Enseñanzas que no debemos escamotear tras la debacle de Peña Nieto

“El hecho de que EPN y su equipo hayan decidido tarde y mal hacer política en la campaña estadounidense, y que les haya salido el tiro por la culata, no significa que no había que hacerlo”.
Opinión
Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.
2016-09-06T14:58:58-04:00

El clamor contra el inmenso error del presidente de México, Enrique Peña Nieto y de su Ministro de Hacienda, Luis Videgaray, al haber invitado a Donald Trump, es ensordecedor. Puede impedirnos escuchar todas las voces que buscan en la debacle enseñanzas que no debemos escamotear. Veo dos.

La reacción nacionalista contra el comportamiento de EPN ha sido sana y sensata. A Peña se le pasó la mano; todo el mundo lo sabe, incluyendo la gente de Los Pinos, que seguramente encuestaron en cuanto Trump despegó.

Esa reacción provino de dos factores: el rechazo generalizado a un personaje odioso de la política norteamericana, y la sensación que el presidente mexicano no respondió a las repetidas ofensas del candidato republicano. Reducir todo el diferendo a quien pagará por el muro es una ofensa a la inteligencia casi tan grande como querer construirlo.

Pero esa conjunción puede tornarse perniciosa para México, si pasa del nacionalismo espontáneo al antiamericanismo primario. Trump es Trump, la aberración de EPN es de EPN, pero los norteamericanos y la relación con Estados Unidos es otra cosa.

Además de ser demasiado importante para dejarla en manos de improvisados y neófitos, no puede ser manejada de manera adecuada si la opinión publica y publicada se exacerban.

La conducción de la política exterior hacia Estados Unidos consiste en una infinidad de temas, de negociaciones, de concesiones de un lado y de otro, de acuerdos y desacuerdos. México se ve obligado a aceptar muchas imposiciones o exigencias por parte de ellos, y nosotros no siempre podemos demandar, en los hechos, reciprocidad o simetría. Hay un elemento de simulación en esto por parte de quienes somos lo suficientemente francos para reconocerlo.

Con una sociedad mexicana figurativamente alzada en armas contra EEUU, se vuelve casi imposible el manejo de la relación.

La segunda lección tiene que ver con la anacrónica tesis de la no intervención. El hecho de que EPN y su equipo hayan decidido tarde y mal hacer política en la campaña estadounidense, y que les haya salido el tiro por la culata, no significa que no había que hacerlo. Había que hacerlo, bien y a tiempo.

Pareciera que Videgaray se dio cuenta apenas este verano de que Trump era el candidato, que podía ganar, y que constituía una amenaza para México. De haber hecho las cosas con claridad desde el año pasado, en lugar de repetir la tontería que cada crítica mexicana a Trump le hacía subir en las encuestas, hubieran podido decir lo obvio: “Los votantes de EEUU elegirán a quien quieran, pero el gobierno de México tiene la obligación de decirles que si los pronunciamientos de Trump se convierten en políticas concretas, dañaran seriamente la relación con México”.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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