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La corte de los milagros de Donald Trump

“Para impulsar primero y justificar después sus desatinos, los sicofantes de la corte presidencial han emulado al emperador sin ropas en la propagación de falsedades”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2017-02-07T15:09:29-05:00

El presidente Trump está recibiendo demasiado crédito por la forma errática en que está gobernando en estos primeros días en la Casa Blanca. Crédito merece también su corte de los milagros. Honrosas excepciones aparte, la integran ideólogos de la derecha, aduladores e ingenuos, siendo esta última categoría la conformada por funcionarios que aceptaron trabajar para él creyendo sinceramente que el presidente podía beneficiar al país; el shock que han sufrido al ver lo que han visto es tal que se han convertido en frenéticos filtradores de las barbaridades que ocurren tras bambalinas en los corredores del poder. El ritmo de sus filtraciones, casi siempre anónimas, es tan intenso que en cualquier momento los periodistas necesitaremos una tregua para pasar tiempo con nuestras familias, departir con amigos, ver alguna que otra película –dicen que Moonlight es de Oscar– o dar un garbeo por el mall como solíamos hacer en tiempos menos agitados.

En apenas tres semanas, el Presidente y sus cortesanos se las han arreglado para adoptar un veto migratorio que ha separado a miles de familias inmigrantes, puesto en peligro las vidas de personas, niños incluidos, que venían a operarse de emergencia a Estados Unidos, causado pérdidas inestimables a aerolíneas, aeropuertos, restaurantes, universidades y empresas de tecnología avanzada y provocado más de 50 demandas judiciales, muchas de ellas contra el veto migratorio. También llevaron a cabo un desastroso ataque en Yemen en el que murieron más civiles que terroristas y en el que pereció un navy seal y cuatro resultaron heridos. Insultaron además a dos importantes aliados, México y Australia, lanzaron veladas amenazas contra Irán, crearon confusión al retirar el apoyo que habían dado a la expansión de los asentamientos israelíes, le dieron golpes bajos a la Alemania de Merkel (“soy germanófobo”, proclamó el Presidente), le declararon una guerra comercial a China y escalaron el contubernio con la Rusia de Putin, eliminando una sanción al Servicio Federal de Seguridad, la agencia de espionaje rusa que ilegalmente ayudó a Trump a conquistar la Casa Blanca pirateando correos demócratas.

Para impulsar primero y justificar después estos y otros desatinos, los sicofantes de la corte presidencial han emulado al emperador sin ropas en la propagación de falsedades. Sean Spicer, su aguerrido portavoz, quiso aliviar el ego malherido del mandatario inventándose la “inauguración presidencial más concurrida de la historia”. La consejera especial, Kellyanne Conway, adornó los cotidianos embustes del presidente bautizándolos con el hilarante eufemismo de “hechos alternativos”; luego entró de lleno en el juego de la mitomanía concibiendo la apócrifa “masacre de Bowling Green”, Kentucky, para defender el veto a viajeros de siete países predominantemente islámicos y a los refugiados del mundo entero. Y Mike Pence, el yesman que ostenta el título de vicepresidente, aplaudió las delirantes denuncias sobre el fraude electoral que, según su jefe, cometieron “entre tres y cinco millones de ilegales”. El lunes se anunció que dirigirá el panel que lo investigará.

Frente al desmadre que se ha armado en la mansión ejecutiva, funcionarios que dicen sentirse asombrados y decepcionados filtran anécdotas sobre la “conducta frenética e impulsiva” del presidente y sus acólitos; la tendencia a “provocar peleas gratuitas”, y la obsesión del presidente por responder a lo que de él se publica en la prensa. “Las filtraciones”, dice Robert Reich, ex secretario de trabajo de Bill Clinton, “retratan a un niño desorientado que actúa por impulso, ignorando consejos”. Los soplones se sienten alarmados. Y por eso filtran. Es su manera de curarse en salud. De decirnos “se los advertimos”, como si muchos norteamericanos no hubiésemos advertido antes que eso, y cosas mucho peores, podían suceder en una presidencia de Trump. Aun así, quienes filtran no quieren alarmarnos. Ellos aseguran que están domando a la fiera. “Sabemos que tiene que ser manejada. Y en eso estamos trabajando”. Menudo consuelo.

Lamentablemente, a esa fiera no la doma nadie. Puede que el agitado ritmo que lleva el gobierno, y el resultante caos de su gestión, obedezca en parte a la mente febril del gurú ultraderechista del presidente, Steve Bannon, como sostienen algunos medios. Pero es Trump quien marca el paso arrollador hacia el abismo. El mandatario se jacta de “todo lo que se ha logrado” en tan pocos días, olvidando que sus supuestos logros han abocado al país a una crisis constitucional –por sus ataques personales a jueces y congresistas–, provocado inmenso sufrimiento humano y pérdidas millonarias a sectores productivos, enajenado a democracias aliadas, alentado a dictadores y ahondado las divisiones entre los estadounidenses. “Lo único que puede cambiarle”, le dijo al Washington Post un funcionario republicano de la Casa Blanca, “es el peso del cargo. Ojalá que empiece a pesarle”. Ojalá que así sea, por el bien de todos. Me temo, sin embargo, que mucho más probable es que a todos nos pese como una carga insoportable la presidencia de Trump, incluyendo a aquellos que la propiciaron.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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