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Estudiantes hispanos: la clave para el futuro de Estados Unidos

“Para poder superar con éxito los retos de la desigualdad educativa nosotros, como estadounidenses, debemos apoyarnos plenamente en la idea de que debemos hacerlo”.
Opinión
Presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos (NHCLC).
2017-02-06T14:21:57-05:00

En mi columna de la semana pasada reseñé un estudio realizado por Barna Research según el cual los hispanos en Estados Unidos identifican la educación y el empleo como preocupaciones sociales al mismo nivel que la inmigración. En caso de que esto sea una sorpresa, quiero explicar por qué y cómo la educación de los hispanos y otras minorías es clave para el futuro de Estados Unidos.

Primero, hay que señalar que a partir del 2015 uno de cada cuatro niños nacidos en Estados Unidos es hispano. De hecho, según las estimaciones de población de la Oficina del Censo, poco más de la mitad (50.2%) de todos los bebés menores de un año en Estados Unidos en el año 2015 eran de minorías raciales o étnicas.

Como comunidad, debemos hacer un mejor trabajo para asumir nuestro lugar correcto en el debate público. Hay muy pocos de nosotros levantando su voz, desde Main Street hasta Wall Street, en las noticias nocturnas y en los periódicos locales. Hay muy pocos de nosotros en las asambleas estatales y en el Congreso. Tenemos que entender que quienes sufren cada vez que elegimos mantenernos en silencio son nuestros hijos.

Segundo, las tendencias demográficas representan la nueva realidad del país. Las políticas de inmigración de una administración o de otra pueden retardar o acelerar los cambios pero, como se ha dicho, no puedes poner la pasta dental de regreso en el tubo. En el 2016, millones de estadounidenses se graduaron de la escuela secundaria y uno de cada cinco pudo ser hispano. En apenas siete años, el porcentaje de estudiantes hispanos en las escuelas públicas podría elevarse a uno de cada tres.

¿Pero por qué los latinos, específicamente, están tan preocupados por la educación? En mi columna pasada planteé que las habilidades entre los niños hispanos son 23% menores en lectura y 22% más bajas en matemáticas que las de los estudiantes blancos. Para empeorar las cosas, de acuerdo con el Informe Anual del ACT, sólo uno de cada cuatro estudiantes hispanos estaban preparados para la universidad en el 2015. Para los estudiantes afroamericanos el número es uno de diez.

Aquellos de nosotros con hijos en la escuela no necesitamos ver más allá de nuestros propios distritos escolares locales. Sitios de internet como Greatschools.org desglosan el desempeño académico por etnicidad y otros factores. Escuela tras escuela, el rendimiento de los estudiantes hispanos y afroamericanos es muy inferior al de sus compañeros blancos y asiáticos, incluso cuando ellos son la mayoría de los estudiantes matriculados en una escuela. Esto no es porque nuestros hijos tengan menos aptitudes. Es porque a menudo tienen menos oportunidades.

Son innumerables las causas del problema: desventajas socioeconómicas; normas culturales que desalientan a los niños hispanos a “cuestionar” la autoridad y, por lo tanto, a involucrarse con los maestros, y, por supuesto, las barreras del idioma que tienen los estudiantes de primera generación.

Estas son sólo algunas de las razones por las que nosotros los hispanos estamos tan preocupados por la educación. Pero la verdad es que todos los estadounidenses deberían de estar igual de preocupados.

En un país tan diverso como Estados Unidos hay costos involucrados en la solución de estos problemas, algunos financieros y algunos sociales. Pero esos costos se deberían ver como inversiones.

Cada nueva ola de inmigración ha forzado al país a adaptarse y evolucionar, y ha revitalizado una y otra vez la perspectiva de la idea americana, proporcionando la energía, la innovación y el ingenio que impulsan nuestra nación hacia adelante.

Lo mismo ocurrirá con los hispanos y con otros inmigrantes recientes si luchamos para salvaguardar su futuro.

Para poder superar con éxito los retos de la desigualdad educativa, sin embargo, nosotros como estadounidenses debemos apoyarnos plenamente en la idea de que debemos hacerlo.

Nosotros debemos respetar la dignidad y valor dado por Dios a cada niño.
Debemos exigir estándares académicos altos y comparables para todos los estudiantes. Debemos luchar para asegurar que todos los estudiantes, independientemente de su raza, ingreso o código postal, tengan una educación de calidad.

Debemos dar grandes pasos, porque no sabemos qué contribución pueden hacer estás mentes jóvenes a la belleza, la vitalidad y, sí, a la grandeza de Estados Unidos durante los años y generaciones venideras.

A nuestros políticos, consejeros escolares, administradores, maestros y al Departamento de Educación, les digo esto: los hechos están ahí. Los hispanos y otras minorías de estudiantes representan la mayor oportunidad sin explotar en Estados Unidos. Ellos deben ser nuestra máxima prioridad.

A nuestra comunidad, permítanme ser claro: si no levantamos nuestra voz, no tenemos nada de qué quejarnos. Necesitamos hablar muy alto y muy seguido. No podemos ser ignorados.

Por el bien de nuestros hijos...


***


*Rev. Samuel Rodríguez es el Presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos. Nombrado por CNN y Fox News como "el líder del movimiento Evangélico Hispano". TIME lo nominó entre los 100 líderes de mayor influencia en América. Fue uno de los líderes religiosos invitados a orar durante la ceremonia de posesión del presidente Donald Trump.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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