keystone XL y otros ductos que eventualmente se extienden desde la frontera norte hasta la costa del Golfo, no hay una manera fácil de reemplazar los envíos bloqueados desde Venezuela.

Si bien Canadá está enviando más crudo pesado por ferrocarril, este enfoque es mucho más costoso. Cuesta alrededor de 20 dólares por barril enviar crudo pesado desde Canadá por ferrocarril, frente a un estimado de 12.50 dólares por barril a través de tuberías.

El desafío con México es diferente. Su producción de crudo pesado ha ido disminuyendo durante años. México ahora importa crudo ligero, así como gasolina y otros productos refinados de Estados Unidos.

Rusia y Arabia Saudita

Otro factor es que Arabia Saudita y Rusia están reduciendo su producción de petróleo, especialmente crudo agrio pesado, como parte de un esfuerzo por apuntalar los precios del crudo. Canadá también está reduciendo la producción de petróleo pesado.

Puede parecer razonable que Estados unidos sustituya el crudo agrio pesado que importa por su propio crudo ligero y dulce. Pero las unidades de destilación de crudo en refinerías complejas como las de Louisiana no fueron diseñadas para utilizar porcentajes cada vez mayores de crudo ligero y dulce.

Estas refinerías requieren aproximadamente 30% de crudo pesado para operar de manera óptima. Como mínimo, la región de la Costa del Golfo necesita alrededor de 3.1 millones de barriles de crudo agrio pesado por día.

Los 563,000 barriles por día que Estados Unidos estaba comprando a Venezuela en noviembre de 2018 solo representaban el 2.8% de los aproximadamente 20 millones de barriles de crudo que consumía. Pero esas importaciones representaban una mayor proporción del petróleo pesado que usaba Estados Unidos: 17%, según mis cálculos.

Sin ese suministro, las refinerías de la Costa del Golfo se ven olbigadas a reducir el rendimiento y eliminar gran parte de su capacidad de remoción de azufre.

Grandes apuestas para algunos estados

El cierre del crudo pesado de Venezuela a las refinerías de la Costa del Golfo reduciría la producción de destilados más pesados, como el combustible para calefacción, el fuel oil marino y el diesel.

Jet fuel and gasoline won’t be as affected because these products can be produced from any refinery capable of processing abundant domestic light sweet crude.

I would expect U.S. exports of diesel and heavier distillates to decline as a result, particularly shipments to Latin America and to Europe. After that, domestic supplies to the states supplied by Gulf Coast refineries could be hit as well.

Prices for diesel and fuel oil are likely to rise once supplies are constrained, which could occur quickly because U.S. refineries have little capacity to spare.


Heavier crude must be distilled at higher temperatures, which yields diesel, fuel oil and other products. U.S. Energy Information Administration


El combustible para reactores y la gasolina no se verán tan afectados porque estos productos pueden producirse desde cualquier refinería capaz de procesar abundante crudo dulce ligero nacional.

Yo esperaría que, como resultado de esto, las exportaciones estadounidenses de diesel y destilados más pesados disminuyeran, particularmente los envíos a América Latina y Europa. Después de eso, los suministros domésticos a los estados suministrados por las refinerías de la Costa del Golfo también podrían verse afectados.

Es probable que los precios del diesel y del fuel oil aumenten una vez que se limiten los suministros, lo que podría ocurrir rápidamente, porque las refinerías de Estados Unidos tienen poca capacidad ociosa.



Si las refinerías de Estados Unidos eventualmente reemplazan al petróleo venezolano, lo más probable es que el crudo venga de más lejos y cueste más. Eso, a su vez, haría que el costo del diesel sea mayor, aumentando el costo para los consumidores de todo, desde alimentos hasta muebles y televisores de pantalla plana.

Esto sucedería no solo en Louisiana, sino en comunidades lejanas, siempre y cuando los camiones de entrega, los vagones y los buques involucrados tengan motores diésel. La interrupción ilustraría la forma en que las sanciones de los Estados Unidos destinadas a ejercer presión sobre otros países también pueden afectar a los estadounidenses.
The Conversation<p></p>

Eric Smith, Director of the Energy Institute and Professor of Practice, Tulane University

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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