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Para ganarse a los escépticos de la inmigración, ¿es preferible convencer o protestar? Las lecciones de Saba

“Saba Nafees es una dreamer superdotada que como estudiante y activista inmigrante privilegia el diálogo y ha ido hasta la Casa Blanca para defender su postura”.
Opinión
Escritor sénior de Opportunity Lives, una web de noticias online.
2017-02-06T12:11:19-05:00

Saba Nafees está con el alma en un hilo. Como a miles de dreamers, también conocidos como soñadores, a Saba le preocupa lo que le depara el futuro. Después de la inesperada victoria de Trump, la perspectiva de perder su suspensión temporal de los procedimientos de deportación (concedida mediante una orden ejecutiva del presidente Obama) ha aumentado seriamente.

Nativa de Pakistán, Saba es una estudiante superdotada. Actualmente matriculada en la Universidad Tecnológica de Texas, Saba estudia para sacar un doctorado en biología matemática y sueña con una carrera en la industria STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). No conoce otro país que no sea Estados Unidos y no sabe qué le pasaría si la deportaran.

Pero como muchos otros soñadores, ella se niega a esconderse y espera lo mejor. Saba estuvo recientemente en Washington DC, se reunió con legisladores, miembros de los medios de comunicación y con cualquiera dispuesto a escuchar su historia.

Lista, elocuente y preparada, Saba fue convincente. Citando estadísticas con facilidad, Saba argumentó persuasivamente sobre cuántos soñadores abren negocios, se convierten en propietarios de viviendas, estudian carreras STEM y trabajan mucho en su comunidad local. Difícilmente se asemeja a la narrativa sobre los inmigrantes quitándoles el trabajo a los americanos y viviendo a costas del Estado del Bienestar.

Sin embargo, con un Congreso controlado por los republicanos y una Casa Blanca ocupada por alguien que criticó a los inmigrantes en la campaña electoral, ¿cómo lograrán Saba y otros prevalecer? Saba tiene algunas ideas. Como estudiante y activista inmigrante que incluso ha ido hasta la Casa Blanca para defender su postura, Saba ha logrado entrar en estrecho contacto con algunos de los políticos más influyentes en Washington DC. Esto incluye a John Cornyn, senador de su estado, a quien ella considera un mentor y alguien que “no nos ve como extraterrestres o como cifras”.

Pero por cada miembro del Congreso así, hay escépticos y también hay miembros de línea dura como el representante Steve King (R-IA) que se ganó titulares hace unos años cuando se mofó de los soñadores diciendo que muchos de ellos tenían pantorrillas del tamaño de melones.

¿Cómo se convence a gente como King de que los soñadores deben permanecer en el país?

Bueno, según Saba, parte de ello es dialogar y tranquilizar a los escépticos de la inmigración. Al encontrarse en una reunión social con el congresista King, Saba dijo que su común interés por las ciencias despertó rápida afinidad en ambos. Tan fascinado estaba King con la conversación que le hizo poco caso a un asistente que trataba de recordarle que el congresista tenía que ir a otro evento. Pero Saba sabía que tenía que actuar. No todo el mundo tiene la suerte de contar con la atención de un congresista. No sin cierto temor, Saba le contó al congresista su historia personal. Sorprendido, el congresista torpemente trató de salvar la cara diciéndole: “Me tengo que ir, pero sigue así”. Con ello, el congresista de Iowa terminó la conversación, según cuenta Saba.

Aunque fuera incómodo para el congresista, Saba está convencida de que éste es un enfoque más eficaz para ganarse a los escépticos. “Primero tienes que hablar con él y hacerlo sentir cómodo”. Tácticamente, Saba piensa que esto es vital para que los activistas pro inmigración como ella tengan éxito llevando su caso hasta los políticos.

Este enfoque difiere de los de muchos grupos de activistas pro inmigración que prefieren grandes manifestaciones, protestas callejeras y emboscar a miembros del Congreso con cámaras. Esto también incluye a miembros republicanos del Congreso que respaldan la reforma de la inmigración.

Recientemente vimos algo de esto cuando unos activistas pro inmigración interrumpieron por su posición antiinmigrante la audiencia de confirmación del senador Jeff Sessions (R-AL) como fiscal general.

¿Pero es esto efectivo?

Un asistente del Senado me cuenta que: “Las emboscadas son inherentemente hostiles. Las reuniones privadas son mucho más efectivas”. Otros grupos, como por ejemplo la Iniciativa LIBRE –que es un grupo activista hispano que apoya la reforma de la inmigración–, afirman incluso que esas tácticas son contraproducentes. “Imponer la posición de uno y exigir a los líderes electos de forma grosera o descortés no es muchas veces la mejor manera de conseguir reformas legislativas”, explica Daniel Garza, director ejecutivo de la Iniciativa LIBRE.

En un panorama político radicalmente diferente, ¿es hora de que los activistas pro inmigración reconsideren sus tácticas? Si el resultado final es una reforma migratoria significativa y permanente, que incluya permitir que estudiantes trabajadores e inteligentes como Saba permanezcan en el país, ¿realmente tiene sentido acosar e insultar a la gente que podría hacerlo posible?

Los inmigrantes como Saba confían en que el lobby pro inmigración lo sepa hacer correctamente.

Este articulose publicó primero en ingles en Latino USA.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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