¿Qué peso tendrá el voto de los mexicanos en el exterior?

“Son millones los mexicanos residentes en el exterior que tienen la posibilidad de ejercer el derecho al voto, si bien solo lo harán un poco más de 150,000”.
Opinión
Presidente del Migration Policy Institute (Instituto para las Políticas Migratorias, MPI) y autor del libro Vanishing Frontiers: The Forces Driving Mexico and the United States Together.
2018-4-16 16:31:22

La campaña electoral en México ha generado mucho interés entre los mexicanos que viven en Estados Unidos y que siguen en detalle los acontecimientos políticos de su país de origen. Si bien el voto está permitido desde 2005 para los mexicanos que viven en el exterior, este es el primer ciclo electoral en el que les ha sido posible obtener su credencial electoral en los consulados en el extranjero, sin necesidad de regresar a México, algo que había sido una barrera importante en elecciones anteriores. Como resultado, más de medio millón de mexicanos en el exterior han obtenido su credencial electoral en los consulados, principalmente en Estados Unidos.

Pero quienes obtienen su credencial electoral tienen que pedir de todos modos su boleta para poder votar en los comicios del primero de julio y parece que solo un poco más de 150,000 han hecho ese trámite, según Enrique Andrade, Consejero del Instituto Nacional Electoral en México (INE), quien estuvo de visita en Washington para hablar del proceso.

Es un incremento significativo con respecto a los 40,714 votos desde el exterior contabilizados en 2012 y a los 32,621 votos contabilizados en 2006. Sin embargo, sigue siendo un número muy bajo respecto a la población total de mexicanos que residen en el exterior y que suman casi una décima parte de la población mexicana, la gran mayoría en Estados Unidos. Además, algunos hijos de mexicanos que viven fuera del país han obtenido la ciudadanía mexicana y también pueden votar, así que son millones los que tienen la posibilidad de ejercer el derecho al voto, si bien solo lo harán un poco más de 150,000.

Las razones por las cuales tan pocos mexicanos se han registrado para votar son sencillas: cuesta tiempo y esfuerzo realizar los dos trámites, uno para registrarse y obtener la credencial electoral y otro para pedir la boleta electoral. Es un requisito de la ley electoral que estos dos trámites sean diferentes, por lo cual el INE, en colaboración con la Secretaría de Relaciones Exteriores, tuvo que diseñar dos procesos diferentes. Para los migrantes de bajos recursos, sobre todo, es costoso en tiempo invertido —muchas veces en el solo traslado a una ciudad donde haya un consulado—, y no todos tienen claro que se trata de dos procesos distintos.

La aprobación en 2005 del voto en el exterior vino por la presión de líderes migrantes en Estados Unidos que querían poder participar ampliamente en la vida cívica y política del país, y la convicción de muchos actores políticos y cívicos en México de que había mucho que ganar para el bienestar del país al tejer lazos aún más fuertes con los mexicanos que vivían en el exterior, dada la cantidad de remesas que envían y los nexos que muchos mantienen con sus comunidades de origen.

Pero estos deseos se topan con la dura realidad de las leyes electorales mexicanas, que han sido hechas para evitar la compra y coacción del voto, algo muy común en otro momento de la historia política de México (y, dirían muchos, de la actualidad política también). Había que ponerle muchos candados al voto en el exterior para evitar cualquier posibilidad de mal uso por parte de líderes políticos deshonestos. Fue por eso que se decidió separar la aplicación para la credencial electoral de la aplicación para la boleta. Y fue por eso que el INE decidió no aplicar un sistema de voto por internet, que existe como modelo pero que no se ha usado mucho todavía en el mundo.

Tampoco ha habido gran interés de parte de los partidos políticos ni de los candidatos presidenciales en llegar a los mexicanos residentes en el extranjero. Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox construyeron bases de apoyo en el extranjero, sobre todo entre los migrantes en Estados Unidos, para promover sus campañas. En sus tiempos no se permitía el voto en el exterior pero ellos confiaban en que los migrantes podrían influir en la decisión del voto de sus familiares en México. Curiosamente, ningún candidato ha construido desde entonces una estructura semejante, si bien Josefina Vázquez Mota habló mucho sobre los migrantes durante su campaña y hay algunas evidencias de una estructura parcial por parte de la campaña de Andrés Manuel López Obrador durante este ciclo electoral.

En elecciones pasadas, el voto en el exterior favoreció al Partido Acción Nacional (PAN), de centro-derecha, con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centro-izquierda, en segundo lugar y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), actualmente en el poder, en un distante tercer lugar. Este año hay sospechas de que López Obrador, excandidato presidencial del PRD en los últimos dos ciclos electorales, y quien se ha postulado ahora por su propio partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podría adelantarse en la votación en el exterior, dada su campaña “ anti-establishment”.

Pero no hay que descartar que el PAN y PRD, quienes se han aliado este año bajo la candidatura de Ricardo Anaya, se beneficien del voto en el exterior dadas las experiencias anteriores y una participación tradicionalmente elevada en ese voto de mexicanos de clase media, que son la base natural de esta alianza.

Es notorio, sin embargo, que ninguno de estos dos candidatos –que podrían haber tenido mucho que ganar con el voto en el exterior–, diseñara una estrategia mayor para captar simpatías entre los que viven fuera. Parte del bajo número de peticiones de boletas se deba, quizás, a este desfase entre candidatos y electores potenciales en el extranjero. No sólo es difícil votar desde el extranjero, sino que ningún candidato está peleando ese voto ni tratando de movilizar a sus connacionales en el exterior. Desde luego, hay muchos candados para evitar una campaña formal en el extranjero, sobre todo en los tres meses antes de la elección, pero hay formas de acercarse legalmente a los votantes en el extranjero si un candidato quisiera hacerlo.

Habría que ver que pasa en el futuro. Si llegan a cambiar las leyes electorales para hacer más fácil el voto desde el exterior o algún candidato decidiera apelar a esta población, el potencial de influir en las elecciones presidenciales de los mexicanos residentes en el exterior sería significativo solamente por su número.

Aunque se debe tener cierta cautela. Hay catorce países en América Latina que permiten el voto en el exterior, y en la mayoría de ellos la influencia de los votantes que viven fuera es limitada –oscilando desde menos de un punto del voto total hasta un tres por ciento, según un estudio del propio INE–. Pueden llegar a ser muy influyentes en un voto cerrado, como ocurrió en el Perú en el último ciclo electoral, pero generalmente no lo son. Al final de cuentas, los ciudadanos de un país que viven fuera tienen preocupaciones que van más allá de votar en su país de origen.

Lo más probable es que a largo plazo se siga extendiendo el número de mexicanos que votan desde el exterior, sobre todo si se agiliza el proceso y los candidatos intentan animarlos a votar. Pero es poco probable que se vuelvan decisivos para el sistema electoral mexicano. Y eso, quizás, es lo mejor para todos. Los mexicanos que viven fuera quieren tener el derecho de votar en su país de origen pero no la obligación, y los mexicanos que viven dentro quieren estrechar los lazos con ellos, sin que terminen decidiendo las elecciones cada seis años. Visto desde esa perspectiva, es posible que el voto de los mexicanos en el exterior vaya avanzando bien, a pesar de sus complicaciones y limitaciones específicas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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