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La decadencia del Partido Republicano perjudica a la nación

“El Partido Republicano atraviesa por una crisis política y moral que le impide gobernar con coherencia”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2018-05-08T14:19:08-04:00
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Mitch McConnell, líder republicano en el Senado, y Paul Ryan, líder republicano en la Cámra de Representantes. Crédito: AP/archivo

Un rasgo fundamental de la democracia estadounidense ha sido la alternancia en el poder de dos partidos políticos que, a pesar de las diferencias ideológicas, tradicionalmente habían contado con líderes que se propusieron el bienestar de la nación. Hombres y mujeres que, no obstante sus debilidades humanas, se esforzaron por dar una imagen edificante de sí mismos, de su partido y del país. A menudo quienes transgredieron esas reglas tácitas de la política estadounidense lo pagaron con impopularidad, fracaso en las urnas y, en ciertos casos, la cárcel. Pero el Partido Republicano sometido al liderazgo torcido de Donald Trump está quebrando esas reglas y llevando a la política nacional al borde de un abismo inimaginable.

Tal vez el origen del problema fue la creciente convicción por parte de importantes dirigentes del partido de que, en conjunto, sus valores conservadores ya no resultaban lo suficientemente atractivos para la mayoría de los votantes estadounidenses, un grupo cada vez más heterogéneo y complejo, cuyos intereses chocan con frecuencia. Fue así como los republicanos extremaron su discurso político y social, rediseñaron distritos electorales para beneficiar a sus candidatos y promovieron medidas para suprimir votantes inclinados a favorecer a sus rivales demócratas, tales como los jóvenes menores de 20 años, los ancianos, los miembros de minorías étnicas y los exconvictos. La consigna era ganar elecciones con una minoría de apoyo electoral. Esta estrategia sinuosa comenzó a atraer a candidatos de escasa formación política y baja catadura moral que en ella vieron una oportunidad de medrar. Trump ha sido el más exitoso de todos al haber escalado al puesto máximo a pesar de su inexperiencia y su pesado bagaje personal.

Ahora el Partido Republicano atraviesa por una crisis política y moral que le impide gobernar con coherencia. Esto a pesar de que controla la presidencia, el Congreso, la Corte Suprema y la inmensa mayoría de las gobernaciones y legislaturas estatales. Muchos de sus líderes tradicionales, quienes se guían por los valores conservadores de menos burocracia gubernamental, política exterior firme, poderosa fuerza militar y unidad de la familia, están abandonando sus cargos. Desde el año pasado más de 60 congresistas republicanos han anunciado su retiro. Algunos ya se jubilaron. Otros se han convertido en críticos puntuales de Trump y todo lo negativo que éste representa . Solo los oportunistas e invertebrados forjan alianzas políticas con él ignorando el daño que le hace al partido y a la nación. Acaso el más emblemático de todos los dirigentes republicanos, el Senador John McCain, quien fuera su nominado presidencial en 2008, se niega a que Trump asista a su funeral. El legislador de Arizona lucha con un cáncer terminal.

Una señal temprana de la crisis política y moral que aquejaría al republicanismo fue la selección de candidatos mediocres a puestos importantes. Tales fueron los casos de Dan Quayle y Sarah Pailin, dos pesos pluma que aspiraron a la vicepresidencia, el primero con éxito en 1987. Hoy, sin embargo, la mediocridad sería un lujo en los candidatos del partido. Entre los que se están postulando en la actualidad abundan los racistas, los xenófobos, los neonazis y los delincuentes convictos que sin pudor se ufanan de su extremismo y de sus acciones ilegales. La semana pasada el moderado Partido Republicano de California expulsó de su convención a Patrick Little, quien hace campaña en las primarias partidistas elogiando a Hitler y lanzando diatribas antisemitas. En Illinois, un negador del Holocausto, Arthur Jones, aspira al Congreso en representación del GOP. ¡Ni siquiera tiene oposición en la contienda primaria!

El Partido Republicano también está acogiendo en su seno a delincuentes de cuello y corbata. En Arizona, el exalguacil de Maricopa, Joe Arpaio, obtuvo el perdón del Presidente Trump tras ser condenado en una corte de Phoenix por ignorar órdenes judiciales de cesar de perseguir a los hispanos en forma discriminatoria. Hace unos días el Vicepresidente Mike Pence compareció en un acto de apoyo a su candidatura en el que tuvo los bemoles de llamarle “campeón del estado de derecho”. Michael Flynn, ex asesor de seguridad nacional del Presidente Trump, es el invitado estrella en actos de algunos candidatos del GOP a pesar de que se declaró culpable de haberle mentido al FBI en las investigaciones de la trama rusa.

En Nueva York el GOP alienta las aspiraciones del exrepresentante Michael Green de regresar al Congreso. ¿Quién es Green? Nada menos que un exconvicto por emplear a trabajadores indocumentados, ocultarle casi un millón de dólares al Servicio de Rentas Internas y cometer perjurio bajo juramento. En West Virginia se postula al Congreso el magnate republicano del carbón Don Blankenship, quien cumplió un año de prisión por conspirar para violar las leyes de seguridad de los trabajadores en sus minas. Trump le retiró su apoyo esta semana. Pero no hizo porque es un delincuente convicto, sino por temor a que pierda las elecciones generales ante su rival demócrata en noviembre. Como novia despechada, Blankenship lamentó el rechazo de Trump y presumió de ser “más trompista que Trump”.

Con semejantes truenos, el Partido Republicano inexorablemente se dirige –y dirige al país– hacia una tormenta política de imprevisibles consecuencias. Una podría ser el daño permanente o duradero a la fibra moral de uno de los dos grandes partidos políticos de la nación , responsable de algunos de sus mayores logros históricos, como la abolición de la esclavitud y la preservación de la unión tras la guerra civil. Otra consecuencia podría ser borrar ante muchos votantes la diferencia entre líderes bienintencionados y decentes y líderes egocéntricos y bribones.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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