Los logros hispanos en Río se han convertido en un puño simbólico colectivo

“Los triunfos de los atletas latinos, quienes son inmigrantes o hijos o nietos de inmigrantes, son en sí una efectiva forma de contrarrestar los ataques que hemos vivido”.
Opinión
Directora de Comunicaciones de Latino Victory Project
2016-08-18T15:50:17-04:00

En las Olimpiadas de 1968 en la Ciudad de México, al sonar el himno estadounidense durante la ceremonia de medallas, Tommie Smith y John Carlos, este último de origen cubano, alzaron sus brazos y con mano en puño, señal reconocida del movimiento Black Power, cambiaron la historia del deporte y del mundo para siempre. Fue un puño de desafío, hecho para resaltar la desigualdad racial y económica en Estados Unidos y alrededor del mundo. Este año, al igual que en 1968, Estados Unidos pasa por un momento en donde las comunidades de color, especialmente la comunidad latina, es el blanco de ataques racistas, y de pilón, vemos la propagación de una retórica antiinmigrante por parte de políticos y de sus seguidores. A casi cincuenta años de la protesta de Smith y Carlos, la participación de los atletas latinos en las Olimpiadas en Río de Janeiro lleva en sí un aire de protesta que despedaza con fuerza cada insulto y ataque hecho en contra de nuestra comunidad.

Por casi un año, la comunidad latina ha tenido que soportar lo insoportable: insultos lanzados por un candidato presidencial y luego por sus seguidores al igual que la resurgencia de grupos de supremacía blanca que buscan disminuir los derechos civiles de las razas de color. En los medios sociales, no cesan los comentarios de usuarios que, bajo la seguridad del anonimato, se atreven a llamarnos ilegales, a clamar por la deportación y la separación de familias, y a lanzar insultos que nos pintan como escoria de la sociedad. Pero, como somos una comunidad que reconoce nuestro valor en este país, sabemos que en vez de doblegarnos, es preferible seguir de frente, luchar por una vida mejor y resaltar nuestras contribuciones y a las personas de nuestra comunidad que logran triunfos significantes por nuestro país.

Gracias en gran parte a la valentía de figuras como Smith y Carlos, el deporte se ha convertido en un igualador para las comunidades de toda índole que viven algún tipo de opresión o de desigualdad social. Y gracias a que este año lleno de turbulencia social en nuestro país coincidió con las Olimpiadas de verano, encontramos en los atletas latinos un motivo más para sentirnos orgullosos de nuestra comunidad, ya que en ellos nos vemos reflejados porque sus historias son un eco de todos nosotros, de los valores que nuestras madres, abuelas, abuelos y padres nos inculcaron desde pequeños, y del sacrificio que cada familia ha hecho para venir a este país y lo duro que trabajamos para salir adelante.

Vimos con orgullo a la gimnasta puertorriqueña Laurie Hernández ganar una medalla de plata individual y una de oro junto a un grupo de gimnastas diverso y dinámico que refleja la composición de nuestro país.

Luego, vimos cómo una sola persona puede reanimar a un Puerto Rico afectado por una crisis económica y por igual, llenarnos de orgullo a quienes vivimos en los Estados Unidos, cuando la tenista Mónica Puig se llevó la primera medalla de oro para Puerto Rico.

Nico Hernández, estadounidense de padres mexicanos, quien lleva las banderas de los Estados Unidos y México tatuadas en la espalda, y seguro que también en el corazón, ganó la medalla de bronce, terminando con una mala racha estadounidense en el boxeo Olímpico.

También es importante recalcar que quien ha sido llamada ‘la mujer más fuerte de los Estados Unidos’ es de ascendencia mexicana, se llama Sarah Robles y ganó la medalla de bronce en levantamiento de pesas.

Y qué decir de Darnell Leyva, gimnasta nacido en Cuba y quien ganó una medalla de plata. Y Madeline Dirado, de origen argentino y que ahora cuenta con dos medallas de oro, una de plata y una de bronce en natación.

Todos nos han llenado de orgullo y se han convertido en un puño simbólico colectivo que nos recuerda que somos una comunidad fuerte y capaz, y que debemos seguir adelante sin importar la dificultad del reto o la voracidad del contrincante.

Los triunfos de los atletas latinos, quienes son inmigrantes o hijos o nietos de inmigrantes, son en sí una efectiva forma de contrarrestar los ataques que hemos vivido. En una semana durante la cual Donald Trump anunció que implementaría un proceso extremo de investigación de antecedentes para las personas que buscan inmigrar a este país, y que haría que nuevos inmigrantes pasaran por un examen de ideología antes de admitirlos al país, las olimpiadas nos han servido de recordatorio de la grandeza de los Estados Unidos y la fuerza que nuestra diversidad le trae a esta gran nación. El equipo olímpico estadounidense, representado por latinos, asiáticos, afroamericanos, árabes y otros, es una celebración de los valores estadounidenses y un ejemplo de cómo este país entero se ha beneficiado del prestigio que estos atletas – descendientes de inmigrantes - han dado con sus medallas, su esfuerzo y su talento.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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