La justicia reproductiva y la justicia para los inmigrantes son parte de la misma lucha

“Los dreamers son una parte vital de este país, enriquecen y fortalecen al país y sin duda merecen algo mucho mejor que ser usados como una moneda de cambio político”.
Opinión
Presidenta de Planned Parenthood Federation of America.
2018-02-19T09:15:47-05:00

Victoria Ruiz, paciente de Planned Parenthood, beneficiaria de DACA y organizadora comunitaria, hizo recientemente una presentación pública en el National Press Club en Washington, D.C. cuando, al mismo tiempo y a pocos pasos, el presidente Donald Trump se dirigía al Congreso.

Victoria tomó el micrófono para relatar la historia de su llegada a los Estados Unidos cuando era niña. También compartió sus esperanzas de que Trump y los líderes del Congreso hagan algo para protegerla y proteger a los cientos de miles de jóvenes como ella que han vivido en constante incertidumbre desde que el presidente anunció el año pasado que anularía DACA.

Han pasado 165 días desde que Trump decidió terminar el programa que permitió a Victoria y a otros 800,000 jóvenes indocumentados vivir, trabajar y recibir educación en Estados Unidos sin el peligro de la deportación. Debido al fracaso continuo del Congreso para aprobar un DREAMAct “limpio”, hasta el momento y durante cinco meses muchos de ellos han estado cuestionándose su lugar en este país. Eso es inconcebible, y nosotros en Planned Parenthood no lo vamos a tolerar.

El miedo real e incuestionable de ser detenido y deportado tiene consecuencias devastadoras y de largo alcance individual y para la salud pública en general, a medida que las personas sin documentos abandonan su atención médica y tratamientos. El miedo es un obstáculo que impide a las personas sin documentos utilizar servicios médicos para el tratamiento de enfermedades y para la salud reproductiva básica (incluidos los métodos anticonceptivos). Las acciones necesarias más simples como ir al doctor, pasar a buscar una receta u obtener seguro médico pueden convertirse en algo prácticamente imposible. En el presente, las comunidades inmigrantes tienen índices más elevados de embarazos no planeados y cáncer de cuello uterino, y en algunos casos presentan índices más altos del VIH. Casi la mitad de las mujeres de bajos ingresos en edad reproductiva sin ciudadanía no tiene seguro médico.

En Planned Parenthood, entendemos que la justicia reproductiva y la justicia para los inmigrantes son parte de la misma lucha. Porque cuando las mujeres pueden compartir sus historiales médicos en forma abierta y tienen acceso a servicios de salud reproductiva sin miedos, logran mayor capacidad para construir familias saludables, participar en la fuerza laboral y controlar sus destinos. Todos los días muchos dreamers e inmigrantes indocumentados vienen a Planned Parenthood porque nuestros centros de atención son de los pocos lugares a bajo precio que pueden encontrar, donde la atención se brinda independientemente de estatus migratorio, y se sienten cómodos para obtener la atención que necesitan.

Victoria tuvo que arreglárselas sola cuando su madre fue detenida y deportada al regresar de México (la madre había ido a visitar al padre de Victoria que estaba enfermo). Cuando Victoria comenzó a tener relaciones sexuales, no tenía a nadie y su único recurso fue confiar en la información y la atención médica del centro local de Planned Parenthood. Actualmente, pasó de ser paciente a organizadora, y se dedica a defender los derechos de los inmigrantes latinos para ampliar el acceso de esta comunidad a la atención médica. Es gracias a DACA que Victoria pudo inscribirse en la universidad y convertirse en una voz sin miedo para lograr cambios en su comunidad.

Pero en el momento, Victoria es uno de los muchos jóvenes en este país cuyo futuro pende de un hilo.

Luego de la anulación de DACA, al inicio Victoria no cumplía con los requisitos para la renovación porque su DACA caduca justo después de la fecha límite de marzo. Aunque pudo presentar los documentos para la renovación en enero después de la orden del juez de California (que ordenó al gobierno continuar el programa), todavía está esperando que la oficina federal de inmigración sepa si podrá otorgarle la renovación.

Los líderes del congreso no pueden continuar pateando una solución migratoria de un lado al otro como una pelota. Los Dreamers son nuestros pacientes y nuestros simpatizantes. También son nuestros amigos, colegas, vecinos y líderes de nuestras comunidades. La mayoría de los estadounidenses están de acuerdo en proteger a estos jóvenes.

Cada día que pasa es otro día en el que arriesgamos el futuro y el bienestar de los jóvenes, y nuestros funcionarios electos deben encontrar la manera de dejar sus diferencias a un lado por el bien de estos jóvenes. Los dreamers son una parte vital de este país, enriquecen y fortalecen al país y sin duda merecen algo mucho mejor que ser usados como una moneda de cambio político.

El continuo ataque a nuestras comunidades y familias inmigrantes es inmoral. Ningún ser humano es ilegal, y nadie debería ser forzado a irse del único país que ha sido su hogar. Necesitamos una solución que trate a todos los inmigrantes en Estados Unidos con la dignidad que merecen.

Esta semana, el Senado inició un debate abierto sobre la inmigración que no es moneda común. Es hora de que los líderes del congreso dejen de decepcionar a estos jóvenes. Exigimos un DreamAct “limpio”, y lo exigimos ya.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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