publicidad
El ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, hablando con clérigos en Teherán en septiembre de 2016.
Leah Soibel
Opinión

Fundadora y Directora Ejecutiva de Fuente Latina (FL).

Con Irán no vale la confianza, hay que estar siempre alerta

Con Irán no vale la confianza, hay que estar siempre alerta

“La decisión de Trump de no certificar el acuerdo con Irán no dinamita la multilateralidad, sólo trata de abrir los ojos a las grandes potencias que lo firmaron junto con Estados Unidos para consolidar un marco de aplicación del mismo más seguro para todos”.

El ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, hablando con clérigos en...
El ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, hablando con clérigos en Teherán en septiembre de 2016.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está convencido de que el acuerdo nuclear con Irán, por el cual el régimen de los ayatolás se comprometía a frenar su programa de desarrollo de armas nucleares a cambio del levantamiento de sanciones internacionales, es un error, y se muestra comprometido con la idea de que el mejor camino para garantizar los intereses de su país y de aliados como Israel es revertir su aplicación.

Esta posición es controvertida, en especial por el empeño de los demás firmantes del acuerdo (Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China) en seguir adelante con el acuerdo tal cual está ahora mismo, pero lo cierto es que lo que busca Trump es mejorar los resultados de esta iniciativa multilateral que ha dejado demasiados resquicios para que Irán prosiga con su amenazante programa balístico y su estrategia de desestabilización en el Medio Oriente.

publicidad

Con Irán no valen los excesos de confianza, ni la complacencia. Con Irán hay que estar siempre alerta. Es bueno que se busquen marcos de diálogo internacional que trabajen por la seguridad, como es el espíritu inicial de este acuerdo nuclear. Pero hay que ser más exigentes y no conformarse con la palabra de un régimen que ha demostrado ser desleal, escasamente fiable y beligerante desde la revolución islámica de 1979.

Y para no remontarnos muy lejos, baste con recordar que, desde la entrada en vigor de este acuerdo, Irán ha proseguido con pruebas balísticas de gran envergadura, con misiles de diversos rangos, que contravienen las restricciones de la ONU. El acuerdo se alcanzó en 2015, y desde entonces Irán ha incrementado su implicación en la guerra de Siria, cuyo régimen no habría podido resistir sin esta participación ni la de la milicia terrorista chií libanesa Hezbollah, patrocinada por los iraníes. En la práctica, esto supone establecer un gran corredor desde Teherán hasta el Mediterráneo por el que transitan armas persas y se incrementa la presión por el norte a Israel. Es una amenaza real, que no se han inventado ni Trump ni Netanyahu, y que el acuerdo nuclear ha sido incapaz de frenar. Por poner un ejemplo práctico que ilustra estas deficiencias: en América Latina se han extendido células de Hezbollah que mantienen vías abiertas de financiación y tráfico de armas con Irán. Lo llevan haciendo desde hace más de dos décadas, y con la firma del acuerdo nuclear estas actividades no se han frenado.

La decisión de Trump no dinamita la multilateralidad, sólo trata de abrir los ojos a las grandes potencias que junto con Estados Unidos firmaron el acuerdo, para consolidar un marco de aplicación del mismo más seguro para todos. Lo que quiere Estados Unidos es estar preparados y alerta, estar dispuestos a reactivar medidas punitivas contra Irán de forma ágil si ese país persiste en sus estrategias de desestabilización. Estas son las deficiencias que no han conseguido atajar las potencias occidentales hasta ahora, y que tienen que ver con las maniobras políticas y militares ­–-y el sostenimiento de alianzas con grupos terroristas– para extender la influencia de Irán en el Medio Oriente.

En definitiva, lo que Estados Unidos y sus aliados buscan –con Israel a la cabeza– es dotarse de más capacidad para perseguir las acciones no nucleares de Irán que ponen en riesgo su seguridad. Y no son pocas esas acciones que son una seria amenaza. Como les gusta señalar a altos funcionarios de la Administración Trump, se trata de arreglar la visión “miope” de Obama en relación con los riesgos que emanan de Teherán, sólo centrado en el programa nuclear y ajeno al resto de estrategias y tácticas iraníes beligerantes. Y no andan nada desencaminados: con Irán no bastan bienintencionados acuerdos, es necesario permanecer alerta.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad