La conclusión de la sesión legislativa pone el presupuesto en peligro

“Cualquiera que sea la razón, demasiados legisladores utilizan su último acto político para aprovecharse de la oportunidad”.
Opinión
Director ejecutivo de la Iniciativa LIBRE
2016-09-08T14:27:17-04:00

Durante mi tiempo como empleado en el Congreso de Estados Unidos, aprendí mucho sobre la gestión del gobierno federal y cómo el presupuesto nacional se elabora, evalúa y se ejecuta. A menudo pareciera que lo único que impedía que los legisladores saquearan nuestros bolsillos –con el propósito de sufragar gastos masivos– era el miedo de no ser reelegidos.

Eso sale volando por la ventana durante lo que se conoce como la sesión saliente del Congreso. Entre el final de las elecciones y el cierre de la sesión legislativa en diciembre, algunos legisladores harán todo lo posible para conseguir un poco más de gastos a última hora en la agenda. Algunos legisladores, como el líder de la minoría del Senado, Harry Reid quien se retira este año, y el líder de la minoría de la cámara baja, Steny Hoyer, están pidiendo que el Congreso redacte varios paquetes de gastos para el 2017 durante ese periodo. Esto significa que incrementos en el presupuesto restan únicamente en discusiones apresuradas de última hora, poca deliberación, reuniones a puerta cerrada y debates presididos por un presidente y algunos legisladores que ya no están obligados a rendirles cuentas a los votantes.

Dicho de otro modo, es un momento en el proceso legislativo especialmente peligroso para todo ciudadano quien sobrelleva la obligación de pagar impuestos.

Como suele ocurrir, los presupuestos aprobados por congresos salientes están sobrecargados con gastos superfluos y repletos de nuevos regalos que resultarán en las manos de agrupaciones con intereses especiales. Los legisladores pueden sentir la presión de definir su "legado" al asegurar más fondos federales para su distrito. Otros actúan por la obligación que sienten de hacerles un último favor a sus amigos, aliados, o contribuyentes a sus campañas políticas, especialmente si esperan desarrollar una carrera lucrativa como cabilderos para intereses especiales. Cualquiera que sea la razón, demasiados legisladores utilizan su último acto político para aprovecharse de la oportunidad.

La última sesión saliente en 2014 es solo el ejemplo más reciente. Trabajando hasta altas horas de la noche, el Congreso aprobó una ley general de gastos (omnibus bill) de $1,100 millones de dólares, continuando la larga tendencia del gasto desmedido del Estado a costillas de los contribuyentes.

Y también están los regalos a los intereses especiales y las industrias bien conectadas. En el 2008, después de las elecciones, la legislatura saliente aprobó un paquete de miles de millones de dólares para “rescatar” la industria automotriz. Lo que simplemente demuestra que el congreso está más que dispuesto a dar tratamiento preferencial cuando no tiene que preocuparse por explicarle sus acciones a los votantes.

Los intereses especiales ganarán de nuevo si el Congreso retoma el presupuesto durante esta sesión saliente. Lo más deseado por los legisladores que están abogando por este plan presupuestario es un paquete de "exenciones de impuestos", que incluye casi $20,000 millones en fondos para a las empresas e industrias bien conectadas.

Pero esto viene a un gran costo para el resto de nosotros. Para la comunidad hispana, es difícil ver cómo exenciones de impuestos para algunos afortunados ayudarán a las familias que luchan continuamente hacer sus pagos mensuales. Pequeños negocios hispanos están siendo aplastados por una agobiante presión fiscal, mientras que aquellos con amigos en el Congreso reciben los beneficios en forma de concesiones, exenciones y privilegios. De hecho, este tipo de gasto irresponsable que pone nuestros intereses por último, es el tipo de política que prevalece en los países de origen de muchos inmigrantes hispanos, y la razón por la cual tantos decidieron venir a los EEUU.

El crecimiento económico que necesita nuestra comunidad no se basa en conferir los impuestos de la ciudadanía a agrupaciones con intereses especiales o lagunas fiscales. Lo que necesitamos son políticas que posibiliten a las empresas que sean mas productivas e incrementen los espacios de trabajo para todos. Comencemos con permitirles a los trabajadores mantener un poco más de sus cheques en su bolsillo, o simplemente que se les absuelvan las multas onerosas impuestas a los que no compran las costosas pólizas de seguro médico a través de Obamacare. Los legisladores deben estar buscando formas de limitar el sinnúmero de regulaciones que hacen que sea más difícil ser propietario de un negocio. Y nuestro código de impuestos sin duda tiene que ser menos costoso y complicado.

Es por eso que estamos instando a los miembros del Congreso a eliminar el peligro de que gastos desmedidos por parte de una sesión saliente arrastren aún más nuestra economía hacia abajo. Deben de pasar de inmediato una ley de financiación temporal que mantenga los topes de gastos corrientes y se extienda al menos hasta la primera parte del 2017.

Presupuestando de esta manera, el Congreso puede negar que los legisladores salientes tengan una oportunidad de gobernar por crisis al final de sus carreras. Nadie debería sorprenderse de que los políticos que malgastan fondos gubernamentales quieran usar estos últimos momentos como una oportunidad para financiar sus proyectos preferidos. No podemos darles esa oportunidad. En lugar de aumentar el gasto y la inclusión de exenciones de impuestos en una ley general para mantener el gobierno funcionando, nuestros legisladores deben tener ese debate a la luz del día y delante de los votantes que, al fin y al cabo, poseen el poder terminante.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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