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Moralejas del Informe Mueller

“El Informe corrobora, mediante la acumulación de pruebas y testimonios hechos bajo juramento, muchas de las revelaciones que habían hecho los principales medios del país desde que Trump se declaró candidato y durante sus más de dos años de presidencia”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-04-29T12:12:21-04:00

“Dios mío. Este es el fin de mi presidencia. Estoy jo…”. Con esta candorosa exclamación, que quedará plasmada en los anales de la historia, el presidente Trump resumió, tal vez mejor que nadie, lo que debió haber sido el resultado del nombramiento del asesor especial, Robert Mueller, y de su investigación de dos años. Pero no ha sido así. El Informe Mueller, que recoge el exabrupto del mandatario, no presenta a Trump como un traidor a Estados Unidos y a los estadounidenses, pero sí como un mentiroso empedernido, dispuesto siempre a abusar del poder de la presidencia y violar las leyes y la Constitución con la ayuda de asistentes moralmente corruptos hasta los tuétanos, aunque a veces temerosos de ir a la cárcel si obedecen ciertas órdenes arbitrarias y potencialmente criminales de su jefe máximo.

A pesar de sus 37 páginas parcial o totalmente tachadas, el Informe Mueller corrobora, mediante la acumulación de pruebas y testimonios hechos bajo juramento, muchas de las revelaciones que habían hecho los principales medios del país desde que Trump se declaró candidato y durante sus más de dos años de presidencia. De él se desprende que las noticias falsas no eran las denuncias que hacíamos y comentábamos los periodistas sobre sus arbitrariedades, sus negocios turbios y su contubernio con funcionarios y empresarios rusos al servicio de Vladimir Putin; las noticias falsas eran más bien las respuestas que Trump y sus facilitadores daban a lo que exponían los medios.

Es cierto que Mueller “no estableció que miembros de la Campaña de Trump conspiraron o coordinaron con el gobierno ruso en sus actividades de interferencia en esa elección”. Pero en la página 10 su informe advierte que “una afirmación de que la investigación no estableció hechos particulares no significa que no hubo evidencias de esos hechos”. Y deja sobrada constancia de que “Rusia interfirió en la elección presidencial de 2016… con una campaña en redes sociales que favoreció a Donald Trump y desprestigió a la candidata presidencial Hillary Clinton” y con “operaciones de intrusión en computadoras” de la campaña de Clinton para publicar contenido embarazoso.

El Informe Mueller también demuestra que miembros de la campaña de Trump colaboraron con Wikileaks y ésta a su vez colaboró con los servicios de inteligencia rusos. Por órdenes expresas de Vladimir Putin, la inteligencia militar del Kremlin le suministró a Wikileaks los documentos y correos electrónicos robados al equipo de Clinton y al Comité Nacional Demócrata. Y miembros de la campaña de Trump se encargaron de promover extensamente el material robado. Algunos presuntamente intentaron averiguar cuándo la organización internacional de filtradores divulgaría datos nocivos sobre Clinton.

Pero lo más grave es que Mueller y sus investigadores identificaron más de una decena de ocasiones en las que el mandatario pudo haber obstruido la justicia en un vano esfuerzo por frustrar las pesquisas del FBI y del asesor especial y evitar que saliera a la luz la verdad de su mala conducta. El informe pone de relieve acciones engañosas, embarazosas y potencialmente delictivas que, al divulgarse, Trump trató de descalificar como “noticias falsas”. Expone con lujo de detalles sus mentiras, sus frecuentes manipulaciones tras bambalinas y sus tentativas de coerción mientras el Departamento de Justicia realizaba las investigaciones que la ley le autorizaba a realizar. Lejos de exonerarlo de estos abusos, como falazmente han afirmado el presidente y William Barr –el fiscal general al que designó para que lo encubriera– el informe sugiere que el Congreso es responsable de decidir si debe o no tomar medidas.

Y precisamente en ese dilema se encuentran los legisladores demócratas que hoy controlan la Cámara de representantes. Tienen la facultad de ordenar que el Senado someta a Trump a un juicio político por obstrucción de justicia y acaso otros delitos. Pero sabe que semejante decisión ahondaría las divisiones entre los estadounidenses y no garantizaría una condena, pues los republicanos, que dominan el Senado –donde se efectuaría el juicio– no condenarían a Trump aunque éste “asesinara a una persona en plena Quinta Avenida”, como él mismo enfatizara cuando todavía era candidato.

Sea como fuere, Mueller y su equipo cumplieron su misión con celo e integridad, a pesar de los obstáculos que Trump y sus allegados les pusieron en el camino. Gracias a ellos, la justicia estadounidense ha procesado a 34 personas y tres entidades por una amplia gama de delitos. Entre los procesados hay una decena de exasesores de Trump, algunos de los cuales cumplirán años de prisión y pagarán multas sustanciales, devolviéndole al pueblo norteamericano dinero que le robaron mediante la evasión de impuestos y otros fraudes.

El Informe Mueller revela asimismo que todavía quedan dos investigaciones criminales directamente vinculadas a las pesquisas y que el asesor especial remitió una docena de procesos adicionales a otras jurisdicciones. Todo lo cual sugiere que, con su compleja misión, Mueller evitó que quedaran impunes muchos de los delitos que cometieron los cómplices de Trump. Pero también es evidente que el actor principal de esta tragicomedia nacional continúa impune. Mientras así sea, permanecerá en entredicho el principio fundamental de nuestro estado de derecho según el cual los estadounidenses somos iguales ante las leyes. Y futuros presidentes recibirán el mensaje de que sus malas acciones pueden quedar impunes.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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