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Enjaulados por Trump

“A pesar de las constantes mentiras de Trump y sus sicofantes, la separación de familias en la frontera es una política deliberada de su gobierno, que admite haber separado aproximadamente a 2,000 niños de sus padres en los últimos tres meses”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2018-06-19T12:00:04-04:00

Pudiera parecer irreal que en los Estados Unidos de pleno Siglo XXI, el gobierno les está arrebatando sus hijos a sus padres inmigrantes, encerrándolos a ambos en jaulas, aislando a unos de otros por tiempo indefinido y sometiéndolos a sistemáticas torturas psicológicas. Pero es real. Brutalmente real. Es una de muchas consecuencias truculentas que podríamos esperar de un gobierno que es un puro reflejo de la personalidad autocrática y narcisista, carente de empatía por los seres humanos vulnerables, del hombre que lo dirige: Donald Trump. También refleja, basta de engañarnos, lo que en el fondo y no tan abajo deseaban muchos de los 60 millones de compatriotas que lo llevaron a la presidencia, ignorando todas las evidencias de que, investido de poder, Trump cometería monstruosidades como esta e incluso peores. No en vano su popularidad, aunque baja todavía, ha alcanzado los mayores niveles de su mandato: 45%. Lo peor de Estados Unidos –lo más resentido, zafio y marginado de la realidad política y social– retumbó en las elecciones de 2016. Y lo peor aflora en muchas de las medidas que adopta el gobierno que entonces se eligió.

A pesar de las constantes mentiras de Trump y sus sicofantes, la separación de familias en la frontera es una política deliberada de su gobierno que anunció primero John Kelly en marzo del año pasado cuando todavía era secretario del Departamento de Seguridad Nacional. Algunos periodistas habían recibido confidencias procedentes de la propia Casa Blanca según las cuales Trump consideraba separar familias inmigrantes como recurso para desalentar la inmigración ilegal. Un colega de CNN se lo preguntó a bocajarro y Kelly respondió: “Sí, lo estoy considerando para prevenir más movimiento a lo largo de esta peligrosa red… (estoy considerando) hacer exactamente eso”. La idea que proponían asesores fanáticos de Trump, como Steve Bannon, Stephen Miller y Sebastián Gorka, se mantuvo latente durante meses hasta que el gobierno comenzó a aplicarla en la primavera de este año.

Oficialmente el gobierno admite haber separado aproximadamente a 2,000 niños de sus padres en los últimos tres meses. Pero solo él lleva la cuenta. Y este gobierno miente de manera rutinaria y sistemática. La verdadera cantidad es probablemente más alta. Aunque fueran menos, sin embargo, podemos afirmar con certeza que esos niños separados han sufrido ya un daño psicológico que se les hará difícil superar. La Asociación Nacional de Sicólogos y la Asociación Nacional de Pediatras, entre otros, advierten que la separación forzosa y prolongada de hijos de sus padres provoca traumas irreparables en los menores debido a la abrupta fisura de los lazos de protección y afecto entre ambos. “Soul murder”, le llaman en inglés los especialistas, o “asesinato del alma”. Se considera una de las formas más graves de maltrato infantil, casi tan nociva como el abuso físico.

Algunos medios hispanos, como Univision, comenzaron a exponer desde muy temprano la gratuita crueldad y los riesgos para las familias inmigrantes que esta política de Trump presuponía. Ahora se han sumado al coro de críticas y protestas otros medios y figuras influyentes de los más diversos sectores del país. Este creciente consenso crea la esperanza de que el gobierno, o sea Trump, se vea obligado a suspender o modificar su odiosa política. Legisladores de la oposición demócrata visitan a menudo los centros de detención donde mantienen enjaulados a los niños separados. Su objetivo es llamar la atención sobre la injusticia que padecen.

La Iglesia Católica ha condenado la práctica. “No puedo permanecer en silencio”, ha dicho el cardenal de Boston, Sean Patrick O’Malley, “cuando la política migratoria de nuestro país destruye a familias, traumatiza a padres y aterroriza a niños. La política injusta y nociva de separar a los hijos de sus padres debe terminar”. La ex Primera Dama republicana, Laura Bush, subrayó en una columna de opinión: “Vivo en un estado fronterizo. Aprecio la necesidad de proteger nuestras fronteras internacionales. Pero esta política de cero tolerancia es cruel. Es inmoral. Y me parte el corazón”. Incluso la actual Primera Dama Melania Trump, mediante un comunicado de su secretaria de prensa, dijo que “odia ver que se separa a niños de sus padres” y exhortó a que “ambas partes”, republicanos y demócratas, logren una reforma migratoria por consenso.

El único obstáculo para ponerle fin a la detestable práctica es, desde luego, el presidente Trump. Para alimentar su vanidad y su tendencia a la crueldad no solo exige aplicarla sino también justificarla con los más absurdos sofismas. El Fiscal General Jeff Sessions, por ejemplo, citó la carta décimo tercera de San Pablo Pablo a los Romanos (“el que se opone a la autoridad se rebela contra un decreto de Dios, y tendrá que responder por esa rebeldía”) para sugerir que nada menos que Dios insta al gobierno a separar a padres e hijos indocumentados. No es pura coincidencia que los esclavistas del Sur y los nazis se hayan inspirado exactamente en el mismo pasaje bíblico para racionalizar sus monstruosidades.

La Secretaria de Seguridad Nacional, Kierstjen Nielsen, negó este lunes la existencia de la política de separación familiar en el mismo discurso en que la justificó afirmando que son buenas las condiciones en los centros de detención y en las jaulas donde se hacinan padres e hijos separados. Esto, mientras otros funcionarios del gobierno, como Sessions, admitían que la política existe y que se adoptó para frenar la inmigración ilegal.

La separación intencional de familias inmigrantes es uno de los momentos más bajos moralmente en toda la historia moderna de Estados Unidos, comparable al internamiento de estadounidenses de origen japonés en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. También es consecuente con la personalidad atrabiliaria, resentida y egocéntrica del hombre que la inspiró, Donald Trump. Hasta el último momento él insistirá en preservarla porque es inherentemente incapaz de sentir simpatía o piedad hacia las víctimas inocentes, los niños inmigrantes.

Mientras se mantenga en el poder, Trump apelará a otras medidas delirantes y abusivas que ejecutará con la ayuda diligente de sus aduladores y el aplauso entusiasta de los estadounidenses que le rinden culto y que admiran su capacidad para cometer, con total impunidad, actos crueles contra los más vulnerables e indefensos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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