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El letal encanto de las teorías conspirativas

"El pensamiento mágico está vivo y coleando en el país que se creía, vaya usted a saber por qué, uno de los más educados y civilizados del mundo. Millones de ciudadanos respiran al unísono en el ambiente versiones fantasmagóricas de la realidad que viven, haciendo valer el significado etimológico de conspirar, palabra que se deriva del latín “co” y “spirare”, o sea, respirar juntos".
Opinión
Miembro del equipo de política de Univision.
2021-02-22T12:09:12-05:00
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"Las creencias extendidas en teorías conspirativas pueden dañar la convivencia pacífica, la democracia, la libertad y la salud física y mental de las personas". Crédito: Reuters

En un restaurante al aire libre el otro día escuché a una respetable señora afirmar que la vacuna del coronavirus le había causado culebrillas a un amigo septuagenario. A un joven aficionado al béisbol le oí afirmar que Hank Aaron, el auténtico campeón de los jonrones de todos los tiempos, había fallecido de un fulminante ataque al corazón inmediatamente después de vacunarse. Y en una red social leí la enormidad de que el presidente Biden va camino de controlarnos mentalmente con no sé qué químico que se agregó a las inoculaciones con la complicidad de Pfizer y Moderna.

El pensamiento mágico está vivo y coleando en el país que se creía, vaya usted a saber por qué, uno de los más educados y civilizados del mundo. Millones de ciudadanos respiran al unísono en el ambiente versiones fantasmagóricas de la realidad que viven, haciendo valer el significado etimológico de conspirar, palabra que se deriva del latín “co” y “spirare”, o sea, respirar juntos. Inhalan y exhalan embustes y teorías conspirativas que en un santiamén explican las complejidades de este mundo. Y de esa manera se ahorran el engorroso trabajo de examinar, pensar y adaptarse a las exigencias de la intrincada realidad.

Teorías conspirativas, desde luego, han existido siempre. Y siempre existirán. Pero lo que las ha hecho un ingrediente común y peligroso para la vida en sociedad en Estados Unidos es la mezcla de líderes ignorantes y manipuladores con las redes sociales que propagan desinformación a troche y moche, 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año.

La clásica definición de “teoría conspirativa” es una explicación que apela a una conspiración por parte de fuerzas o grupos siniestros, a menudo con motivaciones políticas, cuando son más probables otras explicaciones sencillas. Las teorías conspirativas se alimentan de nuestra ignorancia, prejuicios e inseguridades. Sus creyentes rechazan el consenso de las personas a su alrededor que están calificadas para entender y opinar sobre una materia, especialmente científicos, médicos, historiadores y otros especialistas. E invariablemente piensan de manera circular o redundante, abonando sus fantasías lo mismo con coincidencias que parecen demostrarlas que con evidencias que las falsifican.

Las creencias extendidas en teorías conspirativas pueden dañar la convivencia pacífica, la democracia, la libertad y la salud física y mental de las personas. Durante el siglo pasado, ayudaron a los nazis a deshumanizar a los judíos acusándoles hasta de sacrificar niños, para luego asesinarlos vilmente por millones. No es coincidencia que los neonazis del patio acusen a los demócratas de algo por el estilo. Más recientemente, las teorías conspirativas provocaron la muerte de más de 330,000 personas en Sudáfrica en medio de una campaña negacionista del SIDA. En Zambia mataron de hambre a millones luego que el gobierno atribuyera la hambruna a una conspiración para derrocarlo y rechazara ayuda internacional. Y ahora, en Estados Unidos, estuvieron a punto de costarnos nuestra preciada democracia con el intento de golpe de estado de Donald Trump, basado en la garrafal mentira de fraude electoral; y nos están costando vidas valiosas debido al escepticismo sobre la mortal pandemia.

Tres de cada 10 estadounidenses ponen en duda la efectividad y conveniencia de las vacunas contra el coronavirus que ha matado a medio millón de personas en el país. Un elevado porcentaje de ciudadanos que ya califican para ponérsela no lo están haciendo, demorando innecesariamente la campaña nacional de vacunación y poniendo en peligro sus vidas y las de muchos de sus compatriotas. Y las redes sociales y medios ultraderechistas propagan toda clase de patrañas sobre las vacunas. Una particularmente extravagante es que la vacuna forma parte de una trama perversa del billonario Bill Gates, el creador y dueño principal de Microsoft, para implantarnos un “microchip” con el fin de manipularnos.

Al centro del pensamiento mágico está el fatídico error de confundir lo que es plausible pero fantasioso con lo que es real o verdadero. Se trata de un error que nace de la necesidad que tenemos los seres humanos de entender lo que nos sucede o afecta. El teórico de la conspiración quema las necesarias etapas el pensamiento racional para buscar respuestas emotivas, fáciles e inmediatas. Su ansiedad cognoscitiva no siempre tiene cura. Pero puede mitigarse con la información veraz y transparente que deberían proporcionar nuestros líderes cívicos y políticos.

El problema se ha exacerbado entre nosotros debido a la proliferación de dirigentes que hacen todo lo contrario, es decir, que se guían ellos mismos por teorías conspirativas y fantasiosas o las explotan para manipular sin escrúpulos a sus seguidores.

La transparencia de los gobernantes y el ejercicio del pensamiento analítico son los mejores antídotos para revertir la influencia funesta de las teorías conspirativas. Alarmados por sus efectos en Estados Unidos, siquiatras y psicólogos están recomendando también que nuestros líderes reduzcan la emotividad de sus discursos y que promuevan entre nosotros sentimientos de esperanza y de control sobre nuestras vidas. Sabio consejo incluso si no lo siguieran nuestros dirigentes.

Nota : La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial

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