null: nullpx

Mi padre es un inmigrante musulmán

No deberíamos dar la espalda a personas de la fe musulmana que contribuirían a nuestro país por culpa de unos terroristas que han asumido una versión retorcida del islam.
Opinión
Abogado. Ha sido Asesor Fiscal de Oak Park, Illinois, desde su primera elección en el año 2001.
2017-02-26T11:06:17-05:00

Mi padre es un inmigrante musulmán de Irak. Me crié con él y con mi madre, una estadounidense cristiana, en los suburbios de Chicago.

Debido a mi origen mezclado, la actitud hacia los musulmanes del Presidente Donald Trump es algo muy personal para mí. Como candidato, Trump propuso prohibir la entrada de todos los musulmanes inmigrantes a Estados Unidos. Desde que asumió el poder ha intentado imponer una prohibición a la entrada de inmigrantes iraquís.

Si cualquiera de las dos prohibiciones hubiera estado en efecto en la década de los sesenta, mi padre, un hombre que enseñaba física en la universidad a miles de estudiantes estadounidenses, no habría podido entrar en este país. Al primo de mi padre, un médico que ha ayudado a innumerables pacientes estadounidenses que sufrían de enfermedades cardiacas, también se le habría impedido la entrada a Estados Unidos.

Mi padre, su primo, y millones de otros inmigrantes musulmanes han contribuido a la sociedad estadounidense. No deberíamos dar la espalda a personas de la fe musulmana que contribuirían a nuestro país por culpa de unos terroristas que han asumido una versión retorcida del islam.

Apoyo los esfuerzos por defender a Estados Unidos contra el terrorismo. Pero no debemos suponer que todos los musulmanes sean terroristas potenciales. En lugar de eso, debemos proteger este país de una manera congruente con los valores estadounidenses.

Estados Unidos es un país de inmigrantes. Personas de todo el mundo han venido a este país por la promesa de que el éxito aquí no está basado en la religión o la raza, sino en el carácter y en las habilidades de un individuo.

Cuando yo era niño, soñaba con servir en un cargo electivo. A mi padre le preocupaba que pudiera tener problemas de perjuicio contra mi nombre árabe, pero mi comunidad me dio una oportunidad justa para presentar mi candidatura, y finalmente me escogieron para un cargo electivo. Conceder oportunidades justas para que todas las personas tengan la oportunidad de perseguir sus sueños es lo que caracteriza a Estados Unidos.

Desafortunadamente, hay una gran falta de justicia en las ideas de Trump sobre los musulmanes. Aunque ningún inmigrante de Irak haya realizado nunca un ataque terrorista en Estados Unidos, Trump ha intentado imponer una prohibición de noventa días contra todos los inmigrantes de Irak y otros países musulmanes. Después de noventa días planea sustituir el sistema efectivo de investigación de inmigrantes actualmente en vigor con una política nueva de ‘escrutinio extremo’. Sospecho que el ‘escrutinio extremo’ será tan oneroso que funcionará como una prohibición.

El Presidente Trump justifica estas medidas nuevas señalando que hay terroristas en Irak y otros países musulmanes. Aunque sea verdad, pienso que cada grupo religioso, racial y nacional tiene miembros que recurren a la violencia. Pero esos mismos grupos también tienen miembros que han mostrado creatividad, genialidad y amor. El desafío de todos los seres humanos es superar los impulsos vulgares que acechan dentro de nosotros para que, como el Presidente Lincoln dijo, “los mejores ángeles de nuestra naturaleza” puedan florecer.

Los terroristas han sucumbido al lado violento de la naturaleza humana. Pero Estados Unidos en sí mismo no debe ceder a impulsos oscuros para crear chivos expiatorios de musulmanes inocentes o asumir que solamente personas con el perfil religioso y étnico de mi padre se dedican al terrorismo y la violencia.

Personas del perfil de mi madre –estadounidenses y cristianas– también se han dedicado al terrorismo. Timothy McVeigh mató a 168 estadounidenses en un ataque terrorista en Oklahoma City. Y Estados Unidos tiene mucha violencia que no es clasificada como terrorismo: nuestro porcentaje de homicidios es mucho más alto que el de Canadá o Europa, y hemos sido acosados por tiroteos masivos.

La respuesta apropiada a tal violencia fue clara en Oklahoma City. Castigamos a Timothy McVeigh. Pero no pusimos estadounidenses inocentes bajo sospecha simplemente porque fueron criados en la misma religión que Timothy McVeigh, o vinieron del mismo estado. Esto habría sido tan injusto con estadounidenses inocentes como lo son las políticas de Donald Trump hacia musulmanes inocentes.

La capacidad del bien o del mal no está limitada a un grupo; existe en todos los seres humanos. La declaración de independencia de Estados Unidos reconocía esto cuando proclamaba que “todos los hombres son creados iguales”. Debemos prestar atención a la sabiduría contenida en el documento fundacional de Estados Unidos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

RELACIONADOS:OpiniónIrakMusulmanesReligión
Publicidad