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Niños cruzando solos la frontera, una crisis humanitaria

Niños cruzando solos la frontera, una crisis humanitaria

La cantidad de niños que cruzan solos la frontera se ha triplicado en los últimos años, adquiriendo el carácter de crisis social.

¿Qué sucede con los niños que cruzan la frontera? San Antonio: KWEX

En lo que va del 2014, 47,000 niños han sido detenidos en la frontera al intentar cruzar solos hacia los Estados Unidos, y de hecho se estima que en este año serán cerca de 60,000 los niños que intenten esta travesía, según cifras gubernamentales, y esta cantidad podría duplicarse para el 2015.

La cantidad de niños que cruzan la frontera sin sus padres se ha triplicado en los últimos cinco años; la mayoría de ellos provienen de Centroamérica, y parten hacia los Estados Unidos para huir de la pobreza y las condiciones sociales de su país, en busca de cumplir el sueño americano así como para reencontrarse con sus familiares.

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Ante estas circunstancias, el presidente Barack Obama calificó la situación como “urgencia humanitaria”, y emitió un memorándum para implementar una estrategia que permitiera hacerse cargo de los niños y adolescentes que han llegado solos, refugiándolos en bases militares, como la de Lackland, en San Antonio.

Hacerse cargo de estos menores costaría al país más de dos mil millones de dólares, los cuales se utilizarían en alimentos, transporte, asilo y trámites para reunir a los niños y jóvenes con sus familiares o colocarlos en familias temporales mientras se decide su situación migratoria.

Para Cecilua Muñoz, consejera de política interna de la Casa Blanca, éste sería un problema que debe manejarse, más que combatirse: “Estamos hablando sólo de proteger a estos niños, quienes en muchos casos son pequeños”, y añadió que “estos menores han atravesado solos por una experiencia horrorosa, por lo que los estamos proveyendo del cuidado adecuado”.

Refugios casi llenos

Los niños y adolescentes detenidos en la frontera están siendo dirigidos a la Lackland Air Force Base, en San Antonio, que está llegando al máximo de su capacidad al alojar a cerca de 1,200 menores.  Debido a esto, se abrirán otros albergues, como la base naval del Condado de Ventura y la base naval de Port Hueneme, ambas en California.

Cuando un menor es detenido en la frontera, primero es procesado, y se le brindan cuidado inmediatos, como agua, alimento y tratamientos médicos necesarios. Posteriormente, es enviados a la base militar, donde permanecerá refugiado.

En estos albergues, niños y jóvenes reciben mucho más que sólo alimento y un techo: también obtienen atención médica y mental, así como clases de inglés, y además cuentan con espacios para realizar actividades recreativas, como jugar o ver televisión. Los dormitorios están divididos para que duerman niños y niñas por separado, y en cada uno de los dormitorios se alojan cerca de 60 menores.

Los niños sólo permanecen en el refugio de manera provisional, en general, durante un promedio de 40 días; luego de este lapso, la mayoría ellos logran ser colocados con alguno de sus familiares que resida en los Estados Unidos, o si no es posible, con alguna familia temporal.

No obstante, si ninguna de estas opciones es viable, los menores son enviados de regreso a su país de origen. Asimismo, estos niños siguen enfrentando procesos de deportación aun después de ser reunidos con sus familiares, aunque pueden obtener el permiso de un juez para permanecer en el país.

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