En apoyo del juez Kavanaugh

“Los hispanos deberían esperar que el Senado actúe con prontitud para confirmar a Kavanaugh, cuyo historial demuestra que está comprometido con la igualdad de la justicia ante la ley, en lugar de estar motivado por una agenda personal o partidista”.
Opinión
Director de La Iniciativa Libre.
2018-07-12T12:04:04-04:00

Esta semana, el presidente Donald Trump nominó al juez de circuito Brett Kavanaugh para ocupar el escaño abierto en la Corte Suprema de Estados Unidos. El juez Kavanaugh está particularmente calificado para ocupar este puesto. Se graduó de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale, y fue confirmado por el Senado con un voto bipartidista hace más de 12 años para servir en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia. Él ha servido en este puesto desde entonces, emitiendo cientos de opiniones sobre diversos temas. Si es confirmado por el Senado en las próximas semanas, Kavanaugh reemplazará al ahora retirado juez asociado Anthony Kennedy en la Corte.

Los hispanos deberían esperar que el Senado actúe con prontitud para confirmar a Kavanaugh, cuyo historial demuestra que está comprometido con la igualdad de la justicia ante la ley, en lugar de estar motivado por una agenda personal o partidista. Al igual que el Juez Gorsuch antes que él, es probable que Kavanaugh interprete la ley tal y como está escrita, en lugar de tratar de usar su autoridad para legislar desde el estrado. Lo más importante es que él defenderá la Constitución.

El hecho cierto es que nuestra Constitución necesita ser defendida. Es una de las muchas bendiciones que han ayudado a Estados Unidos a convertirse en la nación más grande que el mundo haya visto jamás: establecer un gobierno limitado y efectivo que protege los derechos de las personas. Cuando los funcionarios electos y los jueces intentan extralimitarse e ir más allá del sistema de controles y equilibrios, ya sea eludiendo sus responsabilidades o asumiendo demasiado poder para sí mismos, la historia de éxito y prosperidad de nuestra nación se ve seriamente amenazada.

Los Padres Fundadores de Estados Unidos tenían experiencia personal con los abusos cometidos por un poderoso gobierno central que era sordo a sus súplicas y despreocupado con sus derechos. La Declaración de Independencia incluye una lista de los abusos cometidos por el rey contra el pueblo: las violaciones que llevaron a las colonias a formar un nuevo gobierno. La Declaración se queja de que el rey negó juicios por jurado, obligó a la gente a unirse al ejército sin consentimiento, cortó el comercio, fijó impuestos sin el consentimiento de la legislatura y abusó de su poder de muchas otras maneras, haciendo daño a la gente en las colonias. No es sorprendente que cuando crearon una carta para el gobierno de los Estados Unidos, trataron de establecer límites claros en el ejercicio del poder del gobierno.

El papel del poder judicial es actuar como un árbitro independiente mediante la evaluación de los casos que se le presentan de conformidad con la Constitución. La Constitución creó un gobierno de poderes claramente definidos, con límites estrictos al ejercicio de esos poderes. La Constitución y la Carta de Derechos protegen los derechos de las personas contra un gobierno excesivamente intrusivo, un sistema que ayuda a prevenir los tipos de abusos y opresión que son demasiado comunes en países donde el gobierno es más poderoso.

Al argumentar a favor de la nueva carta política, uno de nuestros Padres Fundadores, Alexander Hamilton, escribió que bajo nuestra Constitución el poder judicial era la rama más débil del gobierno, apoyándose en las otras ramas para actuar en sus decisiones, y sin capacidad para formular políticas por sí misma. Esto fue por diseño, porque si el poder judicial no estuviera separado de los poderes legislativo y ejecutivo, que son directamente responsables ante el pueblo, a través de elecciones, entonces no podría haber libertad.

Es precisamente esta independencia la que no solo protege nuestras libertades individuales, sino que también defiende nuestros derechos dados por Dios y garantiza la aplicación imparcial de la ley. Con ese fin, especialmente en casos difíciles y complejos, los jueces que sirven en nuestro más alto tribunal tienen la responsabilidad de honrar y observar el propósito original de la Constitución y sus enmiendas. Es decir, los jueces no deben guiarse por sus caprichos personales o los vientos políticos que cambian regularmente de dirección. Nuestro sistema, que ha soportado desafíos extraordinarios, depende de una rama judicial que no intente imponer políticas, sino interpretarlas y respetar la capacidad de las personas para gobernar a través de sus representantes elegidos. El juez Kavanaugh ha demostrado que entiende muy claro que su función es interpretar la ley, no legislar desde el estrado, y ha sabido sostener la intención y el sentido original de la Constitución

Muchos hispano-estadounidenses conocen los peligros del poder gubernamental sin control de primera mano. Nosotros, nuestros padres o abuelos, dejamos nuestro país porque los gobiernos abusivos pisotearon nuestros derechos o nos privaron de oportunidades económicas. Estamos aquí hoy porque entendemos que Estados Unidos es diferente, y debe seguir siéndolo. El juez Kavanaugh, con quien tuve el honor de trabajar durante mi paso por la Casa Blanca, está comprometido en preservar y proteger el sistema que atesoramos. Por esa razón, todos debemos esperar que el Senado lo confirme lo antes posible.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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