El país y los republicanos necesitan a McCain hoy más que nunca

“Aunque en 2008 voté por Obama, admito que me dolió la derrota de McCain porque sin conocerlo personalmente siempre me ha parecido un hombre honorable”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice.
2017-07-24T11:15:27-04:00

Sentí mucho la noticia de que al senador republicano de Arizona, John McCain, le fue diagnosticado un tumor cerebral. Lo siento porque seres queridos han fallecido víctimas de cáncer. Lo siento porque en estos complicados momentos en que vivimos hacen falta voces republicanas como las de McCain, políticos de la vieja guardia, hechos de otra madera, que no se callan ante los excesos que vean, así provengan de integrantes de su propio partido.

Me sacudió que a McCain se le haya descubierto el mismo tipo de cáncer que cobró la vida del senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy, quien falleció en agosto de 2009. McCain y Kennedy no siempre coincidían, pero colaboraron en diversas legislaciones, particularmente en inmigración, lo que le costó a McCain el desprecio de la misma extrema derecha que en 2008 le negó su apoyo, pero catapultó al antiinmigrante Donald Trump a la presidencia en 2016.

Esa extrema derecha no le perdonó a McCain que trabajara de forma bipartidista con el llamado León Liberal del Senado.

Cuando buscó la presidencia en 2008 McCain cometió errores, entre otros rechazar su propio proyecto de reforma migratoria amplia con la esperanza de apaciguar a esa extrema derecha que de todos modos le dio la espalda. Ni siquiera seleccionando a una extremista como Sarah Palin para la vicepresidencia consiguió McCain convencer a los derechistas republicanos. Tampoco lo ayudaron otros factores, como que habían pasado ocho años de la presidencia republicana de George W. Bush y que los demócratas nominaron a un joven senador de Illinois, Barack Obama, que con su mensaje de cambio y esperanza movilizó a una de las más diversas coaliciones de electores en la historia. Contrario a 2016, esa diversa y amplia coalición se movilizó en 2008 con ímpetu y entusiasmo a las urnas. Los planetas simplemente no estuvieron alineados para McCain.

Y aunque en 2008 voté por Obama, admito que me dolió la derrota de McCain porque sin conocerlo personalmente siempre me ha parecido un hombre honorable. Un veterano de Vietnam que pasó cinco años de su vida como prisionero de guerra sometido a terribles torturas y que rechazó ser liberado sin el resto de sus compañeros.

Siempre me ha gustado su estilo directo, a veces sarcástico y hasta cascarrabias, pero genuino y original. He respetado las veces que enfrentó a su Partido Republicano por su mal manejo del tema migratorio y, como consecuencia, de aislar al voto latino.

Respeto al McCain que en medio de una dura contienda presidencial en 2008 rechazó los ignorantes comentarios de una mujer que en uno de sus mítines dijo que Obama era “árabe”. McCain la contradijo respondiéndole: “No, señora. (Obama) es un hombre decente, de familia, un ciudadano con el que tengo desacuerdos en torno a temas fundamentales, pero de eso se tratan las campañas”.

Cuando Obama ganó la elección en 2008, McCain pronunció un discurso conmovedor donde reconoció la importancia histórica de dicha elección, y la necesidad de seguir colaborando para sanar heridas y no repetir injusticias.

Ocho años más tarde, cuando Trump se alzó con la nominación, fueron muchas las veces que le pidieron a McCain reaccionar a los diversos excesos del ahora presidente. Sin embargo, cuando Trump atacó a los padres del militar caído en Irak, Humayun Khan, McCain salió en defensa de la pareja de inmigrantes y en la de su hijo, recordándole a Trump que ser el nominado no le daba “licencia para difamar a los mejores entre nosotros”.

Y cómo olvidar cuando el propio McCain fue objeto de los ataques de Trump, quien se atrevió a decir que el senador “fue un héroe de guerra porque fue capturado... a mí me gusta la gente que no es capturada”. Un ataque que provino de Trump, un individuo que evadió el servicio militar en Vietnam hasta en cinco ocasiones.

Ahora un verdadero héroe como McCain enfrenta la batalla de su vida en momentos en que urgen más voces sensatas, porque la decencia no está de moda ni en la Casa Blanca ni en el Congreso. Y lamentablemente tampoco en ese sector de la población que no se indigna ante los excesos de Trump.

La Casa Blanca es ocupada por un farsante y su séquito de habilitadores mentirosos sumidos, no en las necesidades del país, sino en tratar de salvar su pellejo de las acusaciones de posible colusión con una nación hostil como Rusia, liderada por un autócrata, Vladimir Putin, a quien Trump admira. Putin, un individuo que atenta contra los derechos por los cuales veteranos como McCain han peleado muchas veces sacrificando sus vidas.

Le deseo al senador McCain lo mejor, no solo porque es lo correcto, sino porque necesitamos desesperadamente voces republicanas como la de él, que enfrenten la indecencia de los otros.

Ojalá que en esta batalla los planetas puedan alinearse para McCain.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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