Hacia una segunda oportunidad para las personas liberadas de una prisión

“Safe Streets and Second Chances: un programa que rompe paradigmas y se centra en ayudar a comenzar la preparación para el reingreso en la sociedad”.
Opinión
Director de La Iniciativa Libre
2018-02-23T08:22:42-05:00

Más de dos millones de personas fueron encarceladas en Estados Unidos en 2015. Entre los estadounidenses que son condenados por un delito y cumplen tiempo en prisión, el 95% será liberado en algún momento. Teniendo en cuenta el costo del encarcelamiento para los reclusos y el costo para nuestra sociedad en general, tiene sentido hacer todo lo posible para reformar nuestras cárceles a fin de que las personas que pasan tiempo en prisión estén preparadas para reintegrarse a la sociedad con éxito.

La verdad es que hay mucho margen de mejora. En este momento, aproximadamente 650,000 personas son liberadas de prisión cada año en Estados Unidos. Sin embargo, dos tercios de los liberados son arrestados nuevamente dentro de los siguientes tres años. Con cientos de miles de personas reincidiendo cada año, la pérdida de todas estas vidas es una tragedia.

El costo en el que se incurre se mide en los dólares gastados y desperdiciados. Nuestra nación gasta más de 80,000 millones al año en el sistema penitenciario. Hay mejores formas de usar los escasos dólares de los contribuyentes en lugar de gastarlos en alojar a reclusos año tras año en un ciclo destructivo, especialmente si es posible ayudarlos a tener éxito como miembros productivos y respetuosos de la ley en nuestra sociedad.

La reforma de nuestro sistema penitenciario puede ayudar a: reducir la delincuencia en el futuro, dar una segunda oportunidad a aquellos que han pagado su deuda con la sociedad, ayudar a sanar a nuestras comunidades y ahorrar dinero a los contribuyentes. También, puede ayudar a que nuestras comunidades sean más seguras al reducir el número de personas que terminan viviendo vidas delictivas, capacitándolos para ayudar a que sus familias y sus vecindarios sean más fuertes.

Todos estaremos mejor si podemos proporcionar a los reclusos un programa de rehabilitación y de segundas oportunidades; uno que los ayude a aprovechar la oportunidad de salir de prisión en mejores condiciones en las que ingresaron. Con los servicios apropiados esto es posible, y muchas personas podrían romper el ciclo de desesperanza y la reincidencia.

La buena noticia es que tenemos modelos de programas que pueden ayudar.

Por ejemplo, en 2007 la legislatura de Texas estimó que el estado necesitaría 17,000 nuevas camas de prisión en los próximos cinco años. Pero el gobernador Perry lideró las reformas que incluyeron una expansión de los tribunales estatales de drogas y de los programas de salud mental, y con ello el crimen cayó a niveles no vistos desde la década de 1960. En lugar de verse obligado a agregar camas, el estado cerró cuatro cárceles y planea cerrar otras cuatro. En el camino, los contribuyentes de Texas también ahorraron $ 3 mil millones.

De manera similar, Carolina del Sur redujo su población carcelaria en un 14%, cerró seis cárceles y ahorró a los contribuyentes 491 millones de dólares después de implementar reformas y programas de rehabilitación. De hecho, en muchos estados de todo el país hay programas que se centran en la formación profesional y la educación que han tenido un gran éxito en la rehabilitación de personas y la reducción de la reincidencia.

Estoy muy entusiasmado con una iniciativa recientemente lanzada, llamada Safe Streets and Second Chances”. Es un programa que rompe paradigmas y se centra en ayudar a las personas a comenzar la preparación para el reingreso en la sociedad desde el mismo momento en que comienzan a cumplir sus sentencias. El programa arrancará pronto en cuatro estados: Louisiana, Texas, Pennsylvania y Florida, y ayudará a los reclusos a adquirir las habilidades necesarias para evitar ser enviados a prisión en el futuro.

El esfuerzo es respaldado por líderes empresariales y filantrópicos, entre ellos Charles y David Koch. De hecho, Koch Industries –voluntariamente y sin la necesidad de ningún mandato gubernamental– fue pionero con su política de “banning the box”, removiendo preguntas sobre antecedentes penales en sus formularios de aplicación de empleo. Una decisión que a todas luces reconoce la importancia de las segundas oportunidades. En la semana que entra, Mark Holden de Koch Indistries –un líder de “Safe Streets and Second Chances”– participará en una conferencia a la Casa Blanca sobre los beneficios de ofrecer empleo a quienes han empezado a reconstruir sus vidas después de una estancia en el cárcel.

El respaldo masivo al programa “ Safe Streets and Second Chances” es verdaderamente alentador. Los organizadores trabajarán con diferentes gobiernos estatales y también con el Buró Federal de Prisiones promoviendo esta visión.

En resumidas cuentas, nosotros creemos que, comprometiéndonos temprano y con empatía, tendremos la posibilidad de hacer un gran bien, beneficiando en el camino a miles de familias y comunidades en todo Estados Unidos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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