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Las mujeres latinas y Donald Trump: una historia repetida

“La retórica divisiva y misógina de Trump se corresponde con la mentalidad que hay detrás de los altos índices de violencia de género”.
Opinión
Estudiante de Derecho internacional y derechos humanos, defensora de los derechos de la mujer.
2016-12-14T12:25:16-05:00
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Las consignas y los carteles de las manifestantes hacían alusión a la mención de 'pussy' (una forma soez de referirse a la vagina) en una grabación de 2005 de Donald Trump en la que presume de manosear a las mujeres. Crédito: Univision Nueva York

Sin duda, las pasadas elecciones han estado entre las más polarizantes en la historia de Estado Unidos. Ver y escuchar los ataques que se lanzaban los candidatos fue como revivir las batallas en los coliseos del antiguo imperio romano. Cada golpe, cada puñetazo que se tiraban tenía el propósito de sacar sangre a cualquier costo, sin importar las reglas del decoro que se practicaron en elecciones anteriores.

Nosotros, los latinos, estamos acostumbrados lastimosamente a la sangre y al espectáculo que marca el carácter mediocre de las elecciones en nuestros países de origen. Venimos de una tradición política donde el racismo, la misoginia y la homofobia son algo común en la narrativa política. Pero nunca esperábamos que pasara en Estados Unidos.

Pasó, sin embargo, y los latinos fuimos parte importante de la trama. La campaña de Trump nos describió –utilizando a los mexicanos como sujeto–, como violadores y ladrones empeñados en contaminar con drogas a la sociedad americana; Hillary nos minimizó con estereotipos banales, tratando de convencernos de que ella era como las abuelas que se pueden ver en un anuncio de Goya.

Las mujeres latinas, en particular, tuvimos que lidiar con estereotipos reducidos a simples fetiches que solo sirvieron para abrir, por la fuerza, heridas viejas en nuestra comunidad. Casi todos estamos familiarizados a estas alturas con los escandalosos comentarios de Trump sobre la ex Miss Universo Alicia Machado.

La campaña de Hillary Clinton quiso utilizar como herramienta política la historia de un hecho ya casi olvidado de Trump, cuando su supervisión de los concursos de Miss Universo chocó con su obsesión implacable y poco respetuosa con la belleza femenina. Y lo que hizo fue alborotar el avispero.

Trump humilló públicamente a Machado después de que ella ganó el título de Miss Universo en 1997. Proyectó de manera cruda su machismo y su racismo al denigrarla burlándose de su acento de venezolana y de las tallas que acumuló por causa del estrés después del concurso de belleza. Veinte años después, Trump no ha hecho ningún esfuerzo para reconocer su error. Al contrario, sigue hablando mal de Machada o.

Gloria Álvarez, figura pública y comentadora política guatemalteca me comentó una vez: “Si solo los hombres fueran machistas, estarían viviendo lejos de la sociedad en alguna loma lejana... Pero la realidad es que viven entre nosotros porque las mujeres también somos machistas”. La realidad triste es que muchas de nosotras hemos internalizado esa misoginia.

Hay algo que los dos partidos, sobre todo el partido Demócrata, no pudieron comprender muy bien acerca de la cultura latina: los hombres de nuestros países se sienten a menudo muy orgullosos de ser machistas y a muchas mujeres les gusta que los hombres sean “machos protectores". Es una creencia muy latina: si un hombre no es celoso y posesivo, no quiere estar contigo y no te ama.

Donald Trump, con su estilo de “reality show”, encarnaba el tipo de hombre que a las latinas se les enseña rutinariamente a querer y respetar. ¿Es tan sorprendente por eso que un cuarto de las latinas del país decidieran votar por Donald Trump?

Las estadísticas que ilustran la prevalencia y la aceptación de la violencia de género en nuestra cultura son escalofriantes:

● Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio de México, 1,258 niñas y mujeres habían desaparecido entre 2011 y 2012 en el central Estado de México solamente.

● Entre 2011 y 2013 fueron asesinadas 840 mujeres en ese país. De todos esos casos 145 fueron designadas como feminicidios.

● En México, se calcula que más de 120,000 mujeres son violadas al año, es decir, una cada cuatro minutos.

● Un 53% de las mujeres bolivianas entre 15 y 49 años de edad han experimentado y denunciado violencia física o sexual en sus vidas, según la Organización Panamericana de la Salud.

Alrededor del 38% de las mujeres en Ecuador dicen que la violencia doméstica de un hombre hacia una mujer está justificada al menos por una razón.

La retórica divisiva y misógina de Trump se corresponde con la mentalidad que hay detrás de los altos índices de violencia de género. Pero no faltaron quienes “normalizaron” esa retórica. “Latinas For Trump”, un grupo politico fundado por las cubano-americanas Denise Gálvez e Ileana García, ilustra algunas de las aristas de este fenómeno cultural.

Aclarando su apoyo a Trump, Ileana García comentó: “Trump es muy latino en el sentido de que hacemos las cosas en el acto. No lo pensamos. Habla más rápido de lo que piensa, y eso lo mete en problemas. Esto les sucede a las personas que son transparentes”.

E n otra entrevista, la señora García evitó responder preguntas acerca de los comentarios sexistas de Trump, diciendo cosas como: “Era una conversación entre dos hombres. Lamento decir que las he escuchado peores en restaurantes, hasta en el trabajo, y no creo que deba ser ahora el punto de encuentro para las necesidades de este país.” Este flagrante desprecio por la gravedad de sus declaraciones es preocupante.

Latinas como Gálvez y García pueden darse el lujo de enfatizar preocupaciones y asuntos apartados de factores que no las afectan como la raza, el estatus social y el estatus legal.

Pero hay muchos latinos de otras nacionalidades y etnias que no gozan de esa privilegiada distancia de la retórica de Trump: se han documentado incidentes donde estudiantes que se sienten empoderados por los mensajes anti-inmigrantes de Trump acosan a sus compañeros de clase de origen mexicano con burlas y amenazas sobre la inmigración.

Si el partido Demócrata se quiere encargar de representar nuestros mejores intereses, tiene que familiarizarse más con la diversidad de nuestra cultura, con el fin de montar campañas más comprehensivas e incluyentes en el futuro.

Por otro lado, los republicanos tienen que eliminar esa retórica divisiva en futuras campañas. Es inaceptable que con todo lo que hemos contribuido a la sociedad americana, se sigan invocando estereotipos falsos y humillantes sobre nosotros.

Y, por último, nosotras las latinas tenemos que enfrentar los aspectos oscuros y despreciables de nuestra cultura que nos llevan a minimizar y condonar la retórica y actitud que ha mostrado Donald Trump. Nunca es buen negocio aceptar la promesa de orden y estabilidad a cambio de la misoginia y el racismo. Las futuras generaciones de latinas se merecen algo mucho mejor que eso.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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