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México tiene la opción de defender los valores de Occidente

“¿A qué valores me refiero? Para empezar, desde luego, los derechos humanos y la democracia, y el combate a todas las posturas que contradicen estos valores: el racismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el antisemitismo”.
Opinión
Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.
2016-11-26T11:13:35-05:00

Con el mismo ánimo que me condujo a formular algunas propuestas concretas en un artículo publicado en The New York Times hace un par de días, a propósito de lo que México podría hacer para enfrentar la tormenta de Trump, quisiera ahora compartir un par de reflexiones propositivas.

La primera tiene que ver con el tema de los valores, una noción que utilizó con mucho tino la Canciller Angela Merker en su mensaje de felicitación a Trump hace un par de semanas, y que puede ser uno de los ejes que conduzca a la postura mexicana –sociedad y gobierno–, aquí y en EEUU, en estos años que vienen.

Con toda la hipocresía que se quiera, con todas las violaciones flagrantes a lo largo de los últimos dos siglos, EEUU ha sido la cuna de la defensa de lo que se pueden llamar ‘los valores de Occidente’ desde el siglo de las luces. Esos valores hoy se ven amenazados por los dichos de Trump.

En otras palabras, esos valores se están quedando sin defensores o en todo caso sin el defensor principal que han tenido. México puede volverse uno de los defensores y quizás el primero entre ellos por ser nosotros los más afectados por Trump, en el mundo o en todo caso en este hemisferio.

¿A qué valores me refiero? Para empezar, desde luego, los derechos humanos y la democracia, y el combate a todas las posturas que contradicen estos valores: el racismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el antisemitismo. La gente que rodea a Trump incurre en estos sentimientos o ideas sin rubor y sin ambages. Otros valores parecidos también se encuentran ya carentes de proponentes. El orden jurídico internacional existente, las organizaciones multilaterales y regionales que lo acompañan, las ideas aún exageradas de libre comercio, libre circulación de bienes, capitales y personas, el derecho internacional humanitario, son todas banderas que México podría no solo adoptar sino transformar en la punta de lanza de la resistencia contra las posturas de Trump.

La otra reflexión tiene que ver con las opciones que tenemos en EEUU. Dentro de la normalidad histórica de la relación entre ambos países, lo lógico sería que aún sin dejar de buscar aliados dentro de ese país para defender nuestros intereses, nuestra relación privilegiada de modo inevitable tiene que ser con el Poder Ejecutivo y, dentro del Poder Legislativo, con quienes detentan la mayoría en ambas cámaras. Pero creo que Trump es todo menos que un parte de la normalidad histórica, al contrario. Significa algo externo a esa normalidad, algo grave, algo excepcional.

En estas circunstancias, puede ser más sensato, audaz y viable, dejar en una especie de stand by de la relación con el Ejecutivo, salvo en lo que sea absolutamente indispensable y buscar aliados entre las fuerzas opositoras a Trump para poder defendernos estos cuatro años siguientes o tal vez incluso ocho.

¿A quién me refiero? Primero que nada, al derrotado Partido Demócrata, tanto en sus liderazgos visibles como entre sus representantes en el Congreso estadounidense, en las gubernaturas, las alcaldías y otros puestos de elección popular. En seguida, a los sectores hispanos desde luego, tanto de segunda o tercera generación, es decir mexicano-estadounidenses como los ciudadanos mexicanos en EEUU, con o sin papeles.

Otros sectores importantes son desde luego la Iglesia Católica, la comunidad judía, algunos sindicatos que si bien pueden no ser aliados nuestros en los temas del TLC sí lo pueden ser en los temas migratorios y de deportaciones. Y, en general, a todos los demás sectores que los estadounidenses llaman liberales y nosotros llamaríamos progresistas en EEUU: la mayoría de los medios de comunicación, las universidades, las fundaciones y todas las organizaciones de la sociedad civil norteamericana desde aquellas dedicadas a la defensa de los derechos humanos o las libertades cívicas, hasta las que se concentran en temas ambientales de defensa de minorías, etcétera.

¿Se molestarán los republicanos y el propio Trump con esto? Probablemente sí ¿Realmente tenemos alternativas? Probablemente no.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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