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El republicanismo se define en Cleveland

“Un empresario totalmente advenedizo a la política está a punto de convertirse en el candidato presidencial de uno de los dos grandes partidos nacionales”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias
2016-07-18T12:58:16-04:00

CLEVELAND, Ohio.– La reunión republicana de Cleveland parece una fiesta, como suele ocurrir con todas las convenciones presidenciales. Pero no lo es. O por lo menos no es una fiesta solamente. Más de 50,000 delegados y visitantes han descendido sobre un engalanado Quicken Loans Arena de Cleveland, sede de los victoriosos Cavaliers, para nominar formalmente a Donald Trump como candidato presidencial de su Partido Republicano. Sin embargo, tras bambalinas, los líderes tradicionales y nuevos del GOP están decidiendo algo mucho más grave: exactamente qué senda deberá trazar el partido para buscar la elección de su polémico candidato; si por esa senda podrán transitar norteamericanos de los principales grupos étnicos que componen al país o si por el contrario se excluirá de ella a las minorías; y cuál debería ser la postura republicana sobre las profundas divisiones políticas, ideológicas y raciales que en estos momentos corroen a la nación.

En Cleveland presenciamos un fenómeno político sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Un empresario totalmente advenedizo a la política está a punto de convertirse en el candidato presidencial de uno de los dos grandes partidos nacionales. Y lo hará luego de haber contribuido a dividir con su retórica explosiva, que él llama hablar sin corrección política, a la nación y al propio partido al que asegura representar. El contexto es una convención en la que brillan por su ausencia muchos de los principales líderes republicanos, incluyendo cuatro excandidatos a la presidencia: George H. W. Bush, su hijo George W., John McCain y Mitt Romney. No han venido simple y llanamente porque no pasan a Trump ni lo consideran un representante genuino de los ideales republicanos.

Los militantes y líderes partidistas que por aquí andan no son homogéneos. Algunos han venido con la esperanza de ayudar a encausar a Trump por el camino de un conservadurismo que no excluya a las personas por su raza, origen nacional, religión o preferencia sexual. Pero otros han llegado para apoyar con fervor la dudosa estrategia que ha observado el atrabiliario magnate de los bienes raíces desde las primarias. Consiste en cortejar el apoyo de blancos no hispanos de las regiones rurales de Estados Unidos, del Sur y del Medio Oeste, apelando a sus inseguridades y a su identidad cultural e ignorando olímpicamente los intereses, inquietudes y necesidades de las minorías étnicas, los inmigrantes y las mujeres.

¿Qué esperar de esta convención? La intención de los organizadores es fomentar la unidad partidista luego de la guerra de desgaste que fueron las primarias republicanas. La selección del gobernador de Indiana, Mike Pence, como compañero de boleta de Trump busca ese objetivo, a pesar de que se trata de un político atractivo solo para un sector de votantes blancos no hispanos, que tiene un índice de aprobación inferior al de otros 32 gobernadores estatales, según la encuesta Morning Consult. La unidad se logrará al menos para la galería. Los globos de colores inundarán el coliseo Quicken Loans la noche de la coronación el jueves. Los delegados aplaudirán al elegido con mayor o menor emoción. Pero la unidad continuará siendo frágil mientras la amenacen la retórica incendiaria de Trump y su demostrada incapacidad de actuar con el civismo y los buenos modales que muchos estadounidenses se han acostumbrado a esperar de sus dirigentes políticos.

La convención también le dará un impulso a la candidatura del empresario neoyorquino, el consabido “ bump” que probablemente lo colocará por delante en varias encuestas, por lo menos hasta que los demócratas celebren su propia convención en Filadelfia la semana que viene. Si el impulso es notable, Trump habrá mejorado sus perspectivas de ganar las elecciones de noviembre. Pero si es pequeño y efímero, sus posibilidades disminuirán y proporcionalmente aumentará la preocupación de los líderes republicanos no solo por esta contienda sino también por el futuro del partido.

En Cleveland, en suma, se decanta el republicanismo por una de dos opciones. Una sería apostar por la estrategia de Trump de apelar al nacionalismo y la identidad cultural de los blancos no hispanos y la otra trazar una estrategia más inclusiva. En juego está la posibilidad de que el partido reconquiste la Casa Blanca y preserve el control del Congreso.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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