null: nullpx

Maggie Thompson: La deuda estudiantil es un problema racial

La autora relaciona la deuda estudiantil con un problema de racismo estructural, no de pobreza
9 Mar 2016 – 12:27 PM EST


Por Maggie Thompson, directora ejecutiva de Generation Progress

Todos sabemos que la deuda estudiantil es un problema. Los 43 millones de estadounidenses que tienen deuda estudiantil lo saben, igual que sus amigos, familiares, y los millones más que sienten el peso societario de tener $1.3 billones de dólares en nuestra economía.

Pero tal vez lo que la gente no sabe es que esta deuda desproporcionalmente impacta a las comunidades de minorías étnicas y afro-americanos y latinos de clase media en particular. Y para los jóvenes “ Millenials” quienes constituyen de la generación más diversa en la historia de este país, y cuya recuperación económica y estabilidad es inextricablemente atada a la deuda estudiantil. Esta tendencia es particularmente angustiante.


En “Generation Progress”, nos asociamos con el grupo Washington Center for Equitable Growth para lanzar el segundo fascículo de Mapping Student Debt (mapeando la deuda estudiantil), una aplicación interactiva que muestra cómo la deuda estudiantil atrasada en pagos está impactando las comunidades hasta el nivel de código postal.

Este mapa ofrece un claro panorama de cómo el racismo estructural se ha manifestado en el mercado de la deuda estudiantil. Códigos postales con gran porcentaje de afroamericanos y latinos sufren desproporcionalmente de altos índices de deuda estudiantil atrasada independientemente del nivel de ingresos económicos. Además, los datos muestran que las comunidades de minorías étnicas de clase media , no las de bajos ingresos, son las más impactadas por la deuda estudiantil.

La generación joven ( Millennials), tan diversa e involucrada en nuestra sociedad, es a la que le ha costado más seguir el ritmo de la recuperación económica del resto del país. Una mayor proporción de jóvenes viven en la pobreza si se compara con las generaciones anteriores cuando tenían la misma edad. Nuestro actual sistema de educación financiada con deuda claramente está presionando la promesa de la educación superior como un medio de combatir la pobreza.

Para los jóvenes de minorías, el camino para obtener un grado universitario es más difícil hoy que nunca antes. La probabilidad de que un estudiante de color complete una educación universitaria, comparada con un estudiante blanco, es muy baja . Todavía más, los jóvenes de color tienen una probabilidad más baja de poder estudiar en las universidades más selectivas e importantes, donde los beneficios de una licenciatura son muchos más. Afroamericanos y latinos sufren de índices de desempleo más altos y salarios más bajos, y también reciben menos ofertas de empleo.

Estos desbalances acrecientan las disparidades de riqueza entre las comunidades étnicas y las anglas, y en parte intensifican la crisis de la deuda estudiantil. Ante cualquier infortunio, sobre decir que los activos financieros y la educación universitaria son una gran ayuda contra la deuda estudiantil atrasada. Sin esas redes de protección, las dificultades financieras son inevitables. La gente joven, en particular los jóvenes de color, quedan atrapados con mucha frecuencia en esta trampa de injusticia.

Pero mientras el gobierno federal le rehuye a prestar atención a esta injusticia, los oficiales estatales y municipales han empezado a tratar de solucionar el problema. Las soluciones estatales y municipales pueden producir soluciones para decenas de millones de estadounidenses que hoy se ahogan en estas deudas, y para los millones que las padecerán en el futuro.

Es imperativo inscribir a los deudores en programas de retribución y condonación, mientras se les educa sobre su elegibilidad para estos programas. Tanto el concejo municipal de Cincinnati, Ohio, como el comité del condado de Dane, en el estado de Wisconsin, han aprobado este tipo de resoluciones, y más entidades semejantes deberían seguir ese ejemplo.

Eliminar las verificaciones de crédito para el empleo y las penalidades duras para los prestatatios morosos desharía muchas políticas que impiden a los estadounidenses pagar sus deudas. Y ello beneficiaria en especial a los jóvenes pertenecientes a minorías étnicas.

Por último, el garantizar una sólida vigilancia de las rapaces universidades con fines de lucro y el hacer que las alternativas de educación universitaria gratuita o libre de deuda sean la nueva norma, resulta vital para nivelar estas injusticias. Estados como Tennessee y Oregon, y ciudades como Chicago y Milwaukee, han aprobado a que la educación de las escuelas de enseñanza superior sea gratuita.

El Presidente Obama dejó en claro su compromiso con esta causa durante su discurso del estado de la unión, pero tanto los estados como las ciudades tienen la ventaja de haber tomado la iniciativa y sentado el precedente.

Por el momento nos encontramos en la intersección de las disparidades étnicas y la creciente deuda estudiantil. El hecho de que, entre las comunidades afroamericanas y latinas, la clase media es la que está siendo más impactada por esta crisis, sugiere que el problema es de racismo estructural y no de pobreza. Cualquier solución que sea verdaderamente seria para luchar contra la deuda estudiantil —ya sea en ámbitos federal, estatal o local—, debe reconocer el impacto desproporcionado de esta deuda contra las comunidades de minorías étnicas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

Publicidad