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No buscar una solución al tema de los dreamers tendría serias consecuencias económicas para el país.

Los dreamers no deben ser tomados como rehenes por enmiendas divisivas

Los dreamers no deben ser tomados como rehenes por enmiendas divisivas

“Le corresponde al Congreso aprobar una solución permanente para proteger a nuestras familias inmigrantes y hacer que Estados Unidos sea una nación más justa y equitativa”.

No buscar una solución al tema de los dreamers tendría serias consecuenc...
No buscar una solución al tema de los dreamers tendría serias consecuencias económicas para el país.

Estados Unidos ha sido el destino para familias inmigrantes como la nuestra incluso antes de que esta nación fuera fundada. Ya sea que hubieses nacido en Filadelfia, Pensilvania, de padres que emigraron de la India, o que te mudaras a Estados Unidos, cómo un joven de Panama que se crió en Silver Spring, Maryland, esa búsqueda compartida de oportunidad trajo a millones de inmigrantes a las costas de Estados Unidos. Nuestro país nunca ha sido homogéneo, pero la migración ha sido una constante en nuestra historia y ha convertido a este país en lo que es hoy.

La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) es una de las victorias más importantes del movimiento por los derechos de los inmigrantes en la última década y la lucha fue liderada por jóvenes indocumentados. El programa ofreció esperanza para aquellos que fueron traídos a este país cuando eran niños. Ahora sus vidas y la oportunidad de vivir sin miedo a ser deportados del país al que llaman hogar, están en peligro.

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Los aproximadamente 800,000 jóvenes indocumentados que se criaron en Estados Unidos son vulnerables a injustas deportaciones ahora que el presidente Trump ha derogado DACA, un programa que ofrecía grandes promesas para el futuro y el camino hacia la estabilidad económica. Al igual que las generaciones de inmigrantes que vinieron antes que nosotros, los jóvenes indocumentados son miembros activos e integrales de nuestra sociedad que aportan de manera increíble a todas nuestras comunidades, todos los días. Sirven en nuestras fuerzas armadas, administran pequeños negocios, enseñan en nuestras escuelas y cuidan a los ancianos.

Si el Congreso no aprueba un Dream Act justo, familias se verán separadas indefinidamente, nuestra economía sufrirá y las personas se quedarán en las penumbras, haciendo que nuestras comunidades sean menos seguras. Esto solo se podrá detener con la acción inmediata del Congreso.

Debemos unirnos para defender a los jóvenes indocumentados y exigir que los miembros del Congreso hagan lo correcto.

No se trata de otro tira y afloja político. Es uno de los temas de derechos civiles más importantes de nuestro tiempo. El Congreso debe aprobar un Dream Act justo y bipartidista como cuestión de decencia básica, justicia y equidad. Las personas indocumentadas son parte del tejido económico, cultural e histórico de este país y merecen ser protegidas. Debemos aprobar el Dream Act para proteger a los jóvenes indocumentados, quienes no deben ser tomados como rehenes por enmiendas divisivas que pondrían en peligro al resto de nuestra comunidad inmigrante.

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Los jóvenes indocumentados vienen de todo el mundo. Hay más de 575,000 inmigrantes afrodescendientes indocumentados que viven en Estados unidos y al menos 16,000 de ellos son receptores de DACA. Los inmigrantes afrodescendientes se encuentran ante barreras adicionales en el sistema de inmigración, tales como ser más propensos a ser criminalizados y deportados que otros grupos. Por eso es tan crucial asegurarnos de no permitir que se adopten disposiciones de aplicación o penalización al Dream Act.

El presidente Trump creó esta crisis, arrojando la vida de cientos de miles de jóvenes inmigrantes y de sus familias al limbo.

Aunque fue alentador ver el apoyo bipartidista para proteger a jóvenes indocumentados poco después de la despiadada derogación de DACA por parte de Trump, el Congreso no ha actuado con la urgencia que amerita esta crisis. Independientemente de cualquier cronograma que el presidente proponga, el Congreso debe ponerse a trabajar de inmediato para aprobar un Dream Act justo. Las vidas de cientos de miles de jóvenes están en juego. Ahora le corresponde al Congreso aprobar una solución permanente para proteger a nuestras familias inmigrantes y hacer que Estados Unidos sea una nación más justa y equitativa.

*Vanita Gupta es la presidenta y directora ejecutiva del Leadership Conference sobre los derechos civiles y humanos. Jonathan Jayes-Green es receptor de DACA y co-creador y coordinador nacional del UndocuBlack Network.

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Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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