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Daniel Garza: Obamacare sin resultados prometidos

Daniel Garza: Obamacare sin resultados prometidos

Para el autor, hace tiempo que se debería haber debatido acerca de cómo reformar la reforma

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Por Daniel Garza, director ejecutivo de Iniciativa LIBRE (*)

¿Cuánto tiempo más podemos sobrellevar la ley de salud del Presidente sin ver los resultados prometidos? En el tercer año de inscripción, las primas continúan aumentando, y se espera que suban aún más.

Para agravar la situación, los costos médicos que salen de nuestro bolsillo están aumentando también, a tal punto que las personas que compraron un seguro de salud bajo la ley no están siendo capaces de usar los servicios.

Las penalidades por no comprar un seguro aprobado bajo Obamacare están supuestas a aumentar exponencialmente, de manera que muchas familias de ingresos medios se van a ver impactadas por los costos.

A muchos les sorprendería saber que el actual número de suscriptores bajo la ley caerá millones por debajo de las proyecciones anteriores.

Hace tiempo que deberíamos haber tenido un debate acerca de cómo reformar la reforma. Pero mientras quienes apoyan la ley dicen de manera repetida que debe ser arreglada –y no revocada–, no están presentando propuestas específicas.

Algunos gobernadores han hecho reformas reales para asegurar mayor acceso a los cuidados de salud, y muchos en el Congreso han introducido propuestas que valen la pena. ¿Cuándo habrá una audiencia para estas buenas ideas?

Las evidencias irrefutables sobre los carísimos precios que ahora estamos pagando demandan que actuemos.

El New York Times recientemente reportó que más de la mitad de los planes vendidos en la página Healthcare.gov tienen deducibles anuales de más de $3.000. Eso significa que las familias deben gastar miles de dólares en cuidados de salud al año antes de ver algún beneficio de su seguro.

En algunos casos, los deducibles son tan altos como $12.000 al año. Mucho se prometió, y poco rendimiento hemos visto. Por eso muchas familias se terminan preguntando para qué se molestaron en comprar un seguro de salud, en primer lugar.

Los altos costos que salen del bolsillo de las familias podrían ser más tolerables si se vieran disminuir los pagos de las primas, como se les había prometido.

Pero la administración Obama anunció recientemente que, por el contrario, muchos consumidores verán aumentos considerables en 2016 –con un incremento promedio de más de 7 por ciento del costo de un plan de referencia.

Los aumentos son mucho más altos para algunos compradores; con ciertos clientes viendo un alza de mucho más del 20 o 30 por ciento.

Estos altos costos reflejan las pérdidas que las compañías de seguros están sufriendo bajo este nuevo costoso sistema –perdidas que eran inesperadas, y que han llevado a algunos a dejar de ofrecer servicios de cobertura–.

En los meses recientes los problemas incrementaron, incluyendo el colapso de las cooperativas de seguros de salud. Es preciso aclarar que veintitrés de estas cooperativas habían sido establecidas bajo la ley, entendiendo que podían operar como organizaciones sin fines de lucro y de ese modo poder ofrecerles bajos costos a los consumidores.

Establecerlas costó $1.2 millardos de dólares del dinero de los contribuyentes. No fue casualidad que muchas sucumbieron como resultado de pérdidas masivas. En total, una docena de ellas fallaron, dejando a cientos de miles de estadounidenses sin seguro.

Ante esta debacle, miles de familias a lo largo del país ahora están luchando por encontrar una cobertura que se ajuste a sus necesidades.

Con este triste y decepcionante panorama nadie debe sorprenderse de que los números en las encuestas sean cada vez peores para la ley.

Hoy, el 52 por ciento de los americanos la desaprueban. La mirada es aún más negativa entre aquellos sin seguro, entre los cuales solo un 30 por ciento apoya la ley. Puede ser que los millones de americanos sin seguro tengan una mirada negativa de la ley porque ven que este costoso nuevo sistema no los ha ayudado.

Es tiempo de recordar las promesas hechas para la reforma de salud: aquellos a quienes les gusta su plan vigente, podrán conservarlo; aquellos a quienes les gusta su médico, podrán seguir viéndolo; la familia tipo verá sus primas caer en al menos $2,500; ninguna familia que gane menos de $250 mil al año verá un aumento en sus impuestos; y, el gasto en cobertura de salud disminuirá.

Estas promesas no debieron haberse olvidado, ni descartado. Si bien el pueblo americano creyó en ellas, ahora el pésimo esfuerzo por cumplirlas nos dejó con un mal dolor y la percepción que se aproximan malos tiempos.

¿Que hacer ante esto? Pienso que el debate debe continuar y, más que todo, nuestros oficiales electos deben tratar de cumplir.

La Administración de Obama tiene la obligación y el deber de ser honesta con nosotros. Esto requiere reflexionar sobre el fracaso, analizar las mejores alternativas, y apelar sin titubeos al lado opuesto para alcanzar una colaboración bipartidista.

Al fin y al cabo, tenemos que ser capaces de evadir el partidismo y resolver el reto que tenemos sobre la mesa. Esto es, avanzar una alteración completa de la reforma con base en el mercado libre lo más pronto posible. Nuestra salud depende de ello.

(*) Iniciativa LIBRE es una organización comunitaria no partidista, y sin fines de lucro, que promueve los principios y valores de la libertad económica para empoderar a la comunidad hispana de Estados Unidos.


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Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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