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Anthony Carrillo: Donald Trump y la revolución del pueblo

El autor recoge los momentos clave de la retórica divisiva de Trump.
21 Mar 2016 – 12:27 PM EDT


Por Anthony Carrillo Filomeno, @LcdoCarrilloD51, presidente del Caucus Hispano de la Juventud Demócrata de Estados Unidos (*)

El 16 de junio del 2015 el multimillonario, empresario y magnate de bienes raíces del estado Nueva York, Donald Trump, anunció su inesperada candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos.

Ese día comenzó la Revolución del Pueblo. Una revolución que dio inicio con una lamentable retórica antilatina pero sobre todo antiamericana en su discurso inicial: “Cuando México envía a su gente, no envía lo mejor, no los envía a ustedes. Están enviando gente con montones de problemas. Están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores…”.

Dichas palabras produjeron millones de comentarios y reacciones en las redes sociales (Facebook, Twitter), que se tradujeron en un eventual movimiento a favor y en contra de probablemente una de las figuras más controversiales en la política moderna del siglo XXI.

En noviembre de 2015 el precandidato presidencial también fue objeto de múltiples críticas tras imitar de manera burlona a Serge Kovaleski, un reconocido periodista discapacitado del diario The New York Times. “Ahora el pobre… Deben ver al tipo: ‘¡Uh! No sé lo que dije. No recuerdo; tal vez eso es lo que dije’”, afirmó Trump (imitando con las manos los gestos del periodista).

Pero esto no quedó ahí. En diciembre de 2015, a solo meses de anunciar su candidatura y luego de emitir tan controversiales comentarios en contra de los latinos, el multimillonario hizo un llamado mediante un comunicado emitido por su campaña, abogando por un bloqueo “completo y total” a la entrada de musulmanes en el país.

Sin mirar los diferentes datos de las encuestas, es obvio para cualquiera que este odio va más allá de lo comprensible. De dónde viene ese odio y por qué es algo que tenemos que determinar", señaló el magnate ."Hasta que logremos determinar y comprender este problema y la peligrosa amenaza que plantea, nuestro país no puede ser víctima de horrendos ataques de gente que solo cree en la yihad (guerra santa) y que no tiene ningún sentido de la razón o respeto por la vida humana”…

El precandidato presidencial además ha sido objeto de múltiples críticas por su tono y trato despectivo hacia las mujeres. Recientemente el súper Pac “Our Principles” lanzó un anuncio que incluye a varias mujeres criticando el tono tan negativo de sus comentarios en el pasado.

Además el pre candidato presidencial lanzó un inesperado anuncio que mostraba a la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton ladrando en un evento que hacía alusión a los republicanos. El precandidato presidencial planteaba en tono de burla que Clinton, por ladrar, es una candidata débil en cuanto a la política exterior y la lucha contra ISIS.

Primero criticó fuertemente a los millones de inmigrantes indocumentados sin recordar que esta nación fue fundada sobre inmigrantes y que sus propios ascendientes lo son; luego se burló de una comunidad marginada y de las mujeres; después pretendió no hacer valer la Primera Enmienda de nuestra Constitución que prohíbe la discriminación por religión al proponer segregar a todos los musulmanes y prohibirles la entrada total a los Estados Unidos.

Todo esto ha creado una revolución en el pueblo manifestada en dos polos opuestos. Un polo cansado de la política tradicional y del establecimiento del partido Republicano; y otro, cansado de los comentarios, acciones y actitudes racistas que van en contra no solo de los principios y pilares de la comunidad latina sino de los valores que fundaron esta gran nación.

A muchos les ha tomado por sorpresa que un candidato tan controversial haya salido airoso en tantas contiendas en la primaria republicana. Por otro lado, a otros todavía nos cuesta creer que el precandidato presidencial no ha podido unirse a voces de su propio partido como el portavoz de la Cámara Paul Ryan en condenar acciones y expresiones del movimiento Ku Klux Klan (KKK).

La indignación a ambos lados de la revolución es notable y es que recientemente una multitud de seguidores impidió que el precandidato presidencial Donald Trump realizara un “rally” en el estado de Ohio, en donde agentes del servicio secreto rodearon al candidato que lucía nervioso y desconcertado. Un evento similar ocurrió en Arizona, donde los manifestantes lograron cerrar calles enteras con letreros que decían “unidos contra el odio”.

La pregunta importante para todos es: ¿Podremos traducir estas revoluciones en votos que deciden y cambian para bien nuestro futuro como comunidad latina? ¿Podremos crear una verdadera revolución del pueblo traducida en votos directos en las urnas para demostrarles a los políticos en Washington que nos hacemos respetar y tenemos poder e influencia como comunidad?

En las próximas primarias, seguidas por la elección general de noviembre de 2016, te toca a ti decidir cuál de las dos revoluciones prevalece. Yo apuesto a que prevalecerá el voto por la revolución del pueblo que defenderá no solo el destino y los intereses de la comunidad latina sino el honor y la dignidad de la nación, cuyo símbolo no es una gran muralla, sino la Estatua de la Libertad.

(*) Abogado y voluntario en la campaña de Hillary Clinton.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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