Los autócratas estarán sonriendo

“En el universo político de Trump, la fuerza y la desconsideración se cuentan como deseables para un mandatario. Él ha dejado constancia de que nota tales calidades en el presidente Vladimir Putin”.
17 Jun 2016 – 7:50 AM EDT


Justificado o no, los medios de comunicación social estadounidenses representan un faro de esperanza para la libertad de expresión en gran parte del mundo.

Eso es lo que hace que el más reciente exabrupto contra el diario The Washington Post por parte del candidato presidencial Donald Trump sea particularmente alarmante.

Los autócratas de todas partes estarán sonriendo al ver que el hombre que en teoría podría ser el próximo líder del mundo libre les haya brindado una excusa para seguir con sus malas acciones.

Por décadas, Trump se ha aprovechado de la prensa para promover su emblema comercial y durante casi un año se ha aprovechado de los medios de comunicación para lanzar su candidatura presidencial, consiguiéndose durante el proceso $55 millones en publicidad gratuita tan solo en el 2015, según un estudio .

Pero, a medida en que este promotor inmobiliario y anfitrión de un programa de reality TV se adelantaba en las elecciones primarias para luego llegar a ser el presunto nominado del Partido Republicano, periodistas comenzaron a indagar más en su pasado y a realizar una rápida revisión de sus alegaciones y calumnias que pronuncia para conseguirse titulares en los diarios.

El resultado no le cayó bien al multimillonario. El lunes su campaña revocó las credenciales de prensa del Washington Post, prohibiendo en teoría que viajaran con el candidato los reporteros del diario que otrora descubriera los delitos de la presidencia de Nixon. Trump calificó al Post de ser “farsante y deshonesto” por sus reportajes sobre sus comentarios acerca de la reacción del presidente Obama ante el tiroteo de Orlando. Su editor Marty Baron calificó la jugada como un repudio al desempeño de una prensa libre y se comprometió a continuar con la cobertura de la campaña de Trump.

La prohibición ha logrado generar una abundancia de titulares en los diarios estadounidenses, pero hasta ahora ninguna contraofensiva colectiva significativa por parte de periodistas del país. El personal de noticias de Univision, un importante conglomerado mediático de habla inglesa e hispana redactó una carta abierta haciendo un llamado para levantar la prohibición. Y el columnista del Washington Post Dana Milbank hizo un llamado para imponer un bloqueo mediático contra Trump: “No me refiero a bloquear por completo cualquier cobertura sobre Trump. Eso sería eludir nuestra responsabilidad cívica. Pero yo sugiero poner fin a la publicidad gratuita y carente de sentido crítico, algo que lo impulsó primeramente a la nominación del GOP [Partido Republicano]”.

La arremetida de Trump probablemente vino sin sorprender a una larga lista de medios de comunicación tales como el grupo Univision, incluyendo también a Político, Buzzfeed y el Huffington Post, a cuyos reporteros se les ha prohibido acceso a eventos de Trump en varias ocasiones.

Pero la jugada contra el Washington Post, un medio de comunicación establecido desde hace mucho tiempo y conocido internacionalmente, es una escalada, sin olvidar el mensaje que envía a los gobiernos represivos y autoritarios de países donde periodistas arriesgan sus vidas y su libertad cada día solo por reportar las noticias.

El que un aspirante a tan alto cargo gubernamental insulte, ataque o excluya a periodistas porque a él no le gusten los temas sobre los cuales ellos informan, socava el apoyo internacional a favor de la libertad de prensa.

En el universo político de Trump, la fuerza y la desconsideración se cuentan como deseables para un mandatario. Él ha dejado constancia de que nota tales calidades en el presidente Vladimir Putin, quien ha amordazado efectivamente a medios de comunicación y periódicos en Rusia.

Y su solución ante reporteros molestos que le irritan es socavar algunas de las garantías de libre expresión estadounidenses. En febrero, Trump dijo que “abriría” las leyes contra la difamación si llegara a ser presidente.

“De modo que cuando el New York Times escriba una nota impactante que sea una total deshonra o cuando el Washington Post, que existe por otras razones, escriba una nota impactante, podremos demandarlos y ganar dinero en vez de no tener ninguna posibilidad de ganar porque están completamente protegidos,” dijo Trump durante un mitin en Texas.

En reuniones con gobiernos autoritarios es harto difícil buscar mejoras para la mayoría de los reporteros cuando gobiernos de Occidente excluyen a la prensa o le niegan acceso a información de interés público. El Comité para la Protección de Periodistas utilizó este argumento cuando retó al gobierno de Obama por sus acciones para con la prensa en un informe de 2013.

Si Trump resultara ser elegido presidente en noviembre le sería más fácil a Putin, y a mandatarios de países como Turquía, Etiopía o Ecuador, decirles a los tradicionales defensores de la libertad de prensa que deberían poner su propia casa en orden antes que sermonear a los demás.

En varias entrevistas, después de suspenderle los credenciales al Washington Post, Trump ha dicho que si fuera elegido no impondría similares prohibiciones contra el cuerpo de prensa acreditado a la Casa Blanca. “Al estar yo representando a los Estados Unidos, no haría eso. Pero sí le informaría al pueblo si alguien estuviese mintiendo”, dijo a CNN .

Pero para gran parte del mundo, ese no es el punto.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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