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Día de Acción de Gracias: reclamando la propiedad de vivienda

“Ser dueño de casa sigue siendo la manera principal para formar un patrimonio para la mayoría de las familias”.
20 Nov 2018 – 5:51 PM EST

Esta semana se celebra el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, lo que nos da la oportunidad de reflexionar sobre el significado de la propiedad de vivienda y el acceso a ella. Desde la fundación de la nación ser propietario de vivienda y tierras conlleva estatus y prestigio social. De hecho, la misma definición de ciudadanía estaba originalmente vinculada con ser propietario.

En 1862, la Ley de Asentamientos Rurales (Homestead Act) comenzó con la concesión de 160 acres a individuos o familias. Esta ley fue enmendada múltiples veces hasta llegar a conceder 640 acres de terreno por individuo. La última concesión de tierras fue en Alaska en 1988, durante la presidencia de Ronald Reagan.

Los beneficiados de esta ley fueron predominantemente de ascendencia anglosajona (1.6 millones), ya que al proclamarse le ley original la mayoría de afroamericanos todavía eran esclavos. Aun después de la emancipación, los afroamericanos permanecían en contratos laborales que les restringían su participación. Como resultado, la Ley de Asentamientos Rurales cimentó la desigualdad de la riqueza y enraizó la pobreza de las comunidades afroamericanas, catapultando su experiencia como ciudadanos de la nación en posición financiera negativa.

Las leyes y políticas públicas favorables a la población anglosajona continuaron durante el siglo veinte, cuando a la discriminación racial y étnica se agregaron los mejicanos y los asiáticos. Inclusive, la creación de la Administración Federal de Vivienda (FHA, por sus siglas en ingl és) y luego de la Corporación Fannie Mae, no proveyeron alivio alguno a la discriminación en el financiamiento de hipotecas; más bien, cementaron la práctica de demarcación geográfica racial de no inversión.

Cuando la FHA fue creada en 1934, fue con el propósito de asistir a familias que buscaban ser dueñas de hogar a través de la garantía de préstamos hipotecarios para aquellos que no calificaban para préstamos tradicionales. La FHA, en conjunto con las instituciones financieras, controló la venta de casas y previno el acceso de préstamos a familias de color, específicamente a familias afroamericanas y latinas. Esta práctica es conocida como “redlining”, o demarcación racial demográfica. La FHA coloreó en rojo vecindarios donde residían afroamericanos y latinos, negó préstamos hipotecarios, y negó la venta de casas a familias de color por todo el país. Estas decisiones dieron lugar a un país que continúa siendo altamente segregado, que creó zonas de desinversión en los vecindarios de color, proveyó más recursos económicos y sociales a las comunidades anglosajonas, y dejó atrás las comunidades latinas y afroamericanas.

Avanzando en la historia a eventos más recientes, se estima que nueve millones de familias perdieron su vivienda durante la recesión que ocurrió a raíz de la burbuja hipotecaria de la primera década de este siglo. Aunque la mayoría de las ejecuciones hipotecarias se dieron entre los anglosajones, los propietarios latinos fueron desproporcionadamente afectados. Inclusive, hoy en día seguimos sintiendo las secuelas de esta pérdida.

De acuerdo con los últimos datos del censo nacional, el nivel de propiedad de vivienda entre los anglosajones para finales de septiembre del 2018 ha regresado al 73.1%, mientras que entre los latinos todavía está al 46.3%. De hecho, los anglosajones han mantenido un promedio de más del 73% desde 1999, mientras que la primera vez que los latinos estuvieron por encima de 46% fue en el año 2000.

Con la excepción de la bolsa de valores y las peleas internacionales sobre las tarifas de comercio, los indicadores de la economía nacional presentan un panorama positivo. Hay abundancia de trabajos; un histórico bajo nivel de desempleo, inclusive para los latinos; y la Reserva Federal está incrementando gradualmente las tasas de interés anual para prevenir la inflación. A pesar de todo esto, alcanzar el sueño americano de ser propietario de vivienda continúa siendo difícil de realizar.

Ser dueño de casa sigue siendo la manera principal para formar un patrimonio para la mayoría de las familias. Dada la historia de discriminación, desigualdad, y tratamiento injusto en el mercado financiero es incorrecto decir que la propiedad de vivienda debe ser eliminada de las prioridades de las minorías para crear patrimonio. No obstante, investigadores independientes de la Reserva Federal, organismos como el Pew Charitable Trust, e inclusive líderes latinos como la pasada tesorera nacional Rosie Rios han publicado reportes de investigación, columnas de opinión, y hecho declaraciones de esta naturaleza.

Si la nación acata este tipo de recomendaciones, estaríamos una vez más declarando por medio de políticas públicas nacionales que los latinos y otras comunidades de color no son dignos de ser dueños de su techo. Debemos resistir este tipo de ideas, no solamente porque están en contra de los principios fundamentales de la nación, sino porque también serían dañinos para la economía.

Viendo al futuro, quedan muchas preguntas de cómo poder solucionar el problema de discriminación por parte de las instituciones financieras y gubernamentales contra la comunidad latina y establecer políticas públicas que establezcan un sistema equitativo de acceso a vivienda propia. Nosotros ofrecemos algunas modestas ideas para avanzar la equidad: Proponemos que a) se prohíban los requisitos adicionales añadidos por los prestamistas por encima de los establecidos por la FHA para la consideración de préstamos; b) se prohíban los ajustes de precio a nivel de préstamo conocidos como los LLPAs; c) se reformen las compañías Fannie Mae y la Freddie Mac y estas sean reguladas como como las compañías de agua y energía eléctrica; d) se continúe la garantía gubernamental de préstamos bajo Fannie Mae y Freddie Mac reformadas; e) se garantice acceso equitativo al capital de crédito hipotecario a todas las instituciones bancarias reguladas, especialmente las pequeñas; f) se garantice el acceso al capital hipotecario a las comunidades marginadas y tradicionalmente discriminadas; y g) se continúe el acceso al préstamo hipotecario amortizado por 30 años con tasa de interés fija.

Solo por medio de estas reformas podemos comenzar a proveer equidad en el sistema financiero que permita que los sueños y las aspiraciones lleguen a ser realidad.

Tal vez no todos podemos aspirar a recibir terrenos gratis bajo las leyes de Homestead, pero si todos podemos aspirar a la oportunidad de ser dueños de vivienda bajo un sistema financiero donde la discriminación sea solamente una triste parte de la historia y las practicas justas dan acceso a todos los que luchan por ella.

*Directora de asuntos latinos del Center for Responsible Lending.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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