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Abu Ghraib: Iraquí demanda por torturas

Abu Ghraib: Iraquí demanda por torturas

Un ciudadano sueco de origen iraquí que fue sometido a torturas y vejámenes sexuales en Abu Ghraib demandó al Ejército y busca compensación.

El hombre, de apellido Saleh, demandó al Ejército de Estados Unidos pidiendo "compensaciones por las torturas" sufridas y la devolución de su vehículo y de 79 mil dólares en efectivo que alega los soldados norteamericanos le quitaron tras arrestarlo en Irak en septiembre de 2003, según una demanda presentada por la firma de abogados Melamed, Dailey and Akeel, con sede en Dearborn, Michigan.

Es en esa ciudad, localizada a las afueras de Detroit, donde Saleh actualmente reside junto a su familia. También se puede encontrar ahí la mayor concentración de iraquíes de Estados Unidos.

Saleh contó que inicialmente fue encarcelado en la ciudad iraquí de Najaf por una semana, tras lo cual lo mandaron a la prisión de Abu Ghraib a principios de octubre, hasta su liberación el 23 de diciembre pasado, según la demanda.

El sueco-iraquí alega que durante su cautiverio fue "obligado a eyacular en un vaso de plástico, y [luego] le tiraron el semen por la cabeza y el cuerpo", añade.

El documento agrega que fue obligado a acostarse desnudo junto a otro prisionero "con su pene tocando las nalgas del hombre, provocando que ambos hombres lloraran y le pidieran perdón a Dios".

El demandante "y 12 otros prisioneros desnudos fueron atados unos a otros por sus genitales, tras lo cual un guardia que se reía empujó a uno de ellos al suelo", causándoles a todos "extremo dolor físico, mental y emocional", según denuncia en la querella.

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Luego fue desnudado y colgado de las manos junto a otros prisioneros mientras les introducían un palo en el ano y los golpeaban, añadió.

Además, dice que fue arrastrado como un perro, mientras tiraban de un collar.

"Era un dolor increíble. Y [los guardias] se reían", dijo Saleh a la cadena CNN.

Los horrendos hechos descritos por Saleh en su demanda elevan la temperatura del ya acalorado escándalo internacional suscitado a fines del mes pasado, cuando la prensa dio a conocer las escalofriantes imágenes de las torturas a prisioneros iraquíes por parte de soldados estadounidenses.

Hasta ahora siete soldados de Estados Unidos han sido acusados a abusar de prisioneros iraquíes y según el propio presidente George W. Bush, estos serán juzgados y de ser hallados culpales deberán enfrentar las peores consecuencias por sus actos.

"Pronto conoceremos todos los hechos y determinaremos hasta dónde llegaron estos abusos. Los involucrados serán identificados. Ellos responderán por sus acciones", reiteró Bush en un reciente discurso.

Las autoridades estadounidenses han insistido que los abusos en la prisión Abu Ghraib fueron cometidos por un pequeño grupo de soldados que no siguieron los procedimientos, y que no eran parte de un programa sistemático de brutalidad.

No obstante, la Cruz Roja Internacional publicó hace poco un documento en el que describía las deplorables condiciones de las cárceles iraquíes y donde alegó que pidió repetidamente a las autoridades estadounidenses que "tomaran medidas correctivas" durante los meses que ocurrieron esos abusos.

De acuerdo con la Cruz Roja, el maltrato en las cárceles iraquíes era un fenómeno rutinario. Irónicamente, la prisión de Abu Ghraib era utilizada por las autoridades de Hussein para torturar y abusar a los opositores del régimen.

El escándalo creado por las imágenes de abuso contra reos iraquíes ha hecho que muchos líderes políticos hayan pedido la renuncia inmediata del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

En la demanda presentada esta semana por Saleh, -quien se negó reiteradamente a firmar un texto donde declaraba "que estaba contra Estados Unidos"- el sueco-iraquí contó también que sufrió torturas con picana eléctrica, y aseguró que durante su detención escuchó gritos de prisioneras y que por lo que decían en árabe concluyó que estaban siendo violadas.

Saleh está ahora en Michigan, donde "se recupera junto a su familia", incluyendo a su madre, que es ciudadana estadounidense.

La demanda describe a Saleh como un opositor al régimen de Saddam Hussein, bajo cuyo gobierno fue encarcelado y torturado, tras lo cual se asiló en Suecia durante los años 90. Tras la invasión estadounidense a Irak, Saleh volvió a su país con sus ahorros familiares (unos 79 mil dólares) que planeaba invertir en comprar una casa e iniciar su propio negocio.

A fines de septiembre, soldados estadounidenses lo detuvieron conduciendo su vehículo Mercedes Benz, e ignorando sus alegatos de ser ciudadano sueco lo encapucharon y le ataron las manos por la espalda, además de confiscarle el auto y el dinero.

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Por otro lado en Bagdad, el soldado estadounidense Jeremy C. Sivits se declaró culpable el miércoles de tres cargos de maltrato en la primera corte marcial en torno al caso del abuso contra prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.

Sivits, de 24 años, fue hallado culpable de maltrato, incumplimiento del deber y no proteger a los detenidos contra el abuso al cual fueron sometidos, además de crueldad y maltrato contra un reo al cual llevó "para ser colocado en una pila en el suelo para que fuera atacado por otros soldados".

Como castigo, el tribunal militar impuso la pena máxima: sentenció al soldado a un año en prisión, lo redujo al rango de raso, y le dio de baja de forma deshonrosa por mala conducta.

Con lágrimas en sus ojos y su voz entrecortada, Sivits le pidió perdón al pueblo iraquí por sus acciones: "Deseo pedir disculpas al pueblo iraquí y a esos detenidos", expresó.

"Yo debí haber protegido a los detenidos, no haberles tomado fotografías", agregó. "He aprendido una valiosa lección, señor: Uno no debe dejar que otros abusen de otra gente como ellos hicieron".

Momentos antes de la sentencia, el capitán Scott Dunn, abogado de Sivits, presentó la declaración a nombre de su cliente, y expresó ante el juez su preocupación por la amplia cobertura de los medios al proceso, preguntándole si podía tomar una decisión justa.

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El magistrado, coronel James Pohl, respondió: "Simplemente porque algo está en la televisión, ello no significa que sea verdad".

Dunn dijo también que Sivits había llegado a un acuerdo con las autoridades antes del juicio, supuestamente para declarar contra los otros implicados.

Previamente, otros tres acusados, el sargento Javal Davis, de 26 años, el cabo Charles Graner hijo y el sargento Ivan L. Frederick, fueron encausados ante la corte en el Centro de Convenciones de Bagdad, localizado dentro de la muy vigilada Zona Verde.

Los tres decidieron no invocar su derecho de que los cargos en su contra sean leídos en la corte y se abstuvieron de declarar su inocencia o culpabilidad en tanto se realiza otra audiencia judicial el 21 de junio.

Sivits reconoció que forzó a un prisionero a unirse a una pirámide de detenidos desnudos y luego fotografió a otro guardia de la prisión (el cabo Graner), arrodillado en lo alto de la pirámide humana de detenidos.

Al describir los hechos ocurridos en la prisión de Abu Ghraib la tarde del 8 de noviembre, Sivits dijo que el sargento Frederick le pidió que lo acompañara a la prisión. Sivits llevó consigo a un detenido y cuando llegó al lugar donde ocurrieron los delitos, encontró que había otros siete reos.

Los sujetos estaban tendidos en el suelo, con sacos de arena cubriéndoles el rostro. Davis y la soldado Lynndie England estaban pisándoles pies y manos. Sivits indicó que luego fueron desnudados todos y se les obligó a formar una pirámide humana.

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