La muerte de Kate Steinle: una tragedia sin paliativos

“En el caso Steinle y García Zárate no hay ganador. Es una tragedia en la que solo podemos hablar de víctimas”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2017-12-05T12:52:43-05:00

San Francisco - En una pequeña esquina resguardada de los paseantes en el Muelle 14 (Pier 14) de San Francisco, se encendieron 50 velas a la memoria de Kate Steinle, la joven de 32 años que murió luego que una bala disparada por un indocumentado rebotara en el pavimento de concreto, le entrara por la espalda y le perforara el corazón. Personas solidarias han colocado ramos de flores en un banco cercano con mensajes de compasión para ella y su familia. Junto a esas notas pueden verse otras que expresan incredulidad e ira por la muerte de Steinle y por el veredicto que, la semana pasada, declaró no culpable al hombre que blandía el arma de la que salió el disparo fatal. Su nombre es José Inés García Zárate. Tiene 45 años de edad. Es mexicano. Y la tragedia que protagonizó ha inspirado un debate nacional viciado por la politiquería.

En realidad, en el caso Steinle y García Zárate no hay ganador. Es una tragedia sin paliativos en la que solo podemos hablar de víctimas. La principal es, desde luego, Steinle, una bella joven profesional que recorría apaciblemente los pintorescos muelles de Fisherman’s Wharf cuando recibió el disparo fatal. Le siguen sus familiares, especialmente su madre y su padre, en cuyos brazos colapsó Steinle. Y luego viene la comunidad entera de San Francisco que se ha enfrascado en un examen de conciencia intenso y tortuoso sobre la condición de santuario de inmigrantes que tiene la ciudad. García Zárate tenía antecedentes penales. Y había ingresado ilegalmente al país seis veces. No es raro que se haya convertido en símbolo de todo lo que detestan los sectores antiimigrantes. Como candidato a la presidencia primero y como mandatario después, Donald Trump no ha cesado de invocar su nombre como ejemplo de la disfuncionalidad de nuestro sistema migratorio y de la supuesta necesidad de usar mano dura para arrestar y expulsar a los indocumentados.

Entre los mensajes solidarios que se leen en el Muelle 14 aparecen algunos asociados con militantes y organizaciones ultraderechistas. Evidentemente no podían dejar pasar la trágica ocasión para promover su xenofobia y su odio hacia los inmigrantes. Hoy esos sentimientos destructivos forman parte de la política de estado que ejerce el gobierno de Trump. Sobre ellos se erigió su candidatura presidencial y su triunfo electoral. Sin embargo, la propia madre de Steinle les salió al paso con palabras que revelan su ejemplar ecuanimidad e integridad. “Para Donald Trump”, declaró Liz Sullivan al San Francisco Chronicle, “fuimos lo que él necesitaba: una muchacha hermosa, San Francisco, un inmigrante ilegal arrestado un millón de veces, un delito violento…éramos la tormenta perfecta”.

Durante las largas semanas de juicio, la hábil defensa de García Zárate demostró que éste había disparado el arma de manera accidental, sin intención de hacerle daño a Steinle. La tesis del abogado Matt Gonzalez fue clara y contundente: si García Zárate había cometido un asesinato, entonces el gobierno tenía la obligación de demostrarlo. Pero no podía exigir que se le declarara asesino solo porque es un extranjero indocumentado. El jurado así lo entendió y declaró al acusado no culpable de homicidio. En cambio, lo consideró culpable de posesión y uso ilegal de un arma de fuego, delito por el que pudiera ser sentenciado a tres años de prisión. Por influencia del presidente Trump, el fiscal general, Jeff Sessions, acaba de emitir una nueva orden de arresto contra García Zárate; y considera presentarle cargos federales que aún no están del todo claros. Un objetivo es que pase a manos de los alguaciles federales, se le transporte a Texas, por cuya frontera entró, y se le deporte eventualmente.

El veredicto del caso Steinle fue un triunfo pírrico de la justicia. El jurado rechazó las presiones políticas y tomó su decisión basándose en las evidencias del proceso. Pero es natural que la declaración de no culpabilidad nos deje un sabor amargo en la boca. Aunque hay motivos para dudar de la estabilidad mental de García Zárate, su historial delictivo y las trágicas consecuencias de sus acciones no inspiran compasión sino pena y frustración. En cambio, toda la compasión que inspira la muerte prematura de la joven Steinle no servirá para devolverle la vida ni tampoco para convencer a sus seres queridos de que la justicia funcionó. De hecho, los Steinle han demandado al gobierno de San Francisco, alegando que la muerte de su hija pudo haberse evitado. El alguacil de la ciudad asegura que liberó a García Zárate porque sus delitos no habían sido violentos y porque así se lo exigía la condición de santuario de la ciudad.

Incluso antes de este trágico suceso, García Zárate había perdido el derecho moral a vivir legalmente en Estados Unidos. Pero su mal ejemplo no debería usarse como excusa para justificar medidas draconianas en contra de los inmigrantes, como hace el gobierno del presidente Trump. En lugar de ello, su caso debería tratarse de manera individual, atendiendo a sus características singulares. A lo sumo, podría servir para replantear con seriedad cuál debería ser el equilibro, en cualquiera de nuestras comunidades, entre la deseable condición de santuario para inmigrantes y la obligación de garantizar la seguridad de todos los residentes.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.