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A mi no me importa. ¿Y a ti?

“Este mensaje no fue equivocación, sino un comprobante final de lo que ya sabemos: a la administración Trump no le importan los derechos humanos”.
Opinión
Creadora de contenido, Latino Victory Project.
2018-06-25T12:30:32-04:00
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La desafortunada chaqueta que llevó Melania Trump para visitar niños separados de sus familias en Texas. Crédito: Reuters / redes sociales

Con estas palabras escritas en la parte posterior de su chaqueta, la primera dama Melania Trump abordó el avión presidencial que la llevaría de regreso a la Casa Blanca después de visitar un centro de detención de niños en McAllen, Texas. Una visita que debió ser un bálsamo para las heridas infligidas por la administración Trump al arrebatar a miles de niños de los brazos de sus madres y padres, terminó con un mensaje de indiferencia al sufrimiento ajeno. Los niños sufren, mientras que la primera dama ríe. Este mensaje no fue equivocación, sino un comprobante final de lo que ya sabemos: a la administración Trump no le importan los derechos humanos. Nos toca a nosotros, al pueblo, defenderlos. Y hoy, estamos viviendo un momento crítico durante el cual no podemos bajar la guardia.

Después de decenas de protestas y de condenas por parte de la ONU, de políticos y celebridades, de lideres religiosos y hasta del Papa, el presidente Trump decidió firmar una orden ejecutiva para supuestamente frenar la separación de familias. Aquí es en donde entra la urgencia de mantener la defensa intacta, de mantenernos en alerta.

Sería fácil decir que todo está solucionado, que al presidente se le ablandó el corazón y que al fin podrán reunirse los niños con sus padres. Pero esta es otra mentira del presidente, al igual que las aproximadamente 3,000 mentiras que ha dicho en sus declaraciones oficiales. La orden ejecutiva es un intento de distraernos para continuar con su plan de reducir la inmigración y continuar dañando a las familias que buscan asilo o entrar al país en búsqueda de una mejor vida. Mientras que continúe la practica de cero tolerancia, la cual ordena la persecución criminal de adultos que crucen la frontera sin documentos, sus hijos serán puestos en situaciones precarias. La orden ejecutiva no libera a los niños de sus jaulas, sino que los encarcela junto a sus padres. No propone un plan para reunir a los 2,300 niñas y niños que fueron arrebatados de sus padres desde abril. Al final, la firma de la orden fue una pantomima para intentar silenciar las críticas, pero no debemos tragarnos el cuento. La complacencia frente a esta injusticia sería una sentencia de muerte para la democracia del país.

Como ciudadanos y residentes, nuestro deber civil es pedirles cuentas a los representantes de gobierno que apoyaron la separación de familias, a quienes escucharon el llanto de los niños y aun así guardaron silencio. Por fortuna, hay cientos de servidores públicos, incluyendo senadores y congresistas, representantes estatales, alcaldes y alguaciles, que aun no permanecen callados y han alzado la voz para ayudar. Del lado correcto de la historia están representantes como el congresista Beto O’Rourke, el congresista Joe Kennedy III, la delegación hispana del Congreso liderada por la congresista Michelle Lujan Grisham, y hasta oficiales de ley como el alguacil del Condado de El Paso Richard Wiles y el jefe de policía de Houston, Art Acevedo. Así como ellos están luchando para ayudar a las familias y para mantener viva la empatía y la justicia en este país, así debemos los ciudadanos luchar para elegir a representantes que harán lo mismo y desbancar a los que no ayudaron.

Las urnas nos aguardan en noviembre, y es cuando tendremos la oportunidad de frenar el racismo, la intolerancia, la xenofobia, la misoginia, y el extremismo que han tomado de rehén a los valores de unión y tolerancia que habíamos abrazado durante las últimas décadas. Esta vez, no podemos quedarnos en casa y luego llorar porque la Cámara de Representantes se llenó de congresistas anti-inmigrantes. Y si el apoyo inmenso de millones de personas que han marchado, donado, escrito columnas o llamado a sus representantes es un indicador, es casi seguro que la apatía electoral se está esfumando. A los congresistas y senadores republicanos que se mantuvieron al margen de la situación o que sus intenciones sólo quedaron en palabras de apoyo y no actuaron por aprobar legislación justa, les daremos el mismo mensaje que Melania Trump le dio a los niños detenidos en McAllen: “Buena suerte”.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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